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Mié, Sep
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OFICIOS                                                                                     

Páginas

 

Oficio Matutino

3

 

Oficio Vespertino

32

 

Oficio de Suplicación

51

 

Letanía, Oraciones de Súplica y Oraciones de Acción de Gracias

51

 

Oficio para la Natividad de Jesucristo

74

 

Oficio para la Circuncisión de Jesucristo

80

 

Oficio para la Epifanía

83

 

Oficio para el Jueves Santo

86

 

Oficio para el Viernes Santo

97

 

Oficio de Pasión

113

 

Oficio para la Pascua

124

 

Oficio para la Ascensión

129

 

Oficio para Pentecostés

133

 

Oficio para la Trinidad

137

 

La Cena del Señor

141

 

Oraciones, Profecías, Epístolas y Evangelios

183

 

Conmemoraciones para ciertos días del año

224

 

Bautismo de Párvulos

231

 

Bautismo de Personas adultas

242

 

Oficio para la Confirmación

253

 

Solemnización del Matrimonio

264

 

Acción de Gracias por un feliz Alumbramiento

275

 

Visita de Enfermos

278

 

Comunión para los Enfermos

287

 

Oficio de Sepultura para Adultos

290

 

Oficio de Sepultura para Párvulos

299

 

Oficio Divino para los Navegantes

306

 

Los Salmos de David

313

 

Cánticos

517

 

Ordenación de Diáconos

548

 

Ordenación de Presbíteros

556

 

Consagración de Obispos

571

 

Consagración de Iglesia

584

 

Oficio de Conmemoración de los Mártires

594

 

Declaración de Doctrina

595

 

Símbolo de Atanasio

605

 

Oraciones para el uso privado de los Fieles

608

 

Índice de Salmos apropiados para meditaciones y disposiciones de ánimo diversas

624

 

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 S A L M O S 


La lectura de los Salmos es un medio muy adecuado para excitar la piedad y devoción; y los fieles podrán encontrar con facilidad los que más convengan al estado especial de sus almas, valiéndose del siguiente indice:

    Grandeza de Dios en sí mismo y en sus criaturas. —Salmos 8, 19, 104, 139, 145.
    Para excitarse a contemplar y alabar la grandeza de Dios. — Salmos 18, 97, 107, 135, 147.
    Invitación a alabar a Dios. — Salmos 95, 96, 108, 113, 148.
    Profecías del Nacimiento, Muerte y Resurrección de Jesucristo. — Salmos 16, 22, 40, 85, 96.
    Reino de Dios y felicidad de los santos; Ascensión de Jesucristo. — Salmos 24, 47, 68, 97, 99, 110.
    Reino de Jesucristo; exhortación a los gobernantes y a los jueces. — Salmos 2, 58, 82, 101, 138.
    Segunda venida de Jesucristo. — Salmos 50, 97, 99, 149.
    Extensión de la Iglesia; conversión de las naciones; admirables efectos de la Palabra de Dios. — Salmos 29, 45, 72, 76, 87, 111.
    Para pedir por la Iglesia, cuando está afligida. —Salmos 10, 44, 46, 74, 79, 80.
    Protección de Dios sobre los buenos. — Salmos 11, 23, 27, 121, 125, 127.
    Infelicidad del hombre que prefiere las criaturas a Dios. — Salmos 49, 52, 115, 140.
    Felicidad de los buenos y desdicha de los malos. —Salmos 1, 15, 32, 69, 126, 128.
    Para sentir el temor de los juicios de Dios. — Salmos
7, 21, 36, 50, 64, 75.

    Para moverse a la conversión del corazón. — Salmos
5, 25, 30, 39.

    Para dirigir el corazón a Dios. — Salmos 42, 61, 63, 73, 84, 122.
    Para moverse a despreciar las cosas terrenas. —Salmos 43, 120, 137, 142.
    Deseo de la gloria eterna. — Salmos 15, 42, 84, 122.    Para pedir el perdón de los pecados. — Salmos 6, 32, 38, 51, 102, 130, 143.
    Esperanza en Dios. — Salmos 73, 62, 71, 90, 112, 123.     Para resignarse a su voluntad. — Salmos 39, 55, 131, 143.
    Para confiar en su bondad. — Salmos 3, 4, 57, 60, 91, 124.
    Para sentir el gusto de la oración. — Salmos 17, 86, 90, 141.
    Para pedir auxilio en las persecuciones, y contra las calumnias. — Salmos 26, 31, 54, 69, 70, 129.
    Contra la malignidad de los perseguidores. —Salmos
12, 14, 28, 35, 59, 83.

    Para acudir a Dios en las aflicciones y tristezas. —Salmos 6, 13, 41, 77, 88, 129.
    Para acción de gracias. — Salmos 30, 34, 66, 81, 100, 103, 116, 118, 136, 144.

 Psalms

[for various purpoese]

 

 

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Acción de Gracias por un feliz alumbramiento


¶ Aun cuando para estos casos puede usarse tan sólo la Oración que está entre las Acciones de Gracias, sin embargo, si la Mujer viene a este propósito a la Iglesia, y lo desea, el Ministro usará el presente Oficio.


La Mujer se arrodillará donde le indicare el Ministro, y éste en pie diga:

    EN el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
    R. Amén.
    V. En la multitud de tus misericordias, oh Señor, entraré en tu casa.
    R. Adoraré en el templo de tu santidad en tu temor.

Luego el Ministro, dirigiéndose a la Mujer, digale:

    PUESTO que agradó a Dios omnipotente concederte por su bondad un alumbramiento feliz, preservándote de todos sus peligros, le darás gracias con todo el corazón.

Y lea el Ministro algunos versos del Salmo 116 (1 a 5, 12 a 14 y 17 a 19), terminando con "Gloria y honor, etc."

De rodillas la Congregación, el Ministró, en pie, diga:

    EL Señor sea siempre con vosotros.
    R. Y con tu espíritu.
    V. Oremos al Redentor del mundo, nuestro Señor Jesucristo, y con toda suplicación le roguemos, que se digne propicio guardarnos siempre en su favor y protección.
    R. Concédenos esto, Dios eternos y omnipotente.

Y digan todos:

SEÑOR, apiádate de nosotros.
Cristo, apiádate de nosotros.
Señor, apiádate de nosotros.
Padre nuestro, etc. — R. Amén.

El Ministro:

    LÍBRANOS del mal, y confírmanos en tu temor con toda obra buena, oh Trinidad, Dios nuestro, que eres bendito y vives y gobiernas todas las cosas por los siglos de los siglos.
    R. Amén.
    V. Oh Señor, salva a esta tu sierva,
    R. Que pone en ti su esperanza.
    V. Sé tú su torre y fortaleza,
    R. Delante de sus enemigos.
    V. Oye, oh Señor, nuestra oración,
    R. Y llegue a ti nuestro clamor.
    V. ¡Oh Dios topoderoso! Te damos las más humildes gracias, porque te has dignado mostrar tu gran misericordia preservando a esta mujer tu sierva durante la gran pena y peligro del alumbramiento, la cual te ofrece ahora sus alabanzas y te da gracias desde el fondo de su corazón. Suplicámoste, Señor misericordioso, que por medio de tu gracia, pueda ella vivir fielmente y conducirse conforme a tu santa voluntad en esta vida, y que en el mundo venidero sea también partícipe de la gloria eterna; mediante Jesucristo nuestro Señor.
    R. Amén.
    V. ¡Señor Jesús, que fuiste, presentado en el Templo por tu madre la bienaventurada María, con la ofrenda de dos tórtolas para holocausto y expiación! Dígnate prepararnos para ser un sacrificio vivo y aceptable, tú que por nosotros fuiste hecho víctima propiciatoria; y habiendo venido, no a derogar, sino a cumplir la Ley, haz que abunde en nuestros corazones la gracia del Evangelio.
    R. Amén.
    V. Por tu misericordia, oh Dios nuestro, que eres bendito y vives y gobiernas todas las cosas por los siglos de los siglos.
    R. Amén.

Y concluya diciendo:

    EL Dios de paz os santifique en todo: para que vuestro espíritu, y alma, y cuerpo, sea guardado entero sin reprensión para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Thanksgiving of Women after Childbirth
(Churching of Women)

[Acción de Gracias despues del Parto]

 

 

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Oraciones QUE PUEDEN LEER LOS FIELES EN SUS DEVOCIONES PRIVADAS Y EN SUS CULTOS DE FAMILIA


¶ Al final de cada Oración puede usarse alguna
de estas conclusiones:

    1.a Mediante nuestro Señor Jesucristo. — Amén.
    2.a En el nombre y por los méritos de tu Hijo Jesucristo, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina por todos los siglos. — Amén.
    3.a Por tu misericordia, oh Dios nuestro, que eres bendito y vives y gobiernas todas las cosas por los siglos de los siglos. — Amén.
 

Prayers

which may be read by the Faithful in their private Devotions, and by Families

 Oración Dominical

    PADRE nuestro, que estás en los cielos: Santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánosle hoy. Y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en la tentación. Mas líbranos del mal. Porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por los siglos. Amén.
 

Sunday Prayers

 PARA LA MAÑANA, AL LEVANTARSE

    SEÑOR eterno y todopoderoso, nuestro Padre celestial, que nos has permitido llegar al principio de este día. Guárdanos en él con tu gran poder, y haz que no caigamos hoy en ningún pecado, ni incurramos en ningún peligro; antes bien, que todas nuestras acciones sean dirigidas por ti, de modo que hagamos siempre lo que es justo y agradable a tus ojos.

    GUÁRDENOS hoy el Señor, precédanos en todo y en todas partes, y háganos observadores de sus mandatos. — Amén.
    Y los que nos hemos reunido ahora para adorarle y bendecirle, obtengamos el auxilio de la inefable Trinidad. — Amén.
    Para que salvados por su protección, logremos regocijarnos con el mismo Señor por los siglos de los siglos. — Amén.

    BENDÍGANOS el Señor, nuestro Rector eterno. — Amén.
    Protéjanos, fortalézcanos y defiéndanos de todo mal. — Amén.
    Y libertados de todos los males, constitúyanos herederos en los cielos. — Amén.

    LA gracia de nuestro Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la participación del Espíritu Santo, sea con todos nosotros, ahora y para siempre. — Amén.
 

 For the Morning, when rising

 PARA IMPLORAR EL PERDÓN DE LOS PECADOS

    DIOS todopoderoso y eterno, que no aborreces cosa alguna de las que has hecho, y perdonas los pecados de todos los que se arrepienten. Crea y forma en nosotros corazones contritos y nuevos, a fin de que, deplorando como debemos nuestros pecados, y reconociendo nuestras miserias, alcancemos de ti, que eres Dios de toda misericordia, perdón y remisión perfecta; por la sangre de tu Hijo nuestro Señor Jesucristo.

    OH Dios omnipotente y benigno, que tienes compasión de todos los hombres, y nada aborreces de cuanto has creado; que no quieres la muerte del pecador, sino que se convierta de su pecado y sea salvo! Perdónanos misericordiosamente nuestras culpas; recíbenos y consuela a los que estamos gravados y cansados con la carga de nuestras iniquidades. Tu propiedad es siempre tener misericordia; sólo a ti pertenece el perdonar los pecados. Perdónanos, por tanto, buen Señor, perdona a tu pueblo que tú has redimido; no entres en juicio con tus siervos, que son vil tierra y miserables pecadores; mas aparta tu enojo de nosotros, que reconocemos humildemente nuestra vileza, y con verdad nos arrepentimos de nuestras faltas; y apresurándote a ayudarnos en este mundo, haz que vivamos contigo siempre en el venidero.
 

 To beg for the pardon of our sins

PARA PEDIR A DIOS MORTIFIQUE NUESTRAS PASIONES

    DIOS omnipotente, que por boca de los pequeñuelos y niños de pecho ordenaste poderío y perfeccionaste la alabanza. Mortifica nuestros apetitos de vicios, y fortalécenos con tu gracia, para que, cual niños en alegre sinceridad, por la inocencia de nuestras vidas y por la constancia de nuestra fe hasta la muerte, glorifiquemos tu santo nombre.
 

 To ask God for [the relief of] the torment of our passions

PARA QUE EL SEÑOR PURIFIQUE NUESTROS PENSAMIENTOS

    OMNIPOTENTE Dios, para quien todos los corazones son manifiestos, conocidos todos los deseos, y ningún secreto encubierto. Purifica los pensamientos de nuestros corazones con la inspiración de tu Santo Espíritu, para que podamos amar perfectamente y celebrar con verdad la gloria de tu santo y bendito nombre.
 

 For the Lord to purify our thoughts

PARA QUE DIOS SE APIADE DE NUESTRAS FLAQUEZAS

    ¡OH Padre celestial! Suplicámoste humildemente que mires con piedad nuestras flaquezas, y que por la gloria de tu nombre apartes de nosotros todos los males que justamente hemos merecido. Concede que en todas nuestras calamidades pongamos nuestra. esperanza y confianza en tu benignidad, y te sirvamos siempre en santidad y pureza de vida, para honra y gloria tuya.
 

 For God to take pity on our weaknesses

PARA IMPLORAR LA DIRECCIÓN DIVINA

    ¡OH Dios, que guías a los mansos y humildes por el camino de la rectitud, y que para los buenos ha ces brotar la luz aun en medio de las tinieblas! Concédenos en todas nuestras dudas e incertidumbres la gracia de preguntarte, "Señor, ¿qué quieres que hagamos?"; para que el Espíritu de sabiduría nos preserve de toda falsa elección, y para que en tu luz veamos la luz, y no tropecemos en el angosto camino que conduce a la vida.
 

 To beg for divine direction

 PARA PEDIR A DIOS EL CONTENTAMIENTO RESPECTO A LAS NECESIDADES DE LA VIDA

    ¡OH Dios, que nos has enseñado a no acongojarnos por cuanto se refiere al sostén material de esta vida! Dirigenos tú de tal manera que busquemos primero tu reino y tu justicia, y concédenos que por tu bondad nos sean añadidas todas las cosas saludables.
 

 To ask God for contentment with respect to the necessities of life

 PARA IMPLORAR LA PROTECCIÓN DIVINA

    ¡OH Señor omnipotente, y Dios eterno! Suplicámoste que te dignes dirigir, santificar y gobernar nuestros corazones y nuestros cuerpos en los caminos de tu ley y en las obras de tus mandamientos; a fin de que por tu muy poderosa protección, aquí y siempre, seamos preservados en cuerpo y alma, para tu honra y gloria eterna.
 

 To beg for divine protection

 PARA IMPLORAR LA PROTECCIÓN DIVINA EN LAS AFLICCIONES

    ¡OH buen Dios y misericordioso Padre! Sé propicio a tu pueblo que acude a ti con un corazón contrito. Tú eres Dios benigno, lleno de compasión, muy sufrido y de gran piedad. Tú perdonas cuando nosotros merecemos castigo, y en tu enojo te acuerdas de la misericordia. Conviértenos, y así seremos convertidos. Perdona a tu pueblo, buen Señor, y no sea entregada a confusión tu heredad. Oyenos, oh Padre, porque tu benevolencia es sin fin; míranos según la multitud de tus piedades y líbranos de las aflicciones que nos rodean.
 

 To beg for divine protections in our afflictions

 PARA DAR GRACIAS DESPUÉS DE SER LIBRADOS DE LAS AFLICCIONES

    ¡OH Dios bendito y glorioso, que eres de infinita bondad y misericordia! Nosotros, pobres criaturas tuyas, a quienes tú creaste y has preservado, manteniendo en vida nuestras almas y rescatándonos de la aflicción; humildemente nos presentamos ante tu divina Majestad, para ofrecerte sacrificio de alabanza y acción de gracias, porque nos oíste cuando te invocamos, y no desechaste las súplicas que hicimos delante de ti en nuestra grande angustia. Por tanto, hallándonos libres de la tribulación por el grande amor con que nos has mirado, rendimos toda alabanza y toda gloria a tu santo nombre.
 

 Thanksgivings after being freed from our afflictions

PARA CUANDO SE HA DE LEER U OÍR LA PALABRA DE DIOS

    ¡BENDITO Dios, que hiciste que las Santas Escrituras se escribiesen para nuestra enseñanza! Concédenos, que de tal manera las leamos, las oigamos, las consideremos, las aprendamos y las ordenemos en nuestro interior, que por medio de la paciencia y del consuelo de tu santa Palabra, abracemos y conservemos hasta el fin la esperanza de la vida eterna, que tú nos has dado en Jesucristo nuestro Salvador.
 

 For the hearing or reading of the Word of God

 PARA DESPUÉS DE OÍR UNA PREDICACIÓN

    CONCEDE, te suplicamos, oh Dios omnipotente, que las palabras que hemos oído con nuestros oídos exteriores, sean por tu gracia de tal manera esculpidas en nuestros corazones, que produzcan en nosotros el fruto de bien vivir, a honra y alabanza de tu nombre.
 

 After hearing a preaching

POR LAS IGLESIAS Y SUS MINISTROS

    ¡OMNIPOTENTE y eterno Dios, que eres el solo que obra maravillas! Envía sobre los Obispos y demás Ministros de tu Iglesia y sobre todas las Congregaciones encomendadas a su cuidado, el saludable espíritu de tu gracia; y para que te agraden en todo verdaderamente, haz que descienda sobre ellos el continuo rocío de tu santa bendición.
 

 For the churches and their ministers

PARA DECIRSE EN LAS ESCUELAS Y COLEGIOS

    ¡OH Señor Jesucristo, que eres la Sabiduría eterna del Padre! Nosotros te rogamos que nos asistas con tu gracia celestial, para que seamos bendecidos hoy en nuestros estudios; y sobre todo alcancemos el conocimiento de Ti, a quien conocer es vida eterna; y que, conforme al ejemplo de tu santísima infancia, crezcamos en sabiduría, y en edad, y en gracia, para con Dios y los hombres.
 

To be said in schools & colleges

PARA EL DÍA DE AÑO NUEVO

    ¡DIOS todopoderoso, que eres el Señor de la vida y de la muerte, y que señalas a cada hombre el número de sus días, cuyo espacio debe aprovechar en cumplir la obra de su cristiana vocación! Bendecimos y alabamos tu santo nombre, y reconocemos tu benevolencia, por habernos conducido en seguridad al principio de otro año. Haznos sensibles a tu misericordia; y si te place alargar nuestra vida por este nuevo año, concédenos que seamos diligentes y cuidadosos en redimir nuestro tiempo y usar de él en tu servicio; para que a su conclusión no se observe que hemos malgastado este precioso talento. Danos tu gracia para considerar que cada año que transcurre, nos acerca más al día del juicio; y otórganos que con decisión eficaz nos ocupemos en prepararnos para la muerte, a fin de que cuando el Señor venga nos encuentre velando, y nos introduzca en las benditas mansiones de su eterna gloria.
 

For New Year's Day

PARA LOS DÍAS EN QUE HA DE RECIBIRSE LA SANTA COMUNIÓN

    ¡DIOS todopoderoso, cuyo bendito Hijo Jesucristo, para perdón de nuestros pecados, sufrió la muerte sobre la cruz! Prepáranos, te rogamos, con tu gracia, para la debida celebración de aquel santo rito, que se dignó instituir para perpetua memoria de su muerte, como arras y prenda de su amor, y como señal y medio de su gracia, para nuestro grande y eterno consuelo. Enséñanos a discernir el Cuerpo del Señor, para que podamos recordar y bendecir el amor infinito que nos mostró, al morir así por nosotros. Dótanos de una fe viva, de un amor perfecto, y de una caridad universal. Haznos capaces de recibir espiritualmente, por fe, el Cuerpo y Sangre de Cristo nuestro Salvador; para que así mueran en nosotros todos los afectos carnales, y vivan y crezcan todas las cosas pertenecientes al espíritu; de modo que, siendo frecuentemente consolados y vigorizados por tu gracia, perseveremos en toda santidad hasta el fin de nuestros días, y por último recibamos la corona de gloria que tienes reservada para todos los que te aman.
 

For the days when one receives Holy Communion

PARA EL DÍA EN QUE ALGUNA CRIATURA DE LA FAMILIA HA SIDO BAUTIZADA

    ¡DIOS omnipotente, por cuyo benigno favor un miembro de esta familia ha sido hoy, mediante el Bautismo, admitido en la Iglesia de tu Hijo Jesucristo, llamado a un estado de salvación, y sellado para ser constituido hijo tuyo por adopción y gracia! Concede, te rogarnos, que por el continuo auxilio de tu Espíritu Santo, pueda él seguir el resto de su vida conforme a este principio; caminando rectamente delante de ti en la fe verdadera de Cristo crucificado, y en la sincera observancia de aquellas cosas que tú te has dignado mandar; para que, por los méritos de su Redentor, sea salvo de la ira venidera, y entre en el número de tus escogidos que forman la Iglesia triunfante en los cielos.
 

For the day in which a family member has been baptized

POR LOS QUE VAN A EMPRENDER UN VIAJE

    ¡OH Dios eterno, que has formado la extensión de los cielos y dominas el furor de los tempestuosos mares! A tu divina y poderosa protección encomendamos al siervo tuyo en cuyo favor elevamos nuestras súplicas. Defiéndele de los peligros del viaje, guárdale de toda enfermedad, y líbrale de todos los males a que esté expuesto. Condúcele sano y salvo a su destino, concédele el goce de sus justos deseos, e infúndele un sentimiento de gratitud por todas tus misericordias.
 

For those who are about to take a trip

POR EL FELIZ REGRESO DE UN VIAJE

    ¡OH Señor bondadoso, cuya misericordia abunda en todas tus obras! Alabamos tu santo nombre, porque te has dignado conducir en seguridad, a través de los peligros y riesgos del viaje, al siervo tuyo que ahora desea rendirte sus más cordiales gracias. Haz que sea sensible a tu misericordiosa providencia para con él, y que te muestre siempre su gratitud por medio de una plena confianza en ti, y obediencia a tu santa voluntad.
 

For a happy feturn from a trip

PARA CUANDO ALGÚN MIEMBRO DE LA FAMILIA ESTÁ ENFERMO

    ¡OH Señor todopoderoso, que das a tus criaturas salud y fortaleza, y cuando lo consideras conveniente, las visitas con aflicción y enfermedades! Dígnate escuchar las plegarias que ofrecemos en favor del que hoy se halla afligido por tu mano. Tiende sobre él tu vista desde el cielo, mírale, visítale, y en tu benigna oportunidad alíviale. Bendice los medios que se ponen en práctica para su mejoría; y disponle a poner toda su esperanza y confianza en ti, no en el auxilio del hombre. Sé misericordioso con él, no según sus merecimientos, mas conforme a la necesidad de su caso, y según la multitud de tus misericordias en Cristo Jesús. Sometiéndonos a tu sapientísima y bondadosa disposición, te rogamos que esta amarga copa se aparte de tu siervo; mas si esto no puede ser, dale tu gracia a fin de que le sea provechosa para bien de su alma, y encamínale en su tránsito para la vida eterna.
 

When a member of the family is ill

PARA CUANDO ALGÚN ENFERMO DE LA FAMILIA HA RECOBRADO LA SALUD

    TE damos cordiales gracias, oh piadoso y benigno Señor, por haber escuchado las plegarias ofrecidas en favor de tu siervo, que se hallaba postrado en la enfermedad, y por haberle redimido del borde del sepulcro. Has librado su alma de muerte, sus ojos de lágrimas, y sus pies de caída. Concédele, oh Señor, que le sirva para bien el que le hayas humillado; enséñale, como también a nosotros, a conocer la inseguridad de esta vida, y danos tu gracia para que fijemos toda nuestra confianza en tus preciosas promesas de una existencia y vida mejor en la eternidad.
 

When a patient in the family has recovered his health

ORACIÓN QUE PUEDE INSPIRARSE A UN ENFERMO, CUANDO HAY POCA ESPERANZA DE MEJORÍA

    ETERNO y justo Dios, ¡Cuán altos son tus juicios!¡Cuán inescrutables tus pensamientos! Ya ni el mundo, ni mis amigos, ni mi familia, pueden nada conmigo. Tú sólo eres mi refugio, tú mi única esperanza.
    Señor, mi cuerpo no puede, pero con mi alma me levanto y voy a ti que eres mi Padre: Padre, perdóname los muchos pecados de mi vida, perdóname las infidelidades e ingratitudes con que he pagado a tu amor; perdóname mis pecados ocultos y mis pecados manifiestos.
    Te veo que con los brazos abiertos me esperas. Padre, Padre, recíbeme en tus brazos. En tus manos encomiendo mi espíritu. Si miras a mis maldades, ¿quién es el que puede delante de ti sostenerse? Mira, Señor, a tu Hijo bendito: por su sangre, por su muerte, perdóname, oh Padre.
    ¿En qué he pasado mi vida?, ¿en qué he empleado tus dones? Señor, no veo en mí más que iniquidad; pero tu misericordia es mayor que mis pecados. Tu Hijo vino al mundo para salvar a los pecadores: yo soy pecador, sálvame, Dios mío.
    Salvaste a la Magdalena, sálvame también a mí. A Pedro perdonaste su pecado, perdónamelo también a mí. Al arrepentido ladrón le prometiste eel paraíso; acuérdate, Señor, también de mi.
    Yo creo en ti con todo mi corazón; ayuda mi incredulidad. En ti sólo espero; no sea yo confundido para siempre. A ti sólo quiero amar, porque sólo tú eres eterno, tú sólo Altísimo.
    El mundo, y los amigos, y la vida, desaparecen delante de mí. Me levantaré, pues. e iré a mi Padre. Padre, he pecado contra ti, no merezco ser llamado hijo tuyo, perdóname mis pecados.
    Yo quiero morir abrazado a la cruz de mi Redentor. Cristo santísimo, ábreme tus brazos, recíbeme en tu seno. Líbrame, Señor, de todos mis enemigos, y sálvame.
    Padre, Padre, no me desampares. Es verdad que no lo merezco; pero a un corazón contrito y humillado no lo dejarás tú, Señor.
    A ti voy. Por la sangre bendita de Jesús, por su muerte, por su cruz, sálvame. Amén.
 

Prayer which can inspire a sick person, when there is little hope for improvement

PARA SUPLICAR A DIOS OIGA NUESTRAS PETICIONES

Dios omnipotente, que has prometido oír las peticiones de los que ruegan en el nombre de tu Hijo! Te suplicamos inclines misericordiosamente tus oídos a los que te hemos dirigido nuestras preces; y concede que, lo que hemos pedido creyendo, según tu voluntad, sea efectivamente obtenido, para alivió de nuestras necesidades, y engrandecimiento de tu gloria.
 

A supplication to God to hear our requests

PARA ANTES DE LA COMIDA

    LOS ojos de los hombres esperan en ti, oh Señor; y tu les das alimento en tiempo oportuno.
    R. Abres tu mano, e hinches de bendición a todo viviente.
    V. Comerán los pobres, y serán saciados; y alabarán al Señor los que lo buscan.
    R. El da mantenimiento a toda carne, porque es eterna su misericordia.
    V. Gloria y honor al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    R. Por los siglos de los siglos. Amén.

    V. Bendice y santifica, oh Señor, esta comida y esta bebida que vamos a tomar, y haz que sea para nuestro bien. R. Amén.
    V. Por tu misericordia, oh Dios nuestro, que eres bendito y vives y gobiernas todas las cosas por los siglos de los siglos. R. Amén.

    V. En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, lo que él bendice y santifica, tomémoslo con paz.
    R. Gracias sean dadas a Dios. Amén.
 

Grace before meals

PARA DESPUÉS DE LA COMIDA

    VOZ de júbilo y de salvación en las tiendas de los justos.
    R. Ved cuán bueno y cuán delicioso es morar los hermanos en uno.
    V. Tú nos has refrigerado, oh Señor, con tu alimento.
    R. Y nos gozaremos en las obras de tus manos.
    V. Gloria y honor al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    R. Por los siglos de los siglos. Amén.

    V. Gracias te damos, y te bendecimos, oh Señor Jesucristo, que te has dignado alimentarnos con la comida y bebida material. Llénanos de todo don espiritual, y líbranos de todo lazo de pecado, para que sin mancha podamos servirte siempre. R. Amén.
    V. Por tu misericordia, oh Dios nuestro, que eres bendito y vives y gobiernas todas las cosas por los siglos de los siglos. R. Amén.
    V. En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, haga Dios abundar la paz y toda bendición entre sus siervos.R. Amén.

    V. Sea siempre la alegría en esta casa y en nuestra familia. R. Amén.
 

For after meals

PARA LA NOCHE, AL RETIRARSE

    SEÑOR, míranos con benignidad, y vela sobre nosotros, ovejas de tu grey, no sea que venga el ladrón
nocturno y arrebate, pues tú eres, oh Señor, quien no duermes ni dormitas para salvar nuestras almas. Ilumina con la luz de tu verdad nuestros corazones, y resplandezca en ellos siempre tu misericordia.
Señor Jesucristo, tú nos has salvado mientras hemos estado despiertos durante el día; protégenos mientras descansemos durante esta noche. Y si dormimos, tu Espíritu Santo vele sobre nosotros, y nos guarde en esta noche y en todo tiempo.

    LA gracia de nuestro Señor Jesucristo nos defienda del temor de todo enemigo. — Amén.
    La luz de la verdad disipe en nosotros todas las tinieblas del error. — Amén.
    Para que salvados por sus divinos resplandores, logremos alcanzar la bendición eterna. — Amén.

    AUXÍLIENOS la mano del Dios omnipotente. — Amén.
    Confórtenos su santo brazo. — Amén.
    En nada prevalezca sobre nosotros el enemigo. — Amén.
    Mas en todas las cosas incline a nosotros su oído el Señor nuestro Jesucristo. — Amén.

    LA gracia de nuestro Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la participación del Espíritu Santo, sea con nosotros esta noche y para siempre. — Amén.
 

 

 

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Solemnización del Santo Matrimonio


¶ Ningún Ministro solemnizará sin permiso escrito de su Obispo, el matrimonio de personas que no hayan celebrado previamente el contrato matrimonial ante la autoridad civil competente.

¶ El Domingo anterior al día en que haya de solemnizarse el matrimonio, el Ministro publicará por una sola vez (durante el Oficio divino) la Amonestación, de esta manera:

    Yo publico la Amonestación de Matrimonio entre M... M... y N... N... Si alguno de vosotros supiere causa o justo impedimento por el cual estas personas no puedan ser unidas en santo matrimonio, está obligado en conciencia a manifestarlo.


 

Solemnization

of Matrimony

 

Concerning the Banns

En el día y hora señalados para solemnizar el matrimonio, los contrayentes vendrán a la Iglesia con sus parientes y amigos, y llegándose al Presbiterio,, estando allí la mujer al lado izquierdo del hombre, el Ministro empiece diciendo:

    EN el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
    R. Amén.
    V. He aquí, Dios es el que nos ayuda.
    R. El Señor es con los que sostienen nuestra vida.
    V. Oh Dios, sálvanos por tu nombre.
    R. Y defiéndenos con ‘tu poder.
    V. Ayúdanos, oh Dios, salud nuestra, que eres el que sostiene nuestra vida, para que nos alegremos eñ tu santo nombre; y haz que cuantos nos llamamos del nombre de Cristo disfrutemos de unión espiritual con él, y así podamos sobrellevar las presentes adversidades y conseguir los goces eternos, para que te alabemos por todo y nos regocijemos de que tú estás en nosotros y nosotros en ti.
    R. Amén.
    V. Por tu misericordia, oh Dios nuestro, que eres bendito y vives y gobiernas tódas las cosas por los siglos de los siglos.
    R. Amén.

Luego el Ministro hablará a los contrayentes, didiendo:

    ¿TIENE cada uno de vosotros deseo, y está dispuesto a confirmar y santificar delante de Dios y en presencia de esta congregación, el vínculo del santo matrimonio?

Cada uno de los contrayentes responda:

    ESTO deseo, y a ello estoy dispuesto, con la gracia de Dios. 
    Ministro:
    Yo os requiero y encargo, que si alguno de vosotros sabe, algún impedimento por el cual no podais casaros lícitamente en la Iglesia de Cristo, lo manifestéis. Pues habéis de tener por cierto, que los que se unen de otra manera que como la Palabra de Dios dispone y aprueba, no son unidos en Dios, ni su matrimonio es lícito en la Iglesia.

No presentándose impedimento alguno, cántese o léase estaAntífona:

    HONROSO es en todos el matrimonio.
    Y el lecho conyugal sin mancilla.
    Misterio grande es este, en Cristo y en la Iglesia.
    Gloria y honor al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

¶ Después de la Antífona, de rodillas la Congregación, el Ministro en pie, prosiga:

    EL Señor sea siempre con vosotros.
    R. Y con tu espíritu.
    V. Oremos a Dios nuestro Padre celestial y con toda suplicación le roguemos que se digne propicio bendecir a estos dos hijos suyos, con la gracia de su Cristo nuestro Señor y con la virtud del Espíritu Santo.
    R. Concédenos esto, Dios eterno y omnipotente.
 

Introductory material & questions of bride & groom

 Todos:

    PADRE nuestro, que estás en los cielos: Santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánosle hoy. Y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en la tentación. Mas líbranos del mal. Amén

El Ministro:

    LÍBRANOS del mal, y confírmanos en tu temor con toda obra buena, oh Dios y Señor nuestro. Escucha nuestras súplicas, y concede a estos dos siervos tuyos que sean preparados con tu gracia para entrar en el santo estado del matrimonio. Por nuestro Señor Jesucristro tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, un solo Dios, siempre por todos los siglos.
    R. Amén.

Sentada la' Congregación, el Ministro puede leer lo que sigue:

    TODOS los que sois casados y los que tenéis intención de entrar en el estado matrimonial, escuchad con atención lo que dicen las Santas Escrituras acerca del deber que tienen los maridos para con sus mujeres.
    El apóstol Pablo, en su Epístola a los Efesios, dice:
    Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la Iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, limpiándola en el lavacro del agua por la palabra, para presentársela gloriosa para sí, una Iglesia que no tuviese mancha, ni arruga, ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancilla. Así también los maridos deben amar a sus mujeres, como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo ama. Porque ninguno aborreció jamás su propia carne, antes la sustenta y regala, como también Cristo a la Iglesia. Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se allegará a su mujer, y serán dos en una carne. Misterio grande es este; mas yo hablo con respecto a Cristo y a la Iglesia. Cada uno empero de vosotros, de por si, ame también a su mujer como a sí mismo.
   Y el apóstol Pedro, en su Epístola primera, dice cambién a los hombres casados:
    Maridos, vivid sabiamente con vuestras mujeres, tratándolas con honor, como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, a fin de que nada estorbe vuestras oraciones.
    OID ahora vosotras, mujeres, y aprended cuál sea vuestro deber respecto a vuestros maridos, conforme a la misma Palabra de Dios.
    Pablo, en la citada Epístola a los Efesios, dice:
    Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor. Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la Iglesia; y él es el que da la salud al cuerpo. Así que, como la Iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.
    Y Pedro, en su mencionada Epístola primera, dice:
    Mujeres, sed sujetas a vuestros maridos, para que cambién los que no creen a la Palabra sean ganados sin ella por la conversación de sus mujeres, considerando vuestra casta conversación que es en temor. El adorno de las cuales no sea exterior con encrespamiento del cabello y atavío de oro, ni en compostura de ropa, sino en el hombre del corazón que está encubierto, en incorruptible ornato de espíritu agradable y pacífico, lo cual es de grande estima delante de Dios. Porque así también se ataviaban en el tiempo antiguo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, siendo sujetas a sus maridos: como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras sois hechas hijas, haciendo bien, y no sois espantadas de ningún pavor.

Después de esta lectura, o en lugar de ella, puede el Ministro, si lo creyere oportuno, declarar en breves palabras a los contrayentes:

[Cuál sea la institución, uso y fines del matrimonio y los deberes de cada uno de los cónyuges para con el otro.]

[Exhortándoles a estudiar la Palabra de Dios, para que aprendan a vivir por fe. y estar contentos en medio de los cuidados y trabajos.]

[Orando mucho unidos, y el uno por el otro, estimulándose mutuamente a las buenas obras y viviendo cual corresponde a herederos de la vida eterna.]

¶ Concluida la plática, y de rodillas la Congregación, ore el Ministro diciendo:

    ¡DIOS eterno, Creador y conservador del género humano, dador de toda gracia espiritual y autor de la vida eterna! Puesto que tu presencia y favor es la felicidad en toda condición y endulza todas nuestras relaciones, te pedimos en el nombre de Cristo, que como Tu has reunido a estos tus siervos en tu providencia, los santifiques con tu divino Espíritu, preparando y disponiendo sus corazones para el estado del matrimonio, y enriqueciéndolos con ‘toda suerte de gracias, para que, como corresponde a cristianos, puedan cumplir los deberes, gozar de los consuelos, sobrellevar las cargas y resistir a las tentaciones que acompañan a dicho estado, y
continuando siempre juntos en paz y dilección, vivan conforme a tus santos andamientos. Mediante Jesucristo nuestro Señor.
    R. Amén.
 

 Lord's Prayer & instructions by the Minister

Sentada la Congregación, y en pie los contrayentes, el Ministro diga al hombre:

    TOMA la mano de tu esposa, y repite conmigo:

El hombre tome la mano derecha de la mujer, y diga siguiendo al Ministro:

    Yo, M... M..., declaro delante de Dios y en presencia de su Iglesia, que te recibo a ti, N... N..., por mi legítima mujer, y prometo ser para ti un esposo amante y fiel, hasta que Dios se sirva separarnos por la muerte.

Luego el Ministro diga a la mujer:

    TOMA ahora tú la mano de tu esposo y repite conmigo:

La mujer tome la mano derecha del hombre y diga siguiendo al Ministro:

    Yo, N.... N..., certifico delante de Dios y en presencia de su Iglesia, que te recibo a ti, M... M..., por mi legítimo marido, y prometo ser para ti una esposa amante, obediente y fiel, hasta que Dios se sirva separarnos por la muerte.

Luego el Ministro entregue al hombre el Anillo nupcial, para que lo colo que en el dedo anular de la mano izquierda de la mujer, y teniendo allí el anillo, diga el hombre:

    RECIBE este anillo, en arras y prenda del cumplimiento de mi promesa y como símbolo de nuestra santa unión.

El hombre y la mujer se pondrán de rodillas, y el Ministro, teniendo enlazadas las manos derechas de entrambos, diga:

    A LOS que Dios ha unido, ningún hombre los separe.

Y dirigiéndose a la Congregación, añada:

    POR cuanto M... M... y N... N... han certificado su santo matrimonio, testificándolo delante de Dios y en presencia de su Iglesia, yo los reconozco y declaro como tales marido y mujer, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
 

 The Marriage

 Después dé la bendición a los cónyuges,- diciendo:

    DIOS el Padre, Dios el Hijo, Dios el Espíritu Santo, os bendiga, conserve y guarde.
    R. Amén.
    V. El Señor por su misericordia vuelva hacia vosotros los ojos de su favor.
    R. Amén.
    V. Y de tal manera os llene de sus gracias y bendiciones espirituales, que después de haber vivido en este mundo juntos en su temor, podáis al fin gozar en el otro de la vida eterna.
    R. Amén.

Todos en pie, cántese o léase uno de los Salmos 127 y 128, a voluntad del Ministro.

Luego de rodillas la Congregación, el Ministro en pie diga:

    V. OH Señor, salva a tu siervo y a tu sierva
    R. Que ponen en ti su esperanza.
    V. Oh Señor, envíales socorro de tu santuario.
    R. Y ampáralos para siempre.
    V. Sé tú su torre y fortaleza.
    R. Delante de sus enemigos.
    V. Oye, oh Señor, nuestra oración.
    R. Y llegue a ti nuestro clamor.
    V. ¡Oh Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob! Bendice a estos tus siervos, y siembra la semilla de vida eterna en sus corazones, para que realicen en la práctica todo cuanto aprendan en tu santa Palabra. Míralos desde el cielo benignamente, y como en otro tiempo concediste a Abraham y a Sara tu favor para su gran consuelo, dígnate extenderlo también sobre estos tus siervos, para que obedeciendo a tu voluntad y viviendo seguros bajo tu protección, continúen en tu santo amor hasta el fin de su vida. Mediante Jesucristo nuestro Señor.
    R. Amén.

El Diácono:

    HERMANOS, inclináos a la bendición.

El Ministro:

    EL Señor sea siempre con vosotros.
    R. Y con tu espíritu.
    V. Bendíganos Dios omnipotente con sus bienes celestiales, y llénenos de sus espirituales dones.
    R. Amén.
    V. Concédanos caridad, gozo, paciencia, mansedumbre, esperanza, fe y pureza.
    R. Amén.
    V. Para que llenos todos de sus bienes podamos llegar a la vida de lá bienaventuranza eterna.
    R. Amén.
    V. Por la misericordia del mismo Dios nuestro, que es bendito y vive y gobierna todas las cosas por los siglos de los siglos.
    R. Amén.

Puede cantarse un Himno.

¶ Y luego el Ministro despida a la Congregación, diciendo:

    LA paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guarde vuestros corazones y vuestros entendimientos en Cristo Jesús. Amén.



¶ Los cónyuges y los testigos irán a facilitar los datos necesarios para que el Ministro pueda extender la Partida del Matrimonio en el libro correspondiente.

¶ Es conveniente que los cónyuges reciban la santa Comunión a la primera oportunidad después
de su Casamiento.


 

 

 

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Declaración de Doctrina

Que deben suscribir todos los Ministros de la Iglesia Española Reformada Episcopal. Adoptada en el Sínodo del ano 1883


I. — De la fe en la Trinidad Sacrosanta.

    Hay un solo Dios vivo y verdadero, eterno, incorpóreo, Indivisible, impasible, de inmenso poder, sabiduría y bondad; creador y conservador de todas las cosas así visibles como invisibles. Y en la Unidad de esta Naturaleza Divina hay Tres Personas de una misma esencia, poder y eternidad: el Padre, y el Hijo, y el Espíritu santo.


II. — Del Verbo de Dios que se hizo verdadero Hombre.

    El Hijo, que es el Verbo del Padre, engendrado del Padre desde la eternidad, verdadero y eterno Dios, y consubstancial al Padre, asumió la naturaleza humana en el seno de la bienaventurada Virgen, de su substancia: de modo que las dos naturalezas, divina y humana, entera y perfectamente fueron unidas, para no ser jamás separadas, en una Persona; de lo cual resultó un solo Cristo, verdadero Dios y verdadero Hombre; que verdaderamente padeció, fue crucificado, muerto y sepultado, para reconciliarnos con su Padre, y para ser Víctima no sólo por la culpa original, sino también Por todos los pecados actuales de los! hombres.


III. — Del Descendimiento de Cristo a los Infiernos.

    Como Cristo murió por nosotros, y fue sepultado, así debemos también creer que descendió a los infiernos.

 
IV. — De la Resurrección de Cristo.

    Cristo resucitó verdaderamente de entre los muertos, y tomó de nuevo su cuerpo, con carne, huesos, y todo lo que pertenece a la integridad de la naturaleza humana; con la cual subió al cielo, y allí reside, hasta que vuelva para juzgar a todos los hombres en el día postrero.


V. Espíritu Santo.

    El Espíritu Santo, que proceda del Padre y del Hijo, es de una misma esencia, majestad y gloria, con el Padre y con el Hijo, verdadero y eterno Dios.
 

Declaration of Doctrine

 

 This "Declaración de Doctrina" is essentially identical to the 39 Articles,with the following exceptions:
- In Article 6, there is no mention made of the Apocryphal Books.
- Articles 16 & 17 are combined; there is no Article #17.
- Article 35 ('Of Homilies') is omitted, and subsequent articles renumbered.
- Article 36 and 37 ('Of the Consecration of Bishops & Ministers', and 'Of Civil Magistrates') have been recast in view of the different situation in this Church (and appear as Article 35 & 36).

 

 VI. — De la suficiencia de las Sagradas Escrituras en lo que atañe a la Salvación.

    La Sagrada Escritura contiene todas las cosas que son necesarias para la salvación; de modo que nada de lo que en ella no se lee, ni por ella se puede probar, debe exigírsele a hombre alguno que lo crea como artículo de fe, o que lo considere como requisito necesario para la salvación.
    Bajo el nombre de Sagrada Escritura entendemos aquellos libros canónicos del Antiguo y Nuevo Testamento, de cuya autoridad nunca hubo duda alguna! en la Iglesia.
    Los libros canónicos del Antiguo Testamento son los siguientes:

Génesis. 
Exodo. 
Levítico.
Números. 
Deuteronomio. 
Josué. 
Jueces. 
Ruth. 
l.° de Samuel.
2.° de Samuel. 
1.° de los Reyes. 
2.° de los Reyes.
l.° de las Crónicas. 
2.° de las Crónicas. 
Esdras. 
Nehemías. 
Esther. 
Job. 
Salmos. 
Proverbios.

Eclesiastés.
Cantar de los Cantares. 
Isaías. 
Jeremías. 
Lamentaciones. 
Ezequiel. 
Daniel. 
Oséas. 
Joel. 
Amós. 
Abdías. 
Jonás. 
Miquéas. 
Nahúm. 
Habacúc. 
Sofonías. 
Aggéo. 
Zacarías. 
Malaquías.

Del Nuevo Testamento recibimos y tenemos por canónicos todos los libros, según se reciben comúnmente.


VII. — Del Antiguo Testamento.

    El Antiguo Testamento no es contrario al Nuevo, puesto que e tanto en el Antiguo como en el Nuevo, se ofrece la vida eterna al género humano por Cristo, que es el único Medianero entre Dios y los hombres, siendo Dios y Hombre. Por lo cual opinan malamente los que imaginan que los antiguos tenían puesta su esperanza sólo en promesas temporales.
    Aunque la Ley dacia de Dios por Moisés, en lo tocante a ceremonias y ritos, no obligue a los Cristianos, ni sus preceptos civiles Layan de recibirse necesariamente en ningún Estado, con todo, no hay Cristiano alguno que se halle exento de la obediencia a los mandamientos que se llaman Morales.


VIII. — De los tres Símbolos.

    Los tres Símbolos o Credos, a saber, el "Constantinopolitano", el "Apostólico" y la definición de la fe católica contenida en el "Atanasiano", deben ser del todo recibidos y creídos; por cuanto pueden probarse con testimonies firmísimos de las Escrituras.


IX. — Del Pecado Original.

    El pecado de origen no consiste, como pretendían los Pelagianos, en la imitación de Adam, sino que es el vicio y depravación de la naturaleza de todo hombre engendrado naturalmente de la estirpe de Adam; lo cual ea causa de que diete muchísimo de la justicia original, propenda al mal de su misma naturaleza, y, por tanto, en cada uno de los nacidos merece esto la ira de Dios y la condenación.
    Esta depravación de la naturaleza permanece todavía en los que son regenerados; por lo cual, la concupiscencia de la carne (llamada en griego "phronema sarkos", que unos interpretan sabiduría, otros sensualidad, otros inclinación, y otros deseo de la carne) no se sujeta a la ley de Dios; y aunque para lea regenerados y creyentes no hay condenación alguna por causa de Cristo, con todo, confiesa el Apóstol que la concupiscencia tiene en si misma naturaleza de pecado.


X. — Del Libre Albedrío.

    La condición del hombre después de la caída de Adam es tal, que por sus fuerzas naturales y buenas obras no puede volverse ni prepararse a la fe e invocación de Dios Por lo tanto, sin la gracia de Dios por Cristo, que nos prevenga para que queramos y. coopere mientras queremos, no tenemos poder alguno para hacer obras de piedad que sean agradables y aceptas a Dios.
 

 

 XI. — De la Justificación del hombre.

    Somos reputados justos delante de Dios, solamente por el mérito de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, por medio de la fe, y no por nuestras obras y merecimientos. Por lo tanto, que nosotros somos justificados por medio de la fe solamente, es una doctrina muy saludable y muy llena de consuelo.


XII. — De las Obras buenas.

    Las obras buenas, que son los frutos de la fe, y siguen a la justificación, aunque no pueden expiar nuestros pecados, ni soportar la severidad del juicio divino, gen, sin embargo, agradables y aceptas a Dios en Cristo; y nacen necesariamente de una fe viva y verdadera, de tal modo que claramente por ellas puede conocerse la fe viva, como puede juzgarse del árbol por el fruto.


XIII. — De las Obras antes de la Justificación.

    Las obras hechas antes de la gracia de Cristo y de la inspiración de su Espíritu, no son agradables a Dios, por cuanto no proceden de la fe en Jesucristo; ni merecen la gracia, como llaman muchos, "de cóngruo": antes bien, no siendo hechas como Dios quiso y mandó que se hicieran, no dudamos que tienen naturaleza de pecado.


XIV.—De las obras de Supererogación.

    Las obras llamadas de "supererogación", no pueden enseñarse sin arrogancia e impiedad, pues por ellas declaran los hombres que no sólo rinden a Dios todo aquello a que están obligados, sino que hacen por amor suyo más de lo que tienen obligación de hacer; mientras Cristo dice claramente: Cuando hubiereis hecho todas las cosas que os están mandadas, decid: Siervos inútiles somos.


XV. — De que nadie es sin pecado, excepto Cristo.

    Cristo, en la verdad de nuestra naturaleza, fue hecho semejante a nosotros en todas las cosas, excepto en el pecado, del cual fue completamente exento, así en la carne como en el espíritu. Vino como Cordero sin mancilla para quitar los pecados del mundo por el sacrificio de Sí mismo hecho una vez; y no hubo en él pecado, como dice el apóstol Juan. Empero nosotros los demás hombres, aunque bautizados y regenerados en Cristo, ofendemos, sin embargo, todos en muchas cosas; y si dijéremos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y no hay verdad en nosotros.

XVI. — Del Pecado después del Bautismo.

    No todo pecado grave voluntariamente cometido después del Bautismo, es pecado contra el Espíritu Santo e irremisible. Por tanto, para los caídos en pecado después del Bautismo no debe negarse que hay lugar al arrepentimiento. Después de haber recibido el Espíritu Santo, podemos apartarnos de la gracia que nos es dada y pecar, y de nuevo por la gracia de Dios levantarnos y enmendarnos. De consiguiente, debe condenarse a los que afirman que no pueden pecar ya mientras vivan, o niegan que hay lugar al perdón para los que de veras se arrepientan.
    La predestinación a la vida es el eterno propósito de Dios, por el cual, antes de que fuesen echados los cimientos del mundo, decretó por su invariable consejo a nosotros oculto, librar de maldición y condenación a los que eligió en Cristo de entre el género humano, y conducirlos por Cristo a la salvación eterna como vasos hechos para honor. Por lo cual, los que son agraciados con un tan excelente beneficio de Dios por su Espíritu que obra en tiempo oportuno, según el propósito divino son llamados; por la gracia obedecen a la vocación; son justificados gratuitamente; son adoptados por hijos; acta hechos conformes a la imagen del unigénito Hijo Jesucristo; caminan santamente en buenas obras; y por último, llegan por la misericordia de Dios a la sempiterna felicidad.
    Así como la consideración piadosa de la predestinación y do nuestra elección en Cristo está llena de un dulce, suave e inefable consuelo para los verdaderamente piadosos y que sienten en sí la operación del Espíritu de Cristo, que va mortificando las obras de la carne y los miembros terrenos, y levantando el ánimo a las cosas celestiales, ya porque establece grandemente y confirma nuestra fe acerca de la salvación eterna que ha de ser conseguida pon medio de Cristo, ya porque enciende fervientemente nuestro amor hacia Dios, así también, para las personas curiosas, carnales y destituidas del Espíritu de Cristo, el tener continuamente delante de los ojos la sentencia de predestinación divina, es un precipicio muy peligroso, por el cual las arrastra el diablo, o a la desesperación, o al abandono igualmente pernicioso de una vida impurisima.
    Debemos, pues, recibir las promesas de Dios, del modo que nos son generalmente propuestas en las Sagradas Letras; y en nuestras acciones, seguir aquella voluntad divina, que tenemos expresamente revelada en la Palabra de Dios.
 

 

 XVIII. — De que la Salvación eterna sólo puede
esperarse en el Nombre de Cristo.
Deben ser anatematizados loa que osan, decir, que cada uno so salvará en la ley o secta que profesa, con tal que viva cuidadosamente conforme a ella y a la luz de la naturaleza; puesto que las Sagradas Letras sólo predican el Nombre de Jesucristo, en el cual puedan ser salvos los hombres.


XIX. — De la Iglesia.

    La Iglesia visible de Cristo es la Sociedad de los fieles, en la cual se predica la Palabra de Dios pura y se administran los Sacramentos rectamente en cuanto a las cosas que de necesidad se requieren, según la institución de Cristo.
    Así como erró la Iglesia de Jerusalén, de Alejandría y de Antioquía, así ha errado igualmente la Iglesia de Roma, no sólo en cuanto a la moral y a los ritos ceremoniales, sino también en materias de fe.


XX. — De la Autoridad de la Iglesia.

    La Iglesia tiene derecho para establecer ritos, y autoridad en las controversias de fe; aunque no le es lícito instituir cosa alguna que se oponga a la Palabra de Dios escrita, ni puede exponer un pasaje de la Escritura de modo que contradiga a otro. Por lo cual, aunque la Iglesia es testigo y custodio de los Libros divinos, sin embargo, como no debe decretar nada que se oponga a ellos, así tampoco debe imponer, fuera de ellos, cosa alguna que haya de creerse como necesaria para la salvación.


XXI. — De los Concilios generales.

    Los Concilios generales, por cuanto se componen de hombres, de los cuales no todos se rigen por el Espíritu y la Palabra de Dios, no sólo pueden errar, sino que han errado algunas veces, aun en aquellas cosas que conciernen a la norma de la piedad. Por lo cual, lo que ellos ordenan como necesario para la salvación, ni tiene valor ni autoridad, si no puede probarse que está tomado de las Sagradas Letras.


XXII. — Del Purgatorio.

    La doctrina de la Iglesia de Roma, concerniente al purgatorio, indulgencias, veneración y adoración, así de imágenes como de reliquias, e invocación de los santos, es una cosa fútil, vanamente inventada, y que no se funda en ningún testimonio de las Escrituras, antes bien, contradice a la Palabra de Dios.


XXIII. — De la Vocación de los Ministros.

    No es lícito a hombre alguno asumir el cargo de predicar públicamente o de administrar los Sacramentos en la Iglesia, sin ser antes legítimamente llamado y enviado a ejecutarlo. Y sólo debemos juzgar por legítimamente llamados y enviados, a aquellos que fueron escogidos y apartados para esta obra por las personas a quienes está concedida públicamente en la Iglesia la autoridad de llamar y enviar Ministros a la viña del Señor.


XXIV. — De recitar las Preces públicas en lengua vulgar.

    Recitar la Preces públicas en la Iglesia, o administrar los Sacramentos, en lengua que el pueblo no entiende, repugna claramente a la Palabra de Dios y a la costumbre de la Iglesia primitiva.


XXV. — De los Sacramentos.

    Los Sacramentos instituidos por Cristo no son sólo señales de la profesión de los Cristianos, sino más bien unos testimonios ciertos y signos eficaces de la gracia y buena voluntad de Dios hacia nosotros, por los cuales obra él en nosotros de un modo invisible, y no sólo aviva, sino que también confirma nuestra fe en él.
    Dos son los Sacramentos instituí dos por Cristo Señor nu estro en el Evangelio, a saber: el Bautismo y la Cena del Señor
Los otros cinco, llamados vulgarmente Sacramentos, es decir, la Confirmación, Penitencia, Extremaunción, Orden y Matrimonio, no deben considerarse como Sacramentos del Evangelio, pues que en parte emanaron de una viciosa imitación de los Apóstoles, y en parte son estados de vida aprobados ciertamente en las Escrituras, pero sin tener la misma naturaleza de Sacramentos que el Bautismo y la Cena del Señor, puesto que carecen de signo alguno visible o ceremonia Instituida por Dios.
    Los Sacramentos no han sido instituidos por Cristo con el objeto de ser contemplados o llevados de un jugar para otro, sino para que usemos de ellos debidamente. Y sólo en aquellos que dignamente los reciben, producen el efecto saludable; mas los que los reciben indignamente, adquieren para sí. mismos, como dice San Pablo, condenación.
 

 

XXVI.—De que la maldad de los Ministros no impide el efecto de lis Ordenanzas divinas.

    Aunque en la Iglesia visible los malos estén siempre mezclados con les buenos, y alguna vez presida a en el ministerio de la Palabra y en la administración de los Sacramentos, sin embargo, como no ejercen en su propio nombre sino en el de Cristo y por su mandato y autoridad ministran, es licito valernos de au ministerio, tanto en la audición de la Palabra de Dios como en la recepción de los Sacramentos. Ni se frustra por la maldad de los tales el efecto de las instituciones de Cristo, ni la gracia de los dones divinos se disminuye, para los que con fe y rectamente reciben les ordenanzas que se les ofrecen; las cuales son eficaces por la Institución de Cristo y su promesa, aunque sean administradas por hombres malos Pertenece, sin embargo, a la disciplina de la Iglesia el que se inquiera sobre los malos Ministros, y sean acusados por los que tengan conocimiento de sus crímenes, y finalmente, hallados reos por juicio, sean depuestos.


XXVII.—Del Bautismo.

    El Bautismo es no sólo un signo de profesión y nota de distinción con que los Cristianos se diferencian de los no cristianos, sino que es también signo de la regeneración; por el cual, como por un instrumento, los que reciben el Bautismo rectamente son ingeridos en la Iglesia, las promesas de remisión de pecados y de nuestra adopción en hijos de Dios Por el Espíritu Santo, son visiblemente signadas y selladas, la fe es confirmada, y la gracia, por virtud da la invocación divina, aumentada.
    El Bautismo de los párvulos, como muy conforme con la institución de Cristo, debe absolutamente retenerse en la Iglesia.

 
XXVIII. — De la Cena del Señor.

    La Cena del Señor no es sólo un signo del amor mutuo entre los Cristianos, sino más bien un Sacramento de nuestra redención por la muerte de Cristo.
    La "transubstanciación" del pan y del vino en la Eucaristía no puede probarse por las Sagradas Letras; antes bien, repugna a las palabras terminantes de la Escritura, trastorna la naturaleza de Sacramento, y ha dado ocasión a muchas supersticiones.
El Cuerpo de Cristo se da, se toma y se come en la Cena de un modo celestial y espiritual solamente; y el medio por el cual el Cuerpo de Cristo se recibe y come en la Cena, es la fe.
    El Sacramento de la Eucaristía no se reservaba ni se llevaba de un lugar para otro, ni se elevaba, ni se adoraba, en virtud de institución alguna de Cristo.


XXIX.—De que los impíos no comen el Cuerpo
de Cristo en la Cena del Señor.

    Los impíos y los que se hallan destituidos de fe viva, aunque compriman carnal y visiblemente con sus dientes (como dice San Agustín) el Sacramento del Cuerpo y Sangre de Cristo, con todo no son en manera alguna participantes de Cristo; antes bien, para condenación suya comen y beben el Sacramento o símbolo de una cosa tan grande.


XXX.—De las dos Especies.

    El cáliz del Señor no debe negarse a los laicos, pues que ambas partes del Sacramento del Señor, por institución y mandato de Cristo, deben administrarse igualmente a todos los Cristianos.


XXXI. — De la única Oblación de Cristo consumada en la cruz.

    La Oblación de Cristo hecha una vez, es la perfecta redención, propiciación y satisfacción por todos los pecados, así original como actuales, del mundo entero; y ninguna otra expiación hay por los pecados, sino ésta solamente.
    Por tanto, los sacrificios de las "Misas", en los cuales se dice que el sacerdote ofrece a Cristo por los vivos y por los difuntos para remisión de la pena o culpa, son ficciones vanas y perniciosas imposturas.
 

 

XXXII.—Del Matrimonio de los Eclesiásticos.

    Ningún precepto divino manda a los obispos, Presbíteros y Diáconos. que profesen por voto el celibato o que se abstengan del matrimonio; por tanto, les es licito, como a todos los demás Cristianos, contraer matrimonio según su discreción, si juzgaren que así les conviene para la piedad.


XXXIII. — De que ha de evitarse a los Excomulgados.

    El que por denunciación pública de la Iglesia fuere rectamente separado de la unidad de la misma y excomulgado, debe ser tenido por toda la multitud de los fieles como un gentil y publicano, hasta que por medio de la penitencia sea públicamente reconciliado, por decisión de juez competente.


XXXIV. — De las Tradiciones eclesiásticas.

    Las tradiciones y ceremonias, no es indispensable que sean en todo lugar las mismas o totalmente parecidas, pues no sólo fueron siempre diversas, sino que pueden mudarse conforme a la diversidad de países, tiempos y costumbres, con tal que nada se establezca en oposición a la Palabra de Dios.
    Los que por su opinión particular, a sabiendas y de propósito, quebrantan abiertamente las tradiciones y ceremonias de la Iglesia que no son contrarias a la Palabra de Dios, se hacen dignos de reprensión, por cuanto perturban el orden común de la Iglesia y ofenden las conciencias de los hermanos débiles.
    Toda Iglesia particular o nacional tiene potestad para instituir, cambiar o abrogar las ceremonias o ritos eclesiásticos, instituidos únicamente por autoridad humana, con tal que todo se haga para edificación.


XXXV.—De la Ordenación' de los Ministros.

    Los Oficios para la Ordenación de Diáconos y Presbíteros y Consagración de Obispos (según fueron aprobados en el Sínodo celebrado el año 1881, y confirmados por el que se celebró en 1883), contienen todos los requisitos esenciales a las referidas Ordenación y Consagración, y no encierran cosa alguna que sea en sí supersticiosa o Impía. De consiguiente, cualquiera que sea ordenado o consagrado según las dichas Fórmulas, declaramos que está válida, regular y legalmente ordenado o consagrado.

 
XXXVI.—De la Autoridad civil.

    La Autoridad civil tiene poder sobre todos los hombres, clérigos y laicos, en todas las cosas temporales; mas no tiene potestad alguna en las cosas puramente espirituales. Y nosotros creemos que es un deber en todos los que profesan el Evangelio, el obedecer con respeta a la Autoridad civil regular y legalmente constituida.


XXXVII.—De que los Bienes de los Cristianos no son comunes.

    Las riquezas y bienes de los Cristianos no son comunes en cuanto al derecho de propiedad y título de posesión, como falsamente afirmaban algunos Anabaptistas. Pero todos deben dar a los pobres liberalmente limosna, según sus facultades, de lo que poseen.


XXXVIII. — Del Juramento.

    Confesamos que está prohibido a los Cristianos por nuestro Señor Jesucristo y por su apóstol Santiago, el juramento vano y temerario; pero juzgamos que la religión Cristiana de ningún modo prohíbe que uno jure, cuando lo exige el Magistrado en causa de fe y caridad, y con tal que esto se haga, según la doctrina del Profeta, en justicia, en juicio y en verdad.
 


 

 

 

APENDICE AL ARTICULO VIII 
 



Símbolo de Atanasio.

    Todo el que quiera ser salvo, necesita ante todas cosas profesar la fe católica..
    2. Y el que no la guardare íntegra y pura, perecerá sin duda eternamente.
    3. Es, pues, la fe católica: que veneremos un Dios en Trinidad, y una Trinidad en la Unidad.
    4. No confundiendo las personas nl dividiendo la esencia.
    5. Porque una es la persona del Padre, otra la persona del Hijo, otra la del Espíritu Santo.
    6. Mas del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo una es la divinidad, igual la gloria, coeterna la majestad.
    7. Cual es el Padre, tal el Hijo, tal el Espíritu Santa.
    8. Increado es el Padre, increado el Hijo, Increado el Espíritu Santo.
    9. Inmenso el Padre, Inmenso el Hijo, Inmenso el Espíritu Santo.
    10. Eterno el Padre, eterno el Hijo, eterno el Espíritu Santo.
    11. Y sin embargo, no son tres eternos, sino un solo eterno.
    12. Como no son tres Increados, nl trss inmensos, sino un solo increado y un solo inmenso.
    13. Del mismo modo, omnipotente es el Padre, omnipotente el Hijo, omnipotente el Espíritu Santo.
    14. Y sin embargo, no son tres omnipotentes, sino un solo omnipotente.
    15. De la misma manera, Dios es el Padre,. Dios es el Hijo, Dios es el Espíritu Santo.
    16. Y sin embargo, no son tres Dioses, sino un solo Dios.
    17. Así también, Señor es el Padre, Señor el Hijo, Señor el Espíritu Santo.
    18. Y sin embargo, no son tres Señores, sino un solo Señor.
    19. Porque así como la verdad cristiana nos obliga a confesar, que cada una de las personas separadamente es Dios y Señor, así la religión católica nos prohibe decir que son tres Dioses o Señores.
    20. El Padre por nadie es hecho, ni creado, ni engendrado.
    21. El Hijo es de solo el Padre, no hecho, ni creado, sino engendrado
    22. El Espíritu Santo es del Padre y del Hijo, no hecho, ni creado, ni engendrado, sino procedente.
    23. Un Padre, pues, no tres Padres; un Hijo, no tres Hijos; un Espíritu Santo, no tres Espíritus Santos.
    24. Y en esta Trinidad nada hay primero o postrero, nacía mayor o menor; sino que todas tres personas son eternas juntamente e iguales.
    25. De manera que en todo (como queda dicho) se ha de venerar la Unidad en la Trinidad, y la Trinidad en la Unidad.
    26. El que quiera, pues, ser salvo, sienta así de la Trinidad.
    27. Mas es necesario para la salud eterna, que crea también fielmente la Encarnación de nuestro Señor Jesucristo.
    28. Es, pues, la fe verdadera, que creamos y confesemos que nuestro Señor Jesucristo, Hijo de Dios, es Dios y Hombre.
    29. Es Dios de la substancia del Padre, engendrado antes de los siglos; y es Hombre de la substancia de la madre, nacido en el tiempo.
    30. Perfecto Dios, Hombre perfecto, subsistente de alma racional y de carne humana.
    31. Igual al Padre según la divinidad; menor que el Padre según la, humanidad.
    32. El cual, aunque sea Dios y Hombre, sin embargo, no es dos, sino un solo Cristo.
    33. Uno empero, no por conversión de la divinidad en carne, sino por asunción de la humanidad en Dios.
    34. Uno absolutamente, no por confusión de substancia, sino por unidad de persona.
    35. Pues como el alma racional y la carne es un solo hombre, así Dios y Hombre es un solo Cristo.
    36. El cual padeció por nuestra salud, descendió a los Infiernos, resucitó al tercero día de entre los muertos.
    37. Subió a los cielos, está sentado a la diestra de Dios Padre omnipotente; de donde ha de venir a Juzgar a los vivos y a los muertos.
    38. A cuya venida todos los hombres tienen que resucitar con sus cuerpos, y han de dar cuenta de sus propias obras.
    39. Y los que hubieren obrado bien, irán a la vida eterna; y los que mal, al fuego eterno.
    40. Esta es la fe católica; y quien no la creyere fiel y firmemente, no podrá ser salvo.

 

 

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Oficio para la Confirmación


¶ Toda persona deberá presentarse para la Confirmación (si razones graves no lo impiden) antes de llegarse por vez primera a participar de la Cena del Señor.

¶ El Ministro de cada Congregación cuidará de instruir a los jóvenes de su Iglesia, en el Decálogo, Oración Dominical y Símbolo Apostólico, y en las otras verdades fundamentales del Evangelio, a fin de que, entrados en la edad de discreción y con conocimiento de lo que hacen, puedan ser preparados para la Confirmación y para su admisión en el número de los fieles comulgantes.

¶ El día que el Obispo señale para el Rito de la Confirmación, el Ministro, habiéndolo anunciado previamente en la Iglesia, presentará los jóvenes por él instruidos y examinados.


 

Confirmation

Todos en pie, el Obispo (u otro Ministro señalado por él) empiece diciendo:

    EN el nombre de nuestro Señor Jesucristo sea luz y paz.
    R. Amén.
    V. Hermanos muy amados: Dios nuestro Padre celestial, en su amor a los hombres, nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, las cuales son todas Sí y Amén en Cristo Jesús. Estas promesas son para los fieles y para sus hijos, y por esta razón fuisteis vosotros en vuestra infancia presentados al Señor, y recibisteis el santo Bautismo, como símbolo y sello y Sacramento de la adopción en la familia de Dios, de la remisión de pecados, de la regeneración espiritual y de todos los demás dones que fluyen de la alianza de gracia. Habéis entrado ya en los años de discreción, estáis instruidos en las verdades fundamentales del Cristianismo, y ya que podéis hacer uso de vuestra razón, es vuestro deber y vuestro privilegio ratificar de parte vuestra el pacto hecho entre Dios y vosotros, renovando y confirmando la profesión que en vuestro nombre hicieron en el Bautismo vuestros Padrinos, y suplicando al Señor que os asegure de sus promesas y os confirme en vuestra fe y en los buenos propósitos de vuestro corazón. Así podréis entrar en el pleno goce de los privilegios de los fieles, con grandísimo provecho para vuestras almas, mediante la gracia y dirección del Espíritu Santo.

Después de esta exhortación, cántese o léase la siguiente Antífona:

    EL Consolador, el cual yo os enviaré del Padre, 
    El dará testimonio de mí.
    Y vosotros daréis testimonio, porque estáis conmigo desde el principio.
    Gloria y honor al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
 

Opening statement & Antiphon

¶ Después de la Antífona, puestos los confirmandos en pie y en orden delante del Obispo, el Ministro los presentará diciendo:

    REVERENDO en Cristo Padre: Os presento, estas personas para que, haciendo una pública confesión de su fe cristiana, sean por vos confirmadas y admitidas a la santa Comunión.
    Obispo: Descienda sobre ellos el Espíritu Santo, y guárdelos de todo pecado la virtud del Altísimo.
Después de esto puede el Obispo hacer una Plática, silo cree oportuno.

¶ Terminada la Plática, el Obispo diga:

    VOSOTROS aquí delante de Dios y en presencia de la Iglesia, ¿renováis espontáneamente la solemne profesión que fué hecha en nombre vuestro cuando recibisteis el Bautismo, confirmándola en vuestras personas y prometiendo con la gracia de Dios, creer y cumplir todo lo que vuestros Padrinos reconocieron que estabais obligados a hacer?
    Responda cada uno: Así lo deseo.
    Obispo: Haga uno de vosotros la ratificación, en alta voz.

Uno de los confirmandos:

    NOSOTROS renovamos y confirmamos la profesión de nuestro Bautismo. Nosotros renunciamos al diablo y todas sus obras, a la yana pompa y gloria del mundo con todas sus concupiscencias, y a los deseos pecaminosos de la carne. Nosotros prometemos vivir y morir en la fe de Jesucristo y guardar los mandamientos de Dios todos los días de nuestra vida, con el auxilio de la divina gracia.
    Obispo: ¿Es esta la promesa de cada uno de vosotros delante de Dios y de la Iglesia?
    Responda cada uno: Sí.
    Obispo: Dios todopoderoso que os ha dado voluntad para hacer esta promesa, os conceda gracia y virtud para cumplirla, mediante Jesucristo nuestro Señor.
    R. Amén.
    Obispo: Ahora queridos hermanos, en consideración a vuestra promesa y en la esperanza de que la cumpliréis religiosamente os admitimos a la plena comunión de la Iglesia cristiana, y públicamente os reconocemos con título para acercaros, mediante la fe, a participar de la Cena del Señor, y rogamos a todos los cristianos que están presentes os ayuden a desempeñar vuestros deberes religiosos y oren al Señor por vosotros.
    Y puesto que habéis hecho pública profesión de vuestra fe cristiana, os invitamos, para que descienda sobre vosotros la bendición especial que vamos a implorar de Dios, a que en compañía de todos los presentes confeséis vuestros pecados al Todopoderoso, rogándole con humildad conceda el perdón, que nunca niega a los que con arrepentimiento y fe lo piden en el nombre de Jesús.

Y todos de rodillas digan:

    ¡DIOS omnipotente y Padre misericordioso, que tienes compasión de todos los hombres y has dado a tu Hijo en propiciación por los pecados de todo el mundo! Por amor de él apiádate de nosotros tus indignos siervos. Oyenos a los que confesamos nuestras transgresiones y nos arrepentimos de nuestros pecados. Perdona nuestras ofensas, borra todas nuestras iniquidades y concédenos tu gracia, para que en adelante podamos andar' en tus caminos y servirte y agradarte en novedad de vida, mediante Jesucristo nuestro Señor. Amén.

El Obispo levantándose, diga:

    DIOS todopoderoso, por su gran misericordia os perdone todos vuestros pecados, confirme y corrobore todos vuestros deseos y propósitos y os dé gracia para realizarlos, mediante nuestro Señor Jesucristo.
    R. Amén.
    V. Nuestro auxilio es en el nombre del Señor.
    R. Que ha hecho los cielos y la tierra.
    V. Bendito sea el nombre del Señor.
    R. Desde ahora y para siempre.
    V. Oye, oh Señor, nuestra oración.
    R. Y llegue a ti nuestro clamor.
    V. ¡Oh Dios omnipotente y eterno, que a los regenerados concedes el perdón de todos sus pecados y la gracia para perseverar en tu amor y obediencia! Corrobora, te rogamos, a estos siervos tuyos por el Espíritu Santo el Consolador, y aumenta diariamente en ellos tus varios dones de gracia: el espíritu de sabiduría y entendimiento, el espíritu de consejo y fortaleza espiritual, el espíritu de conocimiento y piedad verdadera, y llénalos del espíritu de tu temor santo, ahora y siempre.
    R. Amén.
    V. Por tu misericordia, oh Dios nuestro, que eres bendito y vives y gobiernas todas las cosas por los siglos de los siglos.;
    R. Amén.
 

 Presentation of the candidates

Sentada la Congregación, en pie los confirmandos, lea el Diácono lo que sigue:

    ESCUCHAD, hermanos, lo que se nos refiere en los Hechos de los Apóstoles [VIII. 5 a 17]:
    Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. Y las gentes escuchaban atentamente unánimes las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía. Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían estos dando grandes voces, y muchos paralíticos y cojos eran sanados. Así que había gran gozo en aquella ciudad. Y había un hombre llamado Simón, el cual había sido antes mágico en aquella ciudad y engañado la gente de Samaria, diciéndose ser algún grande. Al cual oían todos atentamente, desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este es la gran virtud de Dios. Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas los había embelesado por mucho tiempo. Mas cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el Evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres. El mismo Simón creyó también entonces, y bautizándose, se llegó a Felipe, y viendo los milagros y grandes maravillas que se hacían, estaba atónito. Y los apóstoles que estaban en Jerusalén, habiendo oído que Samaria había recibido la palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan, los cuales venidos, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo. (Porque aún no había descendido sobre alguno de ellos, mas solamente eran bautizados en el nombre de Jesús.) Entonces les impusieron las manos y recibieron el Espíritu Santo.
 

 New Testament reading (Acts 8:5-17)

Luego el Presbítero lea lo que sigue:

    LECCIÓN del santo Evangelio, según Lucas [II. 40 a 52]:
En aquel tiempo, el niño Jesús crecía y fortalecíase y se henchía de sabiduría, y la gracia de Dios era sobre él. E iban sus padres todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. Y cuando fue de doce años subieron ellos a Jerusalén, conforme a la costumbre del día de la fiesta. Y acabados los días, volviendo ellos, se quedó el niño Jesús en Jerusalén sin saberlo José y su madre. Y pensando que estaba en la compañía, anduvieron camino de un día, y le buscaban entre los parientes y entre los conocidos. Mas como no le hallasen, volvieron a Jerusalén buscándole. Y aconteció, que tres días después le hallaron en el templo sentado en medio de los doctores, oyéndoles y preguntándoles. Y todos los que le oían, se pasmaban de su entendimiento y de sus respuestas. Y cuando le vieron, se maravillaron; y díjole su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con dolor. Entonces él les dice: ¿Qué hay?, ¿por qué me buscáis? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me conviene estar? Mas ellos no entendieron las palabras que les habló. Y descendió con ellos, y vino a Nazaret, y estaba sujeto a ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón. Y Jesús crecía en sabiduría y en edad y en gracia para con Dios y los hombres.

Terminada la Lección puede cantarse un Himno.
 

 Gospel reading (Luke 2:40-52)

¶ Y después, arrodillados todos los Confirmandos por orden delante del Obispo, éste ponga su mano sobre la cabeza de cada uno, diciendo:

    DEFIENDE, oh Señor, a este hijo (o siervo] tuyo con tu celestial gracia, a fin de que permanezca tuyo para siempre, y hazle crecer cada día más en tu Santo Espíritu hasta que llegue a tu reino eterno. Amén.

¶ Terminada la imposición de manos, el Obispo diga:

    EL Señor sea siempre con vosotros.
    R. Y con tu espíritu.
    V. Oremos a la inmensa e inefable Trinidad, el Padre, y el Hijo, y el Espíritu Santo, y con toda suplicación roguemos a nuestro Dios, que dirija nuestra vida en las buenas obras, y después del tránsito por este mundo, nos otorgue el reposo eterno con los justos.
    R. Concédenos esto, Dios eterno y omnipotente.
 

 The Confirmation

 Todos:

    PADRE nuestro, que están en los cielos: Santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro dé cada día, dánosle hoy. Y perdónanos nuestras deudas, ‘así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en la tentación. Mas líbranos del mal. Amén.

El Obispo:

    LÍBRANOS del mal y confírmanos en tu temor con toda obra buena, oh Trinidad, Dios nuestro, que eres bendito y vives y gobiernas todas las cosas por los siglos de los siglos.
    R. Amén.
    V. ¡Oh Señor Jesucristo! Concede, te rogamos, que tus siervos, vivificados por tu Espíritu, fortalecidos con tu poder, iluminados con tu esplendor, y llenos de tu gracia, puedan caminar diariamente apoyados en tu divino auxilio. Dales oh Señor, una fe viva, un amor perfecto y una humildad verdadera. Haz que haya en ellos afecto sencillo, paciencia duradera, obediencia perseverante, paz perpetua, mente pura, corazón recto y limpio, voluntad firme, conciencia santa, arrepentimiento sincero, fortaleza espiritual, y vida inmaculada, para que, después de haber peleado una buena batalla, concluido varonilmente su carrera y guardado fielmente su fe, reciban la corona de justicia que tú darás en aquel día a todos los que aman tu venida.
    R. Amén.
    V. Míranos benignamente a todos, ancianos y jóvenes juntamente, y dígnate, oh Señor, dirigir, santificar y gobernar nuestros corazones y nuestros cuerpos en los caminos de tu ley y en las obras de tus mandamientos, para que por tu omnipotente protección, aquí y siempre, seamos preservados en cuerpo y alma, en el nombre y por los méritos de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
    R. Amén.
 

Lord's Prayer

 El Diácono diga:

    HERMANOS, inclinaos a la bendición.

El Obispo:

    EL Señor sea siempre con vosotros.
    R. Y con tu espíritu.
    V. Bendíganos Dios omnipotente, uno y trino.
    R. Amén.
    V. El Padre, y el Hijo, y el Espíritu Santo.
    R. Amén.
    V. Y hállenos tales en el día del juicio, cuales nos hace su gracia por el lavacro de la regeneración.
    R. Amén.
    V. Por la misericordia del mismo Dios nuestro, que es bendito y vive y gobierna todas las cosas por los siglos de los siglos.
    R. Amén.

Puede cantarse un Himno.

¶ Y luego el Obispo despida a la Congregación, diciendo:

    EL Dios de paz que sacó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el Gran Pastor de las ovejas, por la sangre del testamento eterno, os haga aptos en toda obra buena, para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo, al cual es gloria por siglos de siglos. Amén.

¶ Cada Ministro conservará una lista de los jóvenes de su iglesia que han sido confirmados.

 

 

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Oficio de Conmemoración de los Mártires


Oración.

    ¡Oh Señor Dios, Rey de los Santos! Los que hacemos hoy memoria de los siervos tuyos que en este país dieron su vida en testimonio de la verdad, muriendo por su fe en Jesucristo tu único Hijo, suplicámoste nos concedas la gracia y virtud suficientes para que, siguiendo su ejemplo, te sirvamos con fidelidad, peleemos la buena batalla. y seamos perseverantes hasta el fin, seguros de que Tú nos darás la corona de la vida eterna, por los m& ritos del mismo Señor Jesucristo, nuestro Redentor y Salvador—Amén.

Salmo 46.
Lecciones: Daniel, VII, 15-27, y Juan, XV, 17; XVI, 4.

    Recomendado por el primer Obispo de la Iglesia Española Reformada.

 

 

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Administración del Bautismo a Párvulos


¶ Debe advertirse a los fieles que el Bautismo ha de administrarse en la Iglesia, a presencia de la Congregación, los domingos u otros días en que se celebre culto.

Para cada niño que haya de bautizarse habrá un Padrino y una Madrina, o más, según las costumbre de la localidad. Los mismos padres pueden ser Fiadores del niño; y si no pueden hallarse dos Fiadores, bastará con uno.

El momento más oportuno para la celebración del Sacramento durante el culto público, es antes de la recitación del Símbolo Apostólico, o inmediatamente después del sermón. En casos extraordinarios, puede celebrarse a cualquiera hora y en cualquier otro día.


 

Administration of Baptism

to Children

 

 

 

Llena de agua pura la pila o fuente bautismal, se acercarán a ella los Padrinos y demás acompañantes con el niño; y allí, todos de rodillas, el Ministro en pie (si el acto tiene lugar fuera de la hora del culto) empiece diciendo:

    EN el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
    R. Amen.
    V. A ti, oh Señor, a ti sólo hemos pecado, y hemos hecho lo malo delante de tus ojos.
    R. Purifícanos con hisopo, y seremos limpios; lávanos, y seremos emblanquecidos más que la nieve.
    V. Esconde tu rostro de nuestros pecados, y borra todas nuestras maldades.
    R. Crea en nosotros, oh Dios, un corazón limpio; y renueva un espíritu recto dentro de nosotros.
    V. A ti solo hemos pecado, oh Señor; y hemos hecho lo malo delante de ti, a quien no se ocultan ni los secretos que en el seno del corazón se esconden; y sin embargo nos avergonzamos de confesar lo que no hemos temido cometer. Mas tú, oh Dios, que no desechas a los arrepentidos, concédenos el perdón de nuestros pecados. Y por la potencia de la Trinidad Santísima, asístenos de tal manera, que dirija el Padre a los que crió, defienda el Hijo a los que redimió, y llene de sus carismas el Espíritu Santo a los que ha regenerado.
    R. Amén.
    V. Por tu misericordia, oh Dios nuestro, que eres bendito y vives y gobiernas todas las cosas por los siglos de los siglos.
    R. Amén.

http://justus.anglican.org/resources/bcp/Spain/hand.gif

Después de lo que precede (o sin ello, cuando el Bautismo se administra durante el Culto público), todos en pie canten o lean la siguiente Antífona:

    DEJAD a los niños, 
    Y no les impidáis el venir a mí;
    Porque de los tales es el reino de los cielos.
    Gloria y honor al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos Amén.
 

Initial prayers & Antiphon

 ¶ Luego el Ministro pregunte a los Padrinos:

    ¿QUE traeis a la Iglesia de Dios, niño o niña?
    ¿Ha sido bautizado este niño antes de ahora, o no?

    Si los Padrinos responden que No, el Ministro diga:

    ESCUCHAD lo que nuestro Señor Jesucristo decía a sus apóstoles:
    Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, íd y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.
    Y acerca del amor de Jesús hacia los pequeñuelos, oid lo que refiere el evangelista Marcos:
    Y le presentaban niños para que los tocase; y los discípulos reñían a los que los presentaban. Y viéndolos Jesús, se enojó y les dijo: Dejad los niños venir, y no se lo estorbéis; porque de los tales es el reino de Dios. De cierto os digo, que el que no recibiere el reino de Dios como un niño, no entrará en él. Y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía.
 

 Initial question: "Has this child been baptized?"

Y dirigiéndose a los Padrinos y a la Congregación, exhórteles diciendo:

    ACABÁIS de oír, amados hermanos, en este Evangelio, cómo nuestro Señor y Maestro ordenó que le traesen los niños, cómo los tomó en sus brazos y los bendijo, y cómo exhortó a todos los hombres que imitasen su inocencia. Sabéis además que las promesas de Dios, así en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, son hechas no sólo para nosotros, sino también para nuestros hijos; y asimismo que él por su parte las cumplirá con toda seguridad. Estando, pues, plenamente persuadidos de la buena voluntad de nuestro Padre celestial hacia este niño; y recordando que cuanto le pidiéremos, creyendo, en el nombre de su querido Hijo nos lo concederá; démosle gracias y elevémosle nuestras preces, diciendo:

De rodillas la Congregación y el Ministro en pie, digan todos:

    ¡OH Padre misericordiosísimo, que no nos has dejado sin la alianza de la promesa, mas nos has llamado al goce de los innumerables beneficios que otorgas a tus hijos; y que para nuestro grande y perenne consuelo te has dignado en tus Sacramentos, como por un Sello, asegurarnos de esta tu benigna bondad para con nosotros! Te damos cordiales gracias, y te suplicamos humildemente, que por estas prendas de tu amor y por la virtud del Espíritu Santo, acrecientes en nosotros el conocimiento de tu gracia, y fortalezcas nuestra fe en ti. Y ahora, oh Señor, escucha, te rogamos, nuestras súplicas en pro de este niño, que hemos traído con fe a tu santo Bautismo. Visítale, oh Señor, ahora y en todo tiempo con la abundancia de tu favor, y conforme a su necesidad llena de tal modo la precisa medida de tu gracia, que no carezca de ninguno de los múltiples dones que en tu misericordia has prometido a todos los que son renacidos de agua y del Espíritu e ingeridos en tu santa Iglesia. Oye, te rofiamos, estas nuestras súplicas, que te dirigimos en el nombre y por la mediación de tu amado Hijo nuestro Señor. Amén.
 

 Exhortation on the Gospel of Mark, above, and Prayer

Sentada la Congregación, el Ministro pregunte a los Padrinos, que estarán en pie:

    ¿RECONOCÉIS en nombre de ese niño, que él está obligado a renunciar al diablo y todas sus obras, a la yana pompa y gloria del mundo con todas sus concupiscencias, y a los pecaminosos deseos de la carne?
    Padrinos: Sí.
    Ministro: ¿Reconocéis en nombre de ese niño que él está obligado a creer en Dios, Padre todopoderoso, Criador del cielo y de la tierra?
    Padrinos: Sí.
    Ministro: ¿Y en Jesucristo su unigénito Hijo, nuestro Señor; que fué concebido por obra del Espíritu Santo; nació de María virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato; fué:crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercero día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos?
    Padrinos: Sí.
    Ministro: ¿Y en el Espíritu Santo; en la santa Iglesia católica (o universal); en la comunión de los santos; en el perdón de los pecados; en la resurreción de la carne, y en la vida eterna?
    Padrinos: Sí.
    Ministro: ¿Deseáis que ese niño sea bautizado en esta fe?
    Padrinos: Así lo deseo.
    Ministro: Reconocéis en nombre de ese niño, que él está obligado a obedecer la voluntad de Dios, guardar sus preceptos y caminar en ellos todos los días de su vida?
    Padrinos: Así lo reconozco.

    Luego el Ministro diga:

    ¡OMNIPOTENTE Dios, que al ser tu muy querido Hijo bautizado en las aguas del Jordán, enviaste el Espíritu Santo sobre él, diciendo: "Este es mi Hijo amado, en el cual tengo contentamiento"! Dígnate ahora, te rogamos humildemente, por el mismo Espíritu santificar y bendecir esta tu propia institución; y concede, oh Señor, que el niñoque va a ser bautizado en esta agua, que separamos en tu nombre para este uso santo, goce para siempre de la bendición de tu lavacro celestial, para que al fin, juntamente con todos los que han sido limpiados en la sangre del Cordero, pueda heredar el reino que tú has preparado, desde antes de la fundación del mundo, para tus benditos y queridos hijos; mediante Jesucristo nuestro Señor.
    R. Amén.
 

 Questions of godparents, and Prayer

    Luego el Ministro diga a los Padrinos:

    PONED nombre a ese niño.

Y en seguida, nombrándole según ellos, derramará agua sobre él (o le meterá en el agua, si sus padrinos lo desean), diciendo:

    N..., Yo te bautizo, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
    R. Amén.

    Y añada el Ministro:

     (1) Aquí hará una cruz, sobre la frente del niño.

    NOSOTROS recibimos a este niño en la grey del Buen Pastor, y le signamos (1) con la señal de la

cruz para significar que de aquí en adelante no debe avergonzarse de confesar la fe de Jesús crucificado; de pelear varonilmente bajo su bandera contra el pecado, el mundo y el diablo, y de continuar fiel soldado y siervo de Cristo, hasta el fin de su vida.
    R. Amén.
 

 The Baptism

 Y todos en pie, el Ministro diga:

    AHORA, queridos hermanos, puesto que este niño ha recibido e, lavacro de la regeneración y ha sido incorporado en la Iglesia de Cristo, demos gracias a Dios todopoderoso por estos beneficios, y con un corazón y a una voz digamos la oración que el Señor mismo nos ha enseñado:

    V. Padre nuestro, que estás en los cielos: Santificado sea tu nombre.— R. Amén.
    V. Venga tu reino. — R. Amén.
    V. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. — R. Amén.
    V. El pan nuestro de cada día, dánosle hoy.
    R. Porque tú eres Dios.
    V. Y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. — R. Amén.
    V. Y no nos dejes caer en la tentación.
    R. Mas libranos del mal.
    V. Líbranos del mal y confírmanos siempre en el bien, oh Dios y Señor nuestro, que eres bendito y vives y gobiernas todas las cosas por los siglos de los siglos. — R. Amén.
    V. ¡Omnipotente y eterno Dios, por cuyo Espíritu somos todos nosotros bautizados en un cuerpo! Te alabamos y te damos cordiales gracias por este amado nuestro, que mediante tu gracia ha sido admitido al Sacramento de la regeneración y de la remisión de pecados, y se cuenta ahora entre la congregación de la grey de Cristo. Y con toda humildad te rogamos, que como tu amado Hijo murió y fué sepultado y resucitó, así este niño, con todos los que han sido bautizados, muera al pecado y viva a la justicia; para que al fin pueda ser presentado irreprensible ante el tribunal de Cristo, y hecho heredero de tu reinó perdurable. Por el mismo Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor. — R. Amén.

El Diácono.

    HERMANOS, inclinaos a la bendición.

De rodillas la Congregación, el Ministro en pie, diga:

    EL Señor sea siempre con vosotros.
    R. Y con tu espíritu.
    V. Dios que enriquece a su Iglesia con la múltiple fecundidad de creyentes, dispense su gracia a los regenerados, y conceda a los que ha de regenerar, que vengan a los consumados misterios de la fe. —R. Amén.
    V. Sea de unos y otros plena salvación, quien es la verdadera redención de los cristianos. — R. Amén.
    V. Para que en él tengamos vida creyendo, y poseamos los celestes goces con los que han de creer. — R. Amén.
    V. Por la misericordia del mismo Dios nuestro, que es bendito y vive y gobierna todas las cosas por lós siglos de los siglos. — R. Amén.

Puede cantarse un Himno.
 

 Prayers

¶ Después, el Ministro exhorte a los Padrinos de esta o parecida manera:

    HERMANOS, por cuanto vosotros habéis presenta do a este niño como Fiadores suyos, conviene que os recuerde vuestro deber de procurar que sea impuesto (cuando le creáis capaz de discernir sobre estas materias) en la significación del santo Bautismo, que es el signo y sello y Sacramento de la regeneración espiritual, de la remisión de pecados, y de la adopción en la familia de Dios; así como también de que sea enseñado por vuestras palabras y ejemplo a huir del pecado, a confiar en Jesucristo, a acudir a Dios en la oración, a caminar en santidad de vida con el auxilio del Espíritu Santo y a nutrir su alma, alimentándose constantemente de Cristo, así en su Palabra como en sus sagradas ordenanzas.
    Y cuando creáis que se halla instruído en las verdades fundamentales del Evangelio y conozcáis que tiene fe en nuestro Señor Jesucristo, procuraréis que vaya al Obispo, para que delante de él y en presencia de la Iglesia pueda confirmar con sus propios labios los solemnes deberes en su nombre contraídos en el Bautismo; y asegurado nuevamente del paternal amor y bondad de Dios para con él, sea por la virtud del Espíritu Santo confirmado en su fe y en el propósito de su corazón, y esté así mejor dispuesto para gozar el privilegio de acercarse a la Mesa del Señor.

Y luego, les despedirá diciendo:

    ID en paz, en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.


 

 Exhortation

¶ Los Padrinos irán a facilitar los datos necesarios para que el Ministro pueda extender la Partida del Bautismo en el libro correspondiente.

¶ En casos de necesidad urgente, puede administrarse el Bautismo en alguna casa particular, y entonces no es preciso que el Ministro lea todo el Oficio. Lo esencial es que derrame Agua sobre la criatura, diciendo: N . . . , Yo te bautizo, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; pudiendo añadir las otras partes del Oficio que las circunstancias permitan.

Las criaturas así bautizadas (si sobreviven) deben ser luego traídas a la Iglesia, a la primera oportunidad, para ser recibidas por el Ministro públicamente en la grey de Jesucristo.


    NOTA—Al disponerse en este Oficio que se haga la señal de cruz sobre la frente del niño, conforme a la antigua costumbre de la Iglesia, no se pretende significar que esto sea una parte esencial o necesaria del Sacramento, sino simplemente recordar a los cristianos la Muerte y Cruz de Cristo, que es su esperanza y su gloria, y hacerles presente la obligación que tienen de llevar la cruz, según el Señor se la dé, y ser hechos conformes a Cristo en sus padecimientos.

 


 

 Final rubrics & instructions for emergency baptism

 Administración del Bautismo a personas adultas


¶ El Bautismo a Personas adultas debe administrarse en la Iglesia durante el Oficio divino, antes de la recitación del Símbolo Apostólico.

La persona que haya de recibir el Bautismo, será previamente examinada por el Ministro, para ver si está suficientemente instruida en los principios de la Religión cristiana; y se le exhortará a que se prepare con arrepentimiento y oración.

Habrá un Padrino y una Madrina, o más, según la costumbre de la localidad.


 

 

Llena de agua pura la Pila o Fuente bautismal, se acercarán a ella los padrinos llevando, en medio al bautizando, y el demás acompañamiento. Y allí, todos en pie, canten o lean la siguienteAntífina:

    COMPUNGIDOS de corazón arrepentíos.
    Y bautícese cada uno de vosotros, para perdón de los pecados.
    Y recibiréis el don del Espíritu Santo.
    Gloria y honor al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

    Luego el Ministro pregunte a los Padrinos.

    ¿HA sido esta persona bautizada antes de ahora, o no?

    Si dijeren que No, el Ministro diga:

    ESCUCHAD una parte del Evangelio, según Juan:
    Había un hombre de los Fariseos, que se llamaba Nicodemo, príncipe de los judíos. Este vino a Jesús de noche, y díjole: Rabí, sabemos que has venido de Dios por Maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no fuere Dios con él. Respondió Jesús, y díjole: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere otra vez no puede ver el reino de Dios. Dícele Nicodemo: ¿Cómo puede el hombre nacer siendo viejo? ¿puede entrar otra vez en el seno de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y dé Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido de Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer otra vez. El viento de donde quiere sopla, y oyes su sonido, mas ni sabes de dónde viene, ni dónde vaya; así es todo aquel que es nacido de Espíritu.

    Oid también lo que dijo Jesús a sus apóstoles:
    Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado, y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.
 

 Anitphon & reading from John

Y dirigiéndose a la Congregación, exhórtela diciendo:

    ACABÁIS de oír, amados hermanos, las palabras de nuestro Señor y Maestro. Y ya que vosotros, por la misericordia de Dios, recibisteis un día el sacramento del Bautismo, bueno es que ahora especialmente que vamos a administrarlo a este Hombre, consideréis cuán grande es vuestro privilegio en ser miembros de la Iglesia cristiana; recordéis las promesas hechas a Dios en vuestro nombre, y os arrepintáis de los pecados que habéis cometido contra su santa alianza. Avivad pues vuestra fe, haced buen uso de vuestro Bautismo, y rogad encarecidamente al Señor os conceda todas las bendiciones que fluyen de la alianza sellada por el Sacramento entre Dios y vuestras almas.

Y dirigiéndose al bautizando, dígale:

    Y TÚ, amado, que has venido con deseo de recibir el santo Bautismo, ya has oído que el que no naciere de agua y de Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Sabe asimismo, que Jesús ha dicho: El que creyere y fuere bautizado, será salvo. Por lo cual entenderás la gran necesidad de este Sacramento. Por él se declara también el perdón de los pecados y se promete el don del Espíritu Santo. Es además el Bautismo un símbolo y sello y Sacramento de la regeneración espiritual y de la adopción en hijos de Dios; y por él, dignamente recibido, somos hechos partícipes en abundante medida de su gracia. Pero sabe también que el Baptismo exterior del agua no te sería de ningún provechos antes bien traería sobre ti una inmensa responsabilidad,, si no vinieras a él con viva fe y arrepentido de todos tus pecados. Sólo así puedes tener el bautismo del Espíritu Santo en tu alma, y demostrar que eres en verdad un vivo miembro de la casa y familia de Dios.
    Considera pues la gran merced que Dios te dispensa por su amor en Cristo Jesús; y haz una firme resolución de instruirte más y más en los fundamento de la Religión cristiana, de confiar en nuestro Redentor Jesucristo, de acudir a Dios frecuentemente en la oración, huir del pecado, vivir una vida pura, caminar en santidad con el auxilio del Espíritu Santo, y nutrir tu alma con la constante lección de las Santas Escrituras.
    ¿Prometes solemnemente delante de Dios y en presencia de tus Fiadores y de esta Congregación, que con la ayuda de la divina gracia seguirás esta norma de vida?
    El bautizando: Así lo prometo.

De rodillas la Congregación y el Ministro en pie, digan todos:

    ¡OH PADRE misericordiosísimo, que no nos has dejado sin la alianza de. la promesa, mas nos has llamado al goce de los innumerables beneficios que otorgas a tus hijos; y que para nuestro grande y perenne consuelo te has dignado en tus Sacramentos, como por un Sello, asegurarnos de esta tu benigna bondad para con nosotros! Te damos cordiales gracias, y te suplicamos humildemente, que por estas prendas de tu amor y por la virtud del Espíritu Santo, acrecientes en nosotros el conocimiento de tu gracia, y fortalezcas nuestra fe en ti. Y ahora, oh Señor, escucha, te rogamos, nuestras súplicas en pro de esta persona que ha venido con fe a tu santo Bautismo. Visítala, oh Señor, ahora y en todo tiempo con la abundancia de tu favor, y conforme a su necesidad llena de tal modo la precisa medida de tu gracia, que no carezca de ninguno de los múltiples dones que en tu misericordia has prometido a todos los que son renacidos de agua y del Espíritu, e ingeridos en tu santa Iglesia. Oye, te rogamos, estas nuestras súplicas, que te dirigimos en el nombre y por la mediación de tu amado Hijo nuestro Señor. Amén.
 

 Exhortation & promises by candidate

Sentada la Congregación, y en pie los Padrinos y el bautizando, pregunte el Ministro a éste:

    ¿RENUNCIAS al diablo y todas sus obras, a la yana pompa y gloria del mundo con todas sus concupiscencias y a los pecaminosos deseos de la carne?
    Bautizando: Renuncio.
    Ministro: ¿Crees en Dios, Padre todopoderoso, Criador del cielo y de la tierra? 
    Bautizando: Creo. . 
    Ministro: ¿Y en Jesucristo su unigénito Hijo, nuestro Señor; que fué concebido por obra del Espíritu Santo; nació de María virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato; fué crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercero día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos; está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso; de donde ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos?
    Bautizando: Creo.
    Ministro: ¿Crees en el Espíritu Santo; en la santa Iglesia católica (o universal); en la comunión de los santos; en, el perdón de los pecados; en la resurrección de la carne, y en la vida eterna?
    Bautizando: Todo eso creo firmemente.
    Ministro: ¿Quieres ser bautizado en ésta fe?
    Bautizando: Tal es mi deseo.
    Ministro: ¿Quieres, pues, obedecer la voluntad de Dios, guardar sus preceptos y caminar en ellos todos los días de tu vida?
    Bautizando: Así procuraré hacerlo con la ayuda de Dios.

Luego el Ministro diga:

    ¡OMNIPOTENTE Dios, que al ser tu muy querido Hijo bautizado en las aguas del Jordán, enviaste el Espíritu Santo sobre él, diciendo: "Este es mi Hijo amado, en el cual tengo contentamiento!" Dígnate ahora, te rogarnos humildemente, por el mismo Espíritu santificar y bendecir esta tu propia institución; y concede, oh Señor, que la persona que va a ser bautizada en esta agua, que separamos en tu nombre para este uso santo, goce para siempre de la bendición de tu lavacro celestial; para que al fin, juntamente con todos los que han sido limpiados en la sangre del Cordero, pueda heredar el reino que tú has preparado, desde antes de la fundación del mundo, para tus benditos y queridos hijos; median te Jesucristo nuestro Señor.
    R. Amén.
 

 Questions of the candidate and prayer

 Luego el Ministro diga a los Padrinos:

    DECID el nombre de vuestro ahijado.

Y en seguida, nombrándole, según ellos, derramará agua sobre él (o le introducirá en el agua, si hay conveniencia para ello, y el bautizando lo desea), diciendo:

    N..., Yo te bautizo, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
    R. Amén.

Y añada el Ministro:

     (1) Aquí hará una cruz, sobre la frente de la persona.

    NOSOTROS recibimos a esta persona en la grey del Buen Pastor, y la signamos (1) con la señal de la cruz, para significar que de aquí en adelante no debe avergonzarse de confesar la fe en Jesús crucificado, de pelear varonilmente bajo su bandera contra el pecado, el mundo y el diablo y de continuar fiel soldado y siervo de Cristo hasta el fin de su vida.
    R. Amén.
    AHORA, queridos hermanos, puesto que esta persona ha recibido el lavacro de la regeneración y ha sido incorporada en la Iglesia de Cristo, demos gracias a Dios por estos beneficios, y con un corazón y a una voz digamos la oración que el Señor mismo nos ha enseñado:
 

 Baptism

Y todos en pie, el Ministro diga:

    V. Padre nuestro, que estás en los cielos: Santificado sea tu nombre. — R. Amén.
    V. Venga tu reino. — R. Amén.
    V. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. — R. Amén.
    V. El pan nuestro de cada día, dánosle hoy.
    R. Porque tú eres Dios.
    V. Y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. — R . Amén.
    V. Y no nos dejéis caer en la tentación.
    R. Mas líbranos del mal.
    V. Líbranos del mal y confírmanos siempre en el bien, oh Dios y Señor nuestro, que eres bendito y vives y gobiernas todas las cosas por los siglos de los siglos. — R. Amén.
    V. ¡Omnipotente y eterno Dios, por cuyo Espíritu somos todos nosotros bautizados en un cuerpo! Te alabamos y te damos cordiales gracias por este amado nuestro, que mediante tu gracia ha sido admitido al Sacramento de la regeneración y de la remisión de pecados, y se cuenta ahora entre la congregación de la grey de Cristo. Y con toda humildad te rogamos, que como tu amado Hijo murió y fué sepultado y resucitó, así este nuestro hermano, con todos los que han sido bautizados, muera al pecado y viva a la justicia, pera que al fin pueda ser presentado irreprensible ante el tribunal de Cristo, y hecho heredero de tu reino perdurable. Por el mismo Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor.
    R. Amén.

El Diácono.

    HERMANOS, inclináos a la bendición.

De rodillas la Congregación, el Ministro en pie, diga:

    EL Señor sea siempre con vosotros.
    R. Y con tu espíritu.
    V. Dios que enriquece a su Iglesia con la múltiple fecundidad de creyentes, dispense su gracia a los regenerados, y conceda a los que ha de regenerar, que vengan a los consumados misterios de la fe.
    R. Amén.
    V. Sea de unos y otros plena salvación, quien es la verdadera, redención de los cristianos.
    R. Amén.
    V. Para que en él tengamos vida creyendo, y poseamos los celestes goces con los que han de creer. 
    R. Amén. 
    V. Por la misericordia del mismo Dios nuestro, que es bendito y vive y gobierna todas las cosas por los siglos de los siglos.
    R. Amén.
 

Prayers

 ¶ Puede cantarse un Himno.

Después el Ministro exhorte a los Padrinos cte esta o parecida manera:

    HERMANOS, por cuanto esta persona ha prometido en vuestra presencia obedecer la voluntad de Dios, guardar sus preceptos, y caminar en ellos todos sus días; conviene sepáis que es vuestro deber ponerle en memoria la promesa y profesión que ha hecho delante de esta Iglesia, y especialmente delante de vosotros, sus Fiadores y testigos. Amonestadla también para que con diligencia sea instruída en la santa Palabra de. Dios, y' así pueda crecer en gracia y en conocimiento de nuestro Señor Jesucristo, y vivir, pía, recta y sobriamente, en este mundo.

Y al recién bautizado, exhórtele. así:

    Y TÚ, amado, recuerda que es tu deber, como hijo de Dios por la fe en Jesucristo, que procedas en conformidad a tu cristiana vocación, teniendo siempre presente que el Bautismo nos representa nuestra profesión, que es seguir el ejemplo de nuestro Salvador Cristo, para que, como él murió y resucitó por nosotros, así nosotros los que somos bautizados, muramos al pecado y resucitemos a rectitud, mortificando nuestras corrompidas aficiones y haciendo cada día progresos en toda virtud y piedad. Además, te amonesto' que vayas al Obispo cuanto antes, para confirmar en su presencia las solemnes promesas que has hecho en tu Bautismo, y asegurado nuevamente del paternal amor y bondad de Dios para contigo, seas por la virtud del Espíritu Santo confirmado en tu fe y en el propósito de tu corazón, y estés así mejor dispuesto para gozar el privilegio de acercarte a la Mesa del Señor.

Y luego, los despedirá diciendo:

    Id en paz, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

¶ El recién bautizado y los Padrinos irán a facilitar los datos necesarios para que el Ministro pueda extender la Partida del Bautismo en el Libro correspondiente.

¶ Si por causa de grave enfermedad hubiere de administrarse el Bautismo en alguna casa particular, sígase la Instrucción que va al final del Bautismo de Párvulos.

 

 

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Consagración de Iglesia


 La Escritura de traspaso o donación de la Iglesia, o cualesquiera otros documentos que según las circunstancias se requieran, se presentarán al Obispo algún tiempo antes.

¶ El Obispo será recibido a la entrada principal de la Iglesia por el Ministro y demás Clero propiamente revestidos, y por los Ecónomos y otros.

Allí el Ministro, o alguno de sus acompañantes, presentará al Obispo una Petición, firmada por el Pastor y Ecónomos, u otros, según el caso lo requiera, rogándole Se sirva consagrar la Iglesia.

El Obispo, al recibir la Petición, dará orden  que se lea.

¶ Luego el Obispo y el Clero y demás acompañantes, procederán Nave arriba, diciendo o cantando al mismo tiempo (principiando el Obispo y respondiendo los demás, alternadamente por versículos) el Salmo 24.


Llegados al Presbiterio, el Obispo irá a la Mesa de Comunión, y el Ministro oficiante al Pupitre de lectura; luego el Fundador, o algún sustituto suyo, entregará al Obispo (que estará sentado en su silla) el Documento o Documentos de traspaso, donación o dotación, que el. Obispo dejará sobre la Santa Mesa, y después, levantándose y dirigiéndose a la Congregación, el Obispo diga:

    CARÍSIMOS en el Señor: Considerando que hombres devotos y piadosos, lo mismo bajo la Ley que bajo el Evangelio, movidos por la secreta inspiración del Espíritu Santo, o por expreso mandato divino, o por su propio deseo y sentimiento de orden y decencia, han erigido Casas para el servicio público de Dios y las han apartado de todo uso profano y común, con el objete de infundir en el ánimo de los que en ellas adoran, una reverencia más grande hacia su divina Majestad, y llenar sus corazones de mayor devoción y humildad en el culto; cuyas obras piadosas han sido aprobadas y benignamente aceptadas de nuestro Padre celestial: no tengamos duda alguna de que él aprobará también ahora nuestro propósito de separar solemnemente este lugar para el ejercicio de las diversas ordenanzas del culto religioso; e imploremos fiel y devotamente su bendición sobre esta nuestra empresa.

Luego, todos de rodillas, el Obispo ore:

    ETERNO Dios, grande en poderío, de majestad incomprensible, a quien los cielos de los cielos no pueden contener, mucho menos los muros de templos hechos por manos de hombre; que, sin embargo, te has complacido en prometer tu especial presencia en cualquiera lugar, donde dos o tres de tus fieles siervos se congreguen en tu nombre, para elevar a ti sus plegarias y alabanzas. Dígnate, Señor, estar presente con nosotros, que nos hemos reunido para consagrar este lugar, con toda humildad y prontitud de corazón, a la honra de tu grande nombre; separándolo desde ahora de todo uso profano, ordinario y común, y dedicándolo completamente a tu servicio; para leer en él y predicar tu santa Palabra; para celebrar tus santos Sacramentos, para ofrecer a tu gloriosa Majestad el sacrificio de oración y hacimiento de gracias, para bendecir a tu pueblo en tu nombre, y practicar los demás ritos santos que en él puedan legalmente solemnizarse. Acepta, oh Señor, este servicio que te ofrecemos, y bendícelo con el éxito que mejor conduzca a tu gloria y a la salvación de tu pueblo.
    R. Amén.
    V. Por tu misericordia, oh Dios nuestro, que eres bendito y vives y gobiernas todas las cosas por los siglos de los siglos.
    R. Amén.

La Congregación de rodillas, el Obispo levantándose diga:

    ATIENDE, oh Señor, a las súplicas de tus siervos, y concede que tu Palabra que fuere leída y predicada en este lugar, tenga tal poder que no sea jamás pronunciada en vano. Concede también que el pueblo haya gracia para oír y aceptar lo que, sacado de tu santa Palabra o de conformidad con ella, se le proponga como el medio de Salvación, a fin de que en todas sus palabras y obras busque tu gloria y la extensión de tu reino.
    R. Amén;
    V. Concede, oh Señor, que cuantos en este lugar confiesen sus pecados, y rueguen a ti, y. ala ben tu nombre, sean guardados por tu Santo Espíritu de todo errante pensamiento y de toda fantasía. mundana y carnal. Haz que sus oraciones y alabanzas suban a tu presencia y sean aceptadas en tus divinos ojos. Ilumina sus entendimientos, purifica sus corazones, santifica sus espíritus. Y todas las cosas que con fe pidieren conforme a tu voluntad, dígnate concederlas, para el socorro de sus necesidades y para la manifestación de tu gloria.
    R. Amén
    V. Concede, oh Señor, que cuantos adoren. dentro de este lugar, presenten sus cuerpos como un sacrificio vivo, santo y aceptable para ti; y que ellos mismos sean hechos templos del Espíritu Santo, donde mores tú para siempre.
    R. Amén.
    V. Concede, oh Señor, que cuantos en este lugar sean admitidos ál Bautismo, y recibidos en la congregación de tu santa Iglesia, permanezcan siempre por la virtud del Espíritu Santo en el número de tus hijos fieles elegidos.
    R. Amén.
    V. Concede, oh Señor, que cuantos en este lugar renueven y confirmen por sí mismos la solemne profesión que en su nombre fue hecha en su Bautismo y en consecuencia sean confirmados por el Obispo, se sientan fortalecidos con el Espíritu Santo el Consolador, y crezcan más y más cada día en tu Santo Espíritu hasta que lleguen a tu reino sempiterno.
    R. Amén.
    V. Concede, oh Señor, que cuantos en este lugar reciban el Sacramento del muy bendito Cuerpo y Sangre de Cristo, se alimenten de él en sus corazones por la fe con acción de gracias; y sean llenos de tu gracia y bendición celestial, para su grande y perennal consuelo.
    R. Amén.
    V. Concede, oh Señor, que cuantos en este lugar se unan en el santo estado del Matrimonio, puedan fielmente guardar y cumplir el voto y contrato hecho entre ellos, y permanecer juntos en perfecto amor y paz hasta el fin de sus vidas.
    R. Amén.
    V. Concede, oh Señor, que cuantos aquí sean admitidos a algún oficio en el sagrado Ministerio de tu Iglesia, de tal manera sean por tu Santo Espíritu henchidos con la verdad de tu doctrina y adornados con pureza de vida, que puedan fielmente servir delante de ti, para la gloria de tu grande nombre y beneficio de tu santa Iglesia. Todo lo cual suplicamos por el amor de Jesucristo nuestro bendito Señor y Salvador.
    R. Amén.
    V. Ahora al Rey eterno, inmortal, invisible, al solo sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos.
    R. Amén.

¶ Luego, sentado el Obispo en su silla, se leerá en alta voz el Acta de Consagración, que el Obispo firmará y mandará sea registrada y archivada.


 

Consecration of a Church

Después de esto se celebrará el Oficio ordinario,
Matutino o Vespertino, con las variaciones siguientes:

¶ LAUDA propia:

    OFRECEREMOS sacrificio de alabanza, e invocaremos el nombre del Señor.
    Al Señor cumpliremos nuestros votos, ahora, delante de todo su pueblo,
    En los atrios de la casa del Señor, en medio de ti, oh Jerusalem. Aleluya.
    Gloria y honor al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

¶ Después del Salmo 95 (o del Salmo 23, si es por la tarde)léanse los Salmos 84, 122 y 132.

¶ La primera Lección es 1.° Reyes, VIII. 22 a 43.

Y luego dígase el Te Deum.

¶ La segunda Lección es Hebreos, X. 19 a 25.

Y después dígase el Cántico 30.

SUPLICACIÓN propia:

    OREMOS al Padre celestial nos conceda benigno, que por la virtud del Espíritu Santo seamos, cual piedras vivas, edificados una casa espiritual, para ser un sacerdocio santo y ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios por Jesucristo.
    R. Concédenos esto, Dios eterno y omnipotente.

¶ BENDICIÓN propia:

    BENDÍGANOS Dios el Padre con toda bendición espiritual en Cristo. R. Amén.
    V. Háganos abundar en esperanza, llenándonos de todo gozo y paz en nuestra fe. R. Amén.
    V. Y derrame su amor en nuestros corazones, para que seamos hechos templos del Espíritu Santo. R. Amén.
    V. Por la misericordia del mismo Dios nuestro, que es bendito y vive y gobierna todas las cosas por los siglos de los siglos. R. Amén.

ANTÍFONA propia:

    ESTA es casa de Dios y puerta del cielo.
    La casa de Dios, casa de oración será llamada de todos los pueblos. 
    A tu casa, oh Señor, conviene la santidad para largos días.
    Gloria y honor al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

¶ Después de la Oración propia del día podrá leerse la siguiente:

    BENDITO sea tu nombre, oh Señor, porque te ha agradado poner en el corazón de tu siervo que erigiera esta Casa para tu honor y adoración. Rogámoste que aceptes esta su ofrenda, y que tengas en memoria su obra y trabajo de amor. Y concede que cuantos gozaren del beneficio de esta obra pía, manifiesten su agradecimiento, haciendo un uso recto de ella para la gloria de tu bendito nombre; mediante Jesucristo nuestro Señor.
    R. Amén.


 

Lessons, etc. for Morning & Evening Prayer

http://justus.anglican.org/resources/bcp/Spain/hand.gif Para la Santa Comunión hágase uso del Oficio ordinario, con las variaciones siguientes:

    PROFECÍA. — Apocalipsis, XXI. 2 a 7.
    Apocalipsis del Apóstol Juan: Yo, Juan, vi la
santa ciudad,  Jerusalén nueva, etc.
    EPÍSTOLA. — Efesios, II. 13 a 22.
    Hermanos: Ahora en Cristo Jesús, vosotros los
que en otro tiempo estabais lejos, etc.
    EVANGELIO. — Juan, II. 13 a 27.
    En aquel tiempo, estaba cerca la Pascua de los Judíos; y subió Jesús, etc.

¶ Antes de la Oración propia del día, léase la siguiente:

    ¡GLORIOSÍSIMO Señor Dios! Nosotros confesamos que no somos dignos de ofrecerte cosa alguna nuestra; suplicámoste, empero, que por tu gran bondad te dignes aceptar la dedicación de este lugar a tu culto y servicio, y prosperar esta nuestra empresa. Recibe nuestras oraciones e intercesiones, y las de todos los demás siervos tuyos que, entrando en esta tu Casa, te invoquen ahora o en adelante; y con tu gracia prepara nuestros corazones y los suyos para servirte con reverenda y temor santo. Infunde en nosotros un solemne respeto hacia tu Majestad divina, y un profundo sentimiento de nuestra propia indignidad, para que llegándonos a tu santuario con humildad y recogimiento, con pureza y sinceridad de corazón, y con cuerpos limpios y mentes santificadas, seamos aceptables en tu presencia; mediante Jesucristo nuestro Señor.
    R. Amén.

¶ Después de la Oración de gracias, y antes del Himno final, díganse las Oraciones siguientes:

    BENDITO sea tu nombre, oh Señor Dios, porque te agrada tener tu habitación entre los hijos de los hombres, y morar en medio de la congregación de tus santos sobre la tierra. Acepta, te rogamos, los servicios que hoy te rendimos, y concede que en este lugar, separado ahora para tu gloria, sea tu santo nombre adorado en verdad y pureza por todas las generaciones; mediante Jesucristo nuestro Señor.
    R. Amén.
    V. ¡Oh Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, nuestro único Salvador y Príncipe de Paz! Aparta de nosotros todo orgullo y prevención, y cuanto pueda impedir una santa unión y concordia; para que, como no hay sino un Cuerpo y un Espíritu y una Esperanza de nuestra vocación, un Señor, una Fe, un Bautismo, un Dios y Padre de todos nos. otros, así estemos todos, de aquí en adelante, de corazón y de alma unidos en un santo vínculo de verdad y paz, de fe y caridad, y podamos glorificarte siempre con una mente y con una boca.
    R. Amén.
    V. Por tu misericordia, oh Dios nuestro, que eres bendito y vives y gobiernas todas las cosas por los siglos de los siglos.
    R. Amén.


 

 Lessons, etc., for Communion

 

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Conmemoraciones para ciertos días del año 

¶ Estas Conmemoraciones deben leerse inmediatamente antes de la Oración propia del día; pero se omitirán cuando ocurrieren en alguno de los días movibles que tienen asignadas Lecciones propias.
 

Commemorations for certain days of the year

 

These are simply a collection of Collects; no Scripture Texts are given.

 

Enero 25. — La Conversión de San Pablo.

    ORACION. — ¡Oh Cristo, Hijo de Dios, que por tu bondad escogiste a Pablo para Apóstol, y de tal manera le habilitaste para que sembrase por todo el mundo la buena semilla de tu Palabra, que de ella ha nacido una abundante cosecha para ti! Concede que sus enseñanzas penetren en nuestros corazones y produzcan mucho fruto, a gloria de tu santo nombre, por los siglos de los siglos. — R. Amén.

 

Conversion of St. Paul

 Febrero 2. — La Presentación de Jesús en el Templo.

    ORACION. — ¡Omnipotente y eterno Dios, que hiciste que tu unigénito Hijo fuera, en este día, presentado en el templo en la substancia de nuestra carne! Concede que nosotros, purificados nuestros corazones y nuestras mentes, seamos introducidos para contemplar tu eterna gloria en el Templo celestial; por el mismo Jesucristo nuestro Señor. — R. Amén.

 

 Presentation of Jesus Christ in the Temple

Febrero 24.—San Matías Apóstol.

    ORACION. — ¡Dios todopoderoso, que escogiste a tu fiel siervo Matías para que tomase parte en el Ministerio y Apostolado, del que Judas había caído por su transgresión! Concede que tu Iglesia, preservada de falsos apóstoles, sea siempre bendecida con fieles Ministros de tu Palabra y Sacramentos; por Jesucristo nuestro Señor. — R. Amén.

 

 St. Matthias

 Marzo 25. — La Encarnación del Hijo de Dios.

    ORACION. — ¡Oh Cristo, Verbo del Dios Altísimo, que fuiste hecho carne para habitar entre nosotros! Derrama tu gracia en nuestros corazones y nuestras mentes, para que nosotros, que hemos sido redimidos por el misterio de tu Encarnación, podamos habitar contigo eternamente. Por tu misericordia, oh Cristo nuestro Dios, que con el Padre y el Espíritu Santo vives y reinas por siempre jamás.— R. Amén.

 

 The Annunciation

 Abril 25.—San Marcos Evangelista.

    ORACION. — ¡Oh Cristo, Hijo de Dios, dador de toda buena dádiva, que has regado todos los términos de la tierra con el cuádruple raudal de tus santos Evangelios! Instrúyenos, te rogamos, en la doctrina que nos fue transmitida por tu evangelista Marcos, y haz que poseamos un verdadero temor y amor de tu santo nombre; para gloria tuya por siempre jamás. —R. Amén.

 

 St. Mark

 Mayo 1.—San Felipe y Santiago Apóstoles.

    ORACION. — ¡Oh Señor Jesucristo, que te declaraste a tus apóstoles Felipe y Jacobo, como el Camino, la Verdad y la Vida! Concede, te rogamos que no nos apartemos jamás del camino recto, sino que andemos de tal modo en tu verdad, que obtengamos la vida en ti. Por tu misericordia, oh Cristo nuestro Dios, que con el Padre y el Espíritu Santo vives y reinas por siempre jamás. — R. Amén.

 

 St. Philip & St. James

 Junio 11.—San Bernabé Apóstol.

    ORACION. — ¡Oh Padre de las misericordias y Dios de toda consolación! Llénanos, te suplicamos, de tu Santo Espíritu, para que, según el ejemplo de tu bendito apóstol Bernabé, el Hijo de Consolación, amándote sobre todas las cosas, nos deleitemos en hacer bien a nuestros prójimos; por Jesucristo nuestro Señor. — R. Amén.

 

 St. Barnabas

 Junio 24.—San Juan Bautista.

    ORACION. — ¡Oh Señor Jesucristo, que á tu precursor Juan el Bautista hiciste ser como antorcha esplendorosa en tu templo! Concede que nosotros podamos resplandecer siempre en tu Iglesia con el ardor de la fe, en obras de caridad y en humildad verdadera. Por tu misericordia, oh Cristo nuestro Dios, que con el Padre y el Espíritu Santo vives y reinas por siempre jamás. — R. Amén.

 

 St. John the Baptist

 Junio 29. — San Pedro Apóstol.

    ORACION. — ¡Oh Cristo, el Hijo del Dios vivo, a quien Pedro afirmado sobre la piedra confesó verdaderamente; pues no la piedra de Pedro, mas Pedro tomó su nombre de la piedra en que está fundada la Iglesia! Rogámoste humildemente nos concedas, que de tal manera te confesemos, que obtengamos, como él, tu santa bendición. Por tu misericordia, oh Cristo nuestro Dios, que con el Padre y el Espíritu Santo vives y reinas por siempre jamás. —R. Amén.

 

 St. Peter

 Julio 25. — Santiago Apóstol.

    ORACION. — Concede, oh Señor, que como tu apóstol Jacobo, apenas fue llamado, abandonó su barca y dejó a su padre para seguir a tu Hijo Jesucristo con todo su corazón; así nosotros con alegre voluntad obedezcamos siempre tus santos mandamientos; por el mismo Jesucristo nuestro Señor. — R. Amén.

 

 St. James

 Agosto 6.—La Transfiguración de Jesús.

    ORACION. — ¡Oh Señor Jesucristo, resplandor de la gloria de Dios e imagen de su substancia, que aún en carne mortal te transfiguraste a la vista de tus discípulos escogidos! Concede, te rogamos, que nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo tu gloria, seamos por tu Espíritu transformados de gloria en gloria en la misma semejanza. Por tu misericordia, oh Cristo nuestro Dios, que con el Padre y el Espíritu Santo vives y reinas por siempre jamás. — R. Amén.

 

 The Transfiguration

 Septiembre 29.—San Miguel y todos los Angeles.

    ORACION. — ¡Oh Señor, Rey eterna!! Envía, te rogamos, a tus santos Ángeles para que nos defiendan así en el cuerpo como en el alma; y concede que, como tú nos has llamado a que participemos de su bienaventuranza en el mundo venidero, así nosotros sigamos siempre el ejemplo de su obediencia, y nos, deleitemos en hacer tu beneplácito; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor. — R. Amén.

 

 St. Michael & All Angels

Octubre 18.—San Lucas Evangelista.

    ORACION. — ¡Oh Dios, que sanas las enfermedades de tu pueblo, y que llamaste a Lucas, el médico amado, para que fuese uno, de tus evangelistas! Concédenos que en la saludable doctrina’ de tu Palabra transmitida por él, hallen nuestras almas la medicina eficaz para todas tus dolencias; por Jesucristo, nuestro Señor. —R. Amén.

 

 St. Luke

 Octubre 28.—San Simón y San Judas Apóstoles.

    ORACION. — Dios todopoderoso, que has edificado tu Iglesia sobre el fundamento de los Apóstoles y Profetas, siendo Jesucristo la piedra principal del ángulo! Haz de nosotros, te rogamos, piedras vivas en tu santo Templo en’ las alturas; por el mismo Jesucristo nuestro Señor. — R. Amén.

 

 St. Simon & St. Jude

 Noviembre 1.—Todos los Santos.

    ORACION. — ¡Oh Dios, con cuyo auxilio tus Santos, que se hallan ahora en el reposo, vencieron al mundo! Concédenos que sigamos aquí sus huellas en toda virtud, y que después de esta vida seamos con ellos participantes de los celestiales goces; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor. — R. Amén.

 

 All Saints

 Noviembre 30.—San Andrés Apóstol.

    ORACION. — Dios todopoderoso, que diste gracia a tu bendito apóstol Andrés, para que oyendo el llamamiento de tu Hijo Jesucristo, le siguiera sin dilación alguna! Concédenos que de una manera igual sigamos nosotros a Cristo, despreciando este mundo transitorio, y así obtengamos los goces eternales; por el mismo Jesucristo nuestro Señor. — R. Amén.

 

 St. Andrew

 Diciembre 21.—Santo Tomás Apóstol.

    ORACION. — ¡Omnipotente Dios, que para nuestra mayor seguridad en el creer, permitiste la duda en tu apóstol Tomás! Afírmanos, te rogamos, en tu fe verdadera, y haz que te sirvamos siempre en aquellas obras que son conformes a la misma; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor. — R. Amén.

 

 St. Thomas

 Diciembre 26.—San Esteban Protomártir.

    ORACION. — ¡Oh Señor Jesucristo, que a tu primer mártir Esteban diste gracia, para seguir’ tu ejemplo así en el sufrimiento como en la paciencia! Concédenos que, como él, en cuanto padezcamos en este mundo por amor de ti no sólo no seamos amedrentados por nuestros enemigos, sino que roguemos a ti por todos los que deseen nuestro daño. Por tu misericordia, oh Cristo nuestro Dios, que con el Padre y el Espíritu Santo vives y reinas por siempre jamás. — R. Amén.

 

 St. Stephen

 Diciembre 27.—San Juan Apóstol y Evangelista.

    ORACION. — ¡Oh Señor Jesucristo, que tuviste un especial amor por tu apóstol Juan! Concédenos gracia para que te amemos tan verdaderamente como él te amo, y haznos participantes del amor que por él tuviste. ‘Por tu misericordia, oh Cristo nuestro Dios, que con el Padre y Espíritu Santo vives y reinas por siempre jamás. — R. Amén.

 

 St. John the Evangelist

 Diciembre 28. — Los Santos Inocentes.

    ORACION. — ¡Oh Dios, que de la boca de los infantes y niños de pecho perfeccionaste la alabanza e hiciste que los pequeñuelos te glorificasen con el derramamiento de su sangre! Mortifica en nosotros, te rogamos, todos los malos deseos, y danos una pronta voluntad para servirte con la sencillez de niños y la constancia de varones fuertes; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor. — R. Amén.

 

 

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Consagración de Obispos 


¶ La consagración de un Obispo tiene lugcvr durante el Oficio de la Santa Comunión, siguiendo la fórmula que a continuación se pone.


Presidirá y oficiará el obispo Decano, o algún otro comisionado por el Consejo de Obispos.
 

Consecration of Bishops

Empezará el Oficio de la Santa Comunión, y se leerá para la

PROFECÍA. — Ezequiel, XXXIII. 7 a 11.

    ASÍ dice el Señor: Yo te he puesto por atalaya a la casa de Israel, y oirás la palabra de mi boca, y los apercibirás de mi parte. Diciendo yo al impío: Impío, de cierto morirás; si tú no hablares para que se guarde el impío de su camino, el impío morirá por su pecado, mas su sangre yo la demandaré de tu mano. Y si tú avisares al impío de su camino, para que de él se aparte, y él no se apartare de su camino, por su pecado morirá él, y tú libraste tu vida. Tú, pues, hijo del hombre, di a la casa de Israel: Vosotros habéis hablado así, diciendo: Nuestras rebeliones y nuestros pecados están sobre nosotros, y a causa de ellos somos consumidos; ¿cómo, pues, viviremos? Diles: Vivo yo, dice el Señor Jehováh, que no quiero la muerte del impío, sino que se torne el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos: ¿y por qué moriréis, oh casa de Israel?

Un Obispo leerá la

EPÍSTOLA. — 1.a Timoteo, III, 1 a 7.

    PALABRA fiel: Si alguno apetece obispado, buena obra desea. Conviene, pues, que el Obispo sea irreprensible, marido de una mujer, solícito, templado, compuesto, hospedador, apto para enseñar; no amador del vino, no heridor, no codicioso de sórdida ganancia, sino moderado; no litigioso, ajeno de avaricia; que gobierne bien su casa, que tenga sus hijos en sujeción con toda honestidad (porque el que no sabe gobernar su casa, ¿cómo cuidará de la Iglesia de Dios?); no un neófito, porque inflándose no caiga en juicio del diablo. También conviene que tenga buen testimonio de los extraños, porque no caiga en afrenta y en lazo del diablo.

O ESTA otraHechos, XX. 17 a 35.

    Pablo, enviando desde Mileto a Éfeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia, etc.

Otro Obispo leerá el

EVANGELIO — Juan, XXI. 14 a 17.

    EN aquel tiempo, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Dícele: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Dícele: Apacienta mis corderos. Vuélvele a decir la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Respóndele: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Dicele: Apacienta mis ovejas. Dicele la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Entristecióse Pedro de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas?, y dícele: Señor, tú sabes todas las cosas; tú sabes que te amo. Dícele Jesús: Apacienta mis ovejas.

O ESTE OTRO: Mateo, XXVIII. 18 a 20.

    En aquel tiempo, llegando Jesús a sus discípulos, les habló diciendo: Toda potestad me es dada, etc.

¶ Después de la LAUDA, el Obispo oficiante diga:

    LA fe que creemos en nuestro corazón, confesémosla con nuestra boca.
 

Old Testament, Epistle, & Gospel readings

 Y todos juntos digan el

SÍMBOLO CONSTANTINOPOLITANO.

    CREEMOS en un solo Dios, Padre omnipotente, hacedor del cielo y de la. tierra, autor de todas las cosas visibles e invisibles.
    Y en un solo Señor Jesucristo, Hijo unigénito de Dios, y engendrado del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero; engendrado, no hecho; consubstancial al Padre; por quien todas las cosas fueron hechas, tanto en el cielo como en la tierra: el cual por nosotros los hombres y por nuestra salud, descendió de los cielos; y por el Espíritu Santo se encarnó de María Virgen, y se hizo hombre; padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue sepultado, ‘y resucitó al tercero día; subió a los cielos; está sentado a la diestra de Dios Padre omnipotente; de allí vendrá para juzgar a los vivos y a los muertos; y su reino no tendrá fin.
    Y en el Espíritu Santo, Señor vivificador y procedente del Padre y del Hijo; que con el Padre y el Hijo debe ser adorado y juntamente glorificado; que habló, por los Profetas; Y en una sola Iglesia, santa, católica y apostólica.
    Reconocemos un solo Bautismo para la remisión de pecados; y esperamos la Resurrección de, los muertos, y la vida del mundo venidero. Amén.

¶ Después del Símbolo, el Obispo oficiante diga:

    OYE, oh Señor, nuestra oración.
    R. Y llegue a ti nuestro clamor.
    V. ¡Dios omnipotente, que por tu Hijo Jesucristo concediste varios excelentes dones a tus Apóstoles, y les diste por precepto que apacentasen tu rebaño! Concede, te suplicamos, a todos los Obispos, pastores de tu Iglesia, que prediquen con esmero tu Palabra, y que administren debidamente piadosa disciplina; y otorga a los fieles el que rectamente la guarden, para que todos reciban la corona de gloria eterna.
    R. Amén.
    V. Por tu misericordia, oh Dios nuestro, que eres bendito y vives y gobiernas todas las cosas por los siglos de los siglos. R. Amén.

Después de esto tendrá lugar el Sermón, que versará sobre el cargo y deberes del Episcopado.
 

 Nicene Creed

¶ Después del Sermón, el Obispo electo (revestido con el traje de Presbítero) será presentado por dos Obispos al Obispo Decano, o a quien haga sus veces, que estará sentado en su silla cerca de la Mesa del Señor. Y los Obispos que lo presentan, digan:

    REVERENDÍSIMO en Cristo padre: Os presentamos este piadoso y erudito varón, para que sea consagrado Obispo.

Entonces el Obispo Decano dispondrá que se lea el documento que acredite la recta elección del Presbítero que ha ‘de ser consagrado, y la sanción de la misma por las correspondientes Autoridades.

¶ Después de esto, el Obispo oficiante exhortará a los fieles a que oren, diciendo:

    HERMANOS: Escrito está en el Evangelio según Lucas, que Cristo nuestro Salvador pasó en oración toda la noche ates que eligiese y enviase a sus doce Apóstoles. También está escrito en los Hechos de los Apóstoles, que los Discípulos que estaban en Antioquía, ayunaron oraron antes de imponer las manos sobre Pablo y Bernabé, y antes de enviarlos. Por lo tanto, siguiendo el ejemplo de Jesucristo y de sus Apóstoles, ocupémonos en la oración antes de admitir a este varón que nos ha sido presentado, y enviarle para aquella obra a que confiamos haber sido llamado por el Espíritu Santo.

Y se dirá la Plegaria General, página 51teniendo presente que después de la petición Que te dignes iluminar a los Obispos, Presbíteros y Diáconos, etc., ha de añadirse esta otra:

    V. Que te dignes bendecir a este nuestro electo Hermano, y derramar sobre él tu gracia, para que pueda desempeñar debidamente el Oficio a que ha sido llamado, para edificación de tu Iglesia, y para honra, alabanza y gloria de tu nombre.
    R. Suplicámoste nos oigas, oh Señor.

Y en lugar. de la Oración con que termina la Plegaria, página 54dígase esta otra:

    OH Dios omnipotente, dador de todos los bienes, que por tu Santo Espíritu has establecido diversos órdenes de Ministros, en tu Iglesia. Mira con benignidad a este tu siervo, llamado ahora a la Obra y Ministerio de Obispo; y cólmale en tal medida de la verdad de tu doctrina, y adórnale de tal pureza de costumbres, que con sus palabras y acciones pueda servirte con fidelidad en este Oficio, para gloria de tu santo nombre, y edificación y recta administración de tu Iglesia.
    R. Amén.
    V. Por tu misericordia, oh Dios nuestro, que eres bendito y. vives y gobiernas todas las cosas por los siglos de los siglos.
    R. Amén.

¶ Luego el Obispo Decano, sentado en su silla, dirá al que ha de ser consagrado:

    HERMANO: Puesto que nos está encargado por las Santas Escrituras y la antigua costumbre, que no procedamos de ligero en imponer las manos y admitir persona alguna al gobierno en la Iglesia de Cristo, que él adquirió a no menos precio que derramando su propia sangre, antes de admitiros a esta Administración, os examinaremos sobre ciertos puntos, para que la Congregación aquí presente sepa y pueda testificar, de qué modo habéis resuelto conduciros vos mismo en la Iglesia de Dios.
    ¿Os juzgáis legítimamente llamado a este Ministerio, según la voluntad de nuestro Señor Jesucristo y la constitución de esta Iglesia?
    Respuesta: Así lo juzgo.
    Obispo: ¿Estáis persuadido de que en las Santas Escrituras se contiene suficientemente toda la doctrina que se requiere para la salvación eterna, por la fe en Jesucristo; y estáis resuelto a instruir según las mismas Escrituras a la grey encomendada a vuestro cuidado, y a no enseñar ni sostener como necesaria para la salud eterna ninguna cosa que no se pueda probar o deducir legítimamente de la Palabra de Dios?
    Respuesta: En esta persuasión estoy, y a esto además estoy resuelto mediante su gracia.
    Obispo: ¿Os ocuparéis con asiduidad en el estudio de las Santas Escrituras, y suplicaréis a Dios en la oración que os conceda su verdadera inteligencia, a fin de que con su ayuda seáis apto para enseñar y exhortar con saludable doctrina, y para redargüir y convencer a los que contradigan?
    Respuesta: Así estoy resuelto a hacerlo con el auxilio del Señor.
    Obispo: ¿Estáis asimismo resuelto a rechazar y desterrar con fidelidad y diligencia todas las doctrinas erróneas y novedades contrarias a la Palabra de Dios, y a aconsejar y exhortar a los demás sobre esto mismo, así en privado como en público?
    Respuesta: Estoy a ello dispuesto con la gracia de Dios.
    Obispo: ¿Renunciareis a toda impiedad y a todos los deseos mundanos, viviendo en este siglo sobria, justa y piadosamente; de modo que seáis en todo un dechado de buenas obras para los demás, a fin de que el adversario quede confundido, no teniendo ‘nada malo que decir de vos?
    Respuesta: Así lo haré con el auxilio del Señor.
    Obispo: ¿Conservaréis y promoveréis, en cuanto os fuere posible, la paz, tranquilidad y amor entre todos; a los inquietos, empero, desobedientes y criminales dentro de vuestra Grey los corregiréis y castigaréis conforme a la autoridad que os concede la Palabra de Dios, y os confía la constitución de esta Iglesia?
    Respuesta: Así lo haré con la gracia de Dios.
    Obispo: ¿Os portaréis fielmente en ordenar, enviar, o imponer las manos a otros?
    Respuesta: Así me portaré con el auxilio del Señor.
    Obispo: ¿Os mostraréis en mansedumbre, y seréis misericordioso por amor de Cristo para con los pobres y necesitados, y para con todos los forasteros destituídos de auxilio?
    Respuesta: Tal me mostraré con la gracia de Dios.

 Entonces el Obispo; levantándose, diga:

    DIOS omnipotente, nuestro Padre celestial, que os ha dado una buena voluntad de hacer todo esto, os conceda también las fuerzas y él poder de cumplirlo; para que perfeccionando en vos la buena obra que ha comenzado, podáis ser hallado perfecto e irreprensible en el ultimo día por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Después de esto, el Obispo electo se revestirá de su traje episcopal; y en seguidas puesto él de rodillas y los demás en pie, se leerá o cantará, alternando el Obispo oficiante y la Congregación, el
 

 Presentation, Prayers, and questions

 VENI CREATOR

   VEN, nuestras mentes visita
Espíritu Creador
Y con tu gracia bendita
Los pechos inflame el hálito
De tu celestial amor.
   Paráclito tú te llamas,
Del alto Dios sacro don,
Raudal qué vida derramas,
Amor, caridad mirífica, 
Fuego, espiritual unción.
   Tú en la Iglesia difundido
En don septiforme estás,
Tú del Padre el prometido,
De su rica diestra el índice
   Que al habla riquezas das. 
Los sentidos con los dones
Aclara de tu virtud,
Tu amor da a los corazones,
Del cuerpo lo flaco y mórbido
Curando con tu salud. 
   Benigno tu gozo envía,
Tu paz danos celestial,
Y siendo tú nuestro guía,
Vencido el maligno espíritu,
Evitemos todo mal. 
   Por ti al Padre conozcamos
Y al Hijo, el Verbo de Dios,
Y en todo tiempo creamos
A ti, sacrosanto Espíritu
Procedente de los dos. 
   Loor a Dios Padre eterno
Los cielos y tierra den,
Loor al Hijo coeterno,
Loor al santo Paráclito,
Por siglos sin fin. Amén.

¶ Concluido el Himno, el Obispo oficiante digá:

    OYE, oh Señor, nuestra oración.
    R. Y llegue, a ti nuestro clamor.
    V. Dios todopoderoso, y Padre misericordiosísimo, que por tu inmensa bondad nos has dado a Jesucristo tu predilecto Hijo unigénito, para que fuese nuestro Redentor y el Autor de la vida eterna; quien, habiendo consumado nuestra redención con su muerte, y después de su ascensión a los cielos, derramó abundantemente sus dones sobre los hombres, constituyendo a unos Apóstoles, a otros Profetas, a otros Evangelistas, a otros Pastores y Doctores, para la edificación y perfección de su Iglesia! Concede, te suplicamos, a este tu siervo tal gracia, que le tenga siempre dispuesto para anunciar aquel Evangelio tuyo, que es la alegre nueva de nuestra reconciliación contigo; y que se valga de la autoridad que se le concede, no para ruina, sino para edificación; no para dañar, sino para socorrer: de modo que distribuyendo, cual siervo sabio y prudente, en sazón oportuna su porción a tu familia, sea al fin recibido en las moradas del gozo sempiterno.
    R. Amén.
    V. Por tu misericordia, oh Dios nuestro, que eres bendito y vives y gobiernas todas las cosas por los siglos de los siglos.
    R. Amén.
 

Veni Creator Spiritus

Acabada esta Oración, el Obispo oficiante y los otros. Obispos presentes impondrán las manos sobre el Obispo electo, que estará de rodillas; y el Obispo oficiante diga:

    RECIBE el Espíritu Santo para el Oficio y Obra de Obispo en la Iglesia de Dios, que ahora se te comete por la imposición de nuestras manos; en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. Y no te olvides, de despertar la gracia de Dios que te es dada por esta imposición. de nuestras manos, pues Dios no nos, ha, dado el espíritu de temor, sino el de fortaleza, y de amor, y de templanza.

Luego el Obispo oficiante le entregará la Biblia diciendo:

    OCUPÁOS con atención en la lectura, exhortación y doctrina; meditad lo que en este Libro se contiene; procurad con esmero que sean notorios vuestros progresos en el conocimiento de la Palabra, pues haciendo esto os salvaréis a vos mismo y a lós que os escucharen. Sed pastor, no lobo, del rebaño de Cristo; apacentad sus ovejas, no las devoréis; sostened las débiles, curad las enfermas, fajad las estropeadas, reducid las descarriadas, buscad las perdidas. Sed de tal manera compasivo, que no seáis indulgente más de lo justo; administrad la disciplina, sin olvidaros de la misericordia: para que a la aparición del Supremo Pastor recibáis la corona inmarcesible de gloria; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

¶ Después de esto el Obispo oficiante continuara el Oficio de Comunión, página 154leyendo las Sentencias mientras los Ecónomos recogen las Ofrendas de los fieles.

Tenga presente que se. ha dicho ya el Símbolo, y que por tanto, debe, omitirse cuando ocurra en el orden del Culto.

El Obispo recién consagrado permanecerá durante el Oficio, ayudando al Obispa oficiante, y participará de la Santa Comunión.

¶ Después de la Oración de gracias, y antes del Himno final, díganse las Oraciones siguientes:

    ¡PADRE omnipotente y misericordioso! Te suplicamos que derrames tu celestial bendición sobre este tu siervo; y que en tal medida le llenes de tu Santo Espíritu, que al predicar tu Palabra, no sólo sea constante y fervoroso en corregir, suplicar y argüir con toda paciencia y doctrina, sino que sea también un ejemplo saludable para los fieles, en la palabra, en los modales, en el amor, en la fe, en la caridad y en la pureza: para que terminada felizmente su carrera, reciba en el último día la corona de justicia preparada por el Señor justo Juez, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, un, solo Dios, siempre por todos los siglos. R. Amén.
    V. Prevénnos, oh Señor, en ‘todas nuestras acciones con tu benigno favor, y promuévenos con tu ayuda continua; para que en todas nuestras obras, comenzadas, continuadas y acabadas en ti, glorifiquemos, tu santo nombre, y finalmente alcancemos la vida eterna. R. Amén.
    V. Por tu misericordia, oh Dios nuestro, que eres bendito y vives y gobiernas todas las cosas por los siglos de los siglos. R. Amén.

 

 

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Oraciones, Profecías, Epístolas y Evangelios propios de los Domingos y algunos otros días del año



¶ El Domingo primero de Adviento es siempre el más próximo, anterior o posterior, al día 30 de noviembre.

Para conocer el orden de los otros domingos, Véase la Tabla de la Pascua, que va antes del Leccionario.

La Oración, Profecía, Epístola y Evangelio, señalados para cada Domingo, sirven para toda la semana, excepto en aquellos días que los tienen propios.

 

Collects, Prophets, Epistles & Gospels

 

appropriate for Sundays and certain other days of the year

 

In the original only citations for the Scripture Texts are given, as is shown here; texts are not printed out in full. Links are given to the Reina-Valera translation, which is the classic Protestant Spanish translation of ther Bible.

 

1.er Domingo de Adviento

    ORACION. — ¡Oh Señor Jesucristo, que en la primera venida de tu gloria te humillaste por causa de nuestros pecados! Concede que a tu segunda venida, borradas por tu clemencia nuestras iniquidades, seamos contados con tus santos en la gloria perdurable.
    PROFECÍA. — Isaías, XXIV. 16 a 23.
    Así dice el Señor: Prevaricadores han prevaricado; y han prevaricado con, etc.
    EPÍSTOLA. — Romanos, XIII. 8 a 14.
    Hermanos: No debáis a nadie nada, sino amaros unos a otros; porque, etc.
    EVANGELIO. — Lucas, XXI. 25 a 33.
    En aquel tiempo decía Jesús: Entonces habrá señales en el sol, y en la luna, y en las estrellas; etc.

 

1st Sunday in Advent

 2.° Domingo de Adviento

    ORACION. — ¡Oh Cristo Señor nuestro! Suplicámoste nos concedas que el amor a tu venida permanezca en nosotros de tal manera, que nuestros corazones no se aparten de ti jamás; y que de tal modo nos separes a eterna vocación, que no seamos confundidos en el día en que vuelvas para juzgar al mundo.
    PROFECÍA. — Isaías, XVI. 1 a 5.
    Así dice el Señor: Enviad cordero al enseñoreador de la tierra desde la Piedra del desierto, etc.
    EPÍSTOLA. — Romanos, XV. 4 a 13.
    Hermanos: Las cosas que antes fueron escritas, para nuestra enseñanza fueron escritas; etc.
    EVANGELIO. — Mateo, XI. 2 a 10.
    En aquel tiempo: Oyendo Juan en la prisión los hechos de Cristo, le envió, etc.

 

2nd Sunday in Advent

 3.er Domingo de Adviento

    ORACION. — ¡Oh Dios, nuestro Padre celestial, que enviaste a tus mensajeros para que anunciasen el nacimiento de tu Hijo, a fin de que ]os hombres creyeran en él! Concede que oyendo tu Palabra, nos arrepintamos de nuestros pecados, de modo que cuantos confesamos a Cristo, no seamos condenados por nuestras obras delante de la gloria de tu majestad.
    PROFECÍA. — Isaías, XXXV. 1 a 10.
    Así dice el Señor: Alegrarse han el desierto y la soledad; el yermo se gozará, etc.
    EPÍSTOLA. — 1.a Corintios, IV. 1 a 5.
    Hermanos: Téngannos los hombres por ministros de Cristo y dispensadores, etc.
    EVANGELIO. — Juan, I. 19 a 28.
    Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron de Jerusalén, etc.

 

3rd Sunday in Advent

 4.° Domingo de Adviento

    ORACION. — ¡Oh Señor! Te rogarnos que exaltes tu poder y vengas a socorrernos; para que cuantos nos hallamos asediados por las tentaciones, de tal modo seamos con tu potencia defendidos, que las huestes del adversario no prevalezcan jamás contra nosotros.
    PROFECÍA. — Isaías, LI. 1 a 6.
    Así dice el Señor: Oidme, los que seguís justicia, los que buscáis a Jehováh; mirad, etc.
    EPÍSTOLA. — Filipenses, IV. 4 a 7.
    Hermanos: Gozáos en el Señor siempre; otra vez digo: que os gocéis. Vuestra modestia, etc.
    EVANGELIO. — Lucas, III. 1 a 6.
    En el año quince del imperio de Tiberio César, siendo gobernador de Judea Poncio Pilato, etc.

 

4th Sunday in Advent  

Natividad de Nuestro Señor Jesucristo

    ORACION. — ¡Oh Señor Jesucristo, que engendrado del Padre y Dios excelso, te dignaste hacerte pequeño naciendo de mujer, para que el mundo que criaste fuera salvo por ti! Apiádate propicio de nosotros, y consérvanos puros en este mundo, tú que viniste, no a juzgar, sino a salvar; y concede que, como un Niño nos es nacido e Hijo nos es dado, así nosotros en ti regenerados permanezcamos siempre en la adopción de hijos de Dios. — R. Amén.

    OTRA ORACION. — Unigénito Hijo de Dios Padre, que a la vista del profeta Daniel te mostraste en las nubes del cielo como el Hijo del hombre; a quien el Padre ha dado el principado y el reino, sujetándolo todo a tu poder. Reina tú en nosotros, concediéndonos perpetuo derecho a la eternidad, y haz que anhelando siempre los goces del reino futuro, seamos de él herederos contigo.
    PROFECÍA. — Isaías, IX. 1 a 6.
    El pueblo que andaba en tinieblas vió gran luz:
los que moraban en tierra de, etc.
    EPÍSTOLA. — Hebreos, I. 1 a 12.
    Hermanos: Dios, habiendo hablado muchas veces, y en muchas maneras en otro tiempo, etc.
    EVANGELIO. — Juan, I. 1 a 14.
    En el principio era el Verbo, etc.

 

 Christmas Day

Domingo después de Natividad

   ORACION. — Tuya es, oh Señor, la salud, y tú mismo eres la salud. Nos gozamos porque te has dignado concedérnosla, y te pedimos que nos la concedas hasta el fin. Suplicámoste que derrames tu bendición sobre tu pueblo, para que sea extinguida la maldición del pecado, y brille en nosotros el fruto de la justicia, acompañado de perpetuo gozo.
    PROFECÍA. — Isaías, XLIX. 1 a 6.
    Así dice el Señor: Oídme, islas, y escuchad, pueblos lejanos. Jehováh me llamó, etc.
    EPÍSTOLA. — Gálatas, IV. 1 a 7.
    Hermanos: Entretanto que el heredero es niño, en nada difiere del siervo, aunque es señor, etc. 
    EVANGELIO. —Mateo, I. 18 a 25.
    El nacimiento de Jesucristo fué así: que siendo María, su madre, desposada con Josef, etc.

 

 Sunday after Christmas

Circuncisión de Nuestro Señor Jesucristo
(Año nuevo)

  ORACION. — Dios todopoderoso, que hiciste que tu bendito Hijo Jesucristo fuese circuncidado y sujeto a la ley por los hombres. Otórganos la verdadera circuncisión del Espíritu, para que teniendo nuestros corazones y todos nuestros miembros mortificados a todo apetito desordenado y mundano, te obedezcamos en todo y por todo según tu santa
voluntad. — R. Amén.

    OTRA ORACION. — ¡Cristo Jesús, que eres Alpha y Omega, el Principio y el Fin! Dígnate bendecir a los que nos hemos congregado al principio de este año para adorarte y cantar tus alabanzas; y concédenos que durante él te sirvamos con devoción aceptable, participemos de tus dones espirituales y temporales, y tengamos nuestros nombres escritos en el libro de la vida, para que al salir de este mundo recibamos de tu mano la posesión de la bienaventuranza eterna.

Esta segunda Oración es para el día de Año Nuevo solamente. La primera se repetirá hasta la Epifanía.

    PROFECÍA. — Isaías, XLVIII. 12 a 20.
    Así dice el Señor: Oyeme, Jacob, y tú Israel, llamado de mí: Yo mismo, yo el primero, etc.
    EPÍSTOLA. — Romanos, IV. 8 a 13.
    Hermanos: Bienaventurado el varón, al cual el Señor no imputó pecado, etc.
    EVANGELIO. — Lucas, II. 15 a 21.
    En aquel día, los pastores dijeron los unos a los otros: Pasemos hasta Betlehem, y veamos, etc.

 

 Circumcision
(New Year's)

Epifanía o Manifestación de Cristo

   ORACION. — ¡Oh Cristo, Dios altísimo, Rey de los siglos, que nacido de una Virgen en los días del rey Herodes, te revelaste por una estrella a los Magos que te buscaban! Concédenos el auxilio de tu potencia para desechar todas las tinieblas, y de tal manera brille en nosotros el resplandor de tu majestad, que no se interponga nube alguna de pecado cuando te buscamos; a fin de que los que ahora te conocemos por fe, después de esta vida tengamos la fruición de tu gloriosa Divinidad.— R. Amén.

    OTRA ORACION. — ¡Señor Jesucristo, a quien los dones ofrecidos por los Magos declaran Dios y Rey y Hombre; y en ellos aceptaste las primicias de los gentiles, ofreciendo salvación a la plenitud de las gentes! Asístenos con tu gracia para que confesemos, que por nosotros como Hombre inocente mueres, como Rey poderoso vences, y como Dios omnipotente permaneces incorruptible; y para que proclamemos que a tu Pasión se debe la mirra, a tu Reino el oro, y el incienso a tu Divinidad.
    PROFECÍA. — Isaías, LXI. 10 a LXII. 3.
    Así dice el Señor: En gran manera me gozaré en Jehováh, mi alma se alegrará, etc.
    EPÍSTOLA. — Efesios, III. 1 a 12.
    Hermanos: Yo Pablo, prisionero de Cristo Jesús, por vosotros los Gentiles, etc.
    EVANGELIO. —Mateo, II. 1 a 12.
    Como fué nacido - Jesús en Betlehem de Judea, en días del rey Herodes, he aquí unos Magos, etc.

 

 Epiphany

1.er Domingo después de la Epifanía

  ORACION. — ¡Oh Señor, que oyes siempre a los que te invocan, y te deleitas en mostrar misericordia para con los atribulados! Concédenos que, odiando la vanidad del mundo y renunciando a sus engaños, hallemos en Cristo nuestro más excelente y eterno galardón.
    PROFECÍA. — Isaías, XLV. 11 a 13.
    Así dice el Señor, el Santo de Israel, y su Formador: Preguntadme de las cosas por venir, etc.
    EPÍSTOLA. — Romanos, XII. 1 a 5.
    Hermanos: Os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos, etc.
    EVANGELIO. —Lucas, II. 41 a 52.
    Iban los padres de Jesús todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua, etc.

 

 1st Sunday after the Epiphany

2.° Domingo después de la Epifanía

  ORACION. — ¡ Dios omnipotente, que levantaste en justicia a tu bendito Hijo, haciéndole manifiesto en la carne! Concédenos que le sigamos siempre así en palabra como en obra, de modo que oyéndole con los oídos de nuestro corazón, seamos hechos participantes de su gloria.
    PROFECÍA. — Isaías, LXV. 17 a 21.
    Así dice el Señor: Israel es salvo en Jehováh con salud eterna; no os overgonzaréis, etc.
    EPÍSTOLA. — Romanos, XII. 6 a 16.
    Hermanos: Teniendo diferentes dones, etc.
    EVANGELIO. — Juan, II. 1 a 11.
    En aquel tiempo: Hiciéronse unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí, etc.

 

 2nd Sunday after the Epiphany

3.er Domingo después de la Epifanía

  ORACION. — ¡Dios, Padre omnipotente! Inclina tus oídos a nuestras súplicas, y concédenos la plenitud de caridad y de paz; para que todos nosotros, que confiamos en tu misericordia, podamos vivir siempre en paz y caridad sin fin.
    PROFECÍA. — Isaías, LXV. 17 a 24.
    Así dice el Señor: He aquí yo criaré nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero, etc.
    EPÍSTOLA. — Romanos, XII. 16 a 21.
    Hermanos: No seáis sabios en vuestra opinión. No paguéis a nadie mal por mal; etc.
    EVANGELIO. — Mateo, VIII. 1 a 13.
    En aquel tiempo: Como descendió Jesús del monte, le seguían muchas gentes, etc.

 

 3rd Sunday after the Epiphany

4.° Domingo después de la Epifanía

  ORACION. — Concédenos, oh Dios, fortaleza nuestra, que tengamos un verdadero amor a tu santo nombre; para que, confiando en tu gracia, no temamos los males de la tierra, ni en los bienes terrenales pongamos nuestros corazones, mas nos regocijemos siempre en tu plena salvación.
    PROFECÍA. — Jeremías, XXXI. 31 a 34.
    Así dice el Señor: He aquí vienen días, en los cuales haré nuevo pacto con la casa, etc.
    EPÍSTOLA. — Romanos, XIII. 1 a 7.
   Hermanos: Toda alma se someta a las potestades superiores; porque no hay potestad, etc.
    EVANGELIO. — Mateo, VIII. 23 a 34.
   En aquel tiempo: Entrando Jesús en el barco, sus discípulos le siguieron, etc.

 

 4th Sunday after the Epiphany

5.° Domingo después de la Epifanía

  ORACION. — ¡Oh Dios, autor de la paz! Concede, te rogamos, que tu pueblo fiel sea de tal manera unido en los vínculos de la caridad, que los pacíficos permanezcan en la paz, y los que difieren sean por tu gracia reconciliados.
    PROFECÍA. — Jeremías, XXXI. 10 a 14.
    Oíd palabra del Señor, oh gentes, y hacedlo saber en las islas que están lejos, etc.
    EPÍSTOLA. — Colosenses, III. 12 a 17.
    Hermanos: Vestíos como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, etc.
    EVANGELIO. — Mateo, XIII. 24 a 30.
    En aquel tiempo dijo Jesús: El reino de los cielos es semejante al hombre que siembra, etc.

 

 5th Sunday after the Epiphany

6.° Domingo después de la Epifanía

  ORACION. — ¡Oh Dios, cuyo bendito Hijo fue manifestado, para destruir las obras del diablo, y hacernos hijos tuyos y herederos de vida eterna! Concédenos, te suplicamos, que teniendo esta esperanza, seamos purificados como él es puro; para que cuando aparezca segunda vez, con poder y grande gloria, seamos hechos semejantes a él en su eterno y glorioso reino.
    PROFECÍA. — Jeremías, III. 22 a IV. 2.
    Así dice el Señor: Convertíos, hijos rebeldes, sanaré vuestras rebeliones, etc.
    EPÍSTOLA. — 1.a Juan, III. 1 a 8.
    Hermanos: Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios, etc.
    EVANGELIO. — Mateo, XXIV. 23 a 31.
    En aquel tiempo dijo Jesús: Entonces si alguno os dijere, he aquí está el Cristo, o allí, etc.

 

 6th Sunday after the Epiphany

Domingo de Septuagésima

  ORACION. — ¡Oh Dios bueno y benigno, y de gran misericordia para con todos los que te invocan! Llegue nuestro clamor a tus oídos, te rogamos, y por tu bondad aparta de nosotros nuestras ofensas; para que, los que nos sentimos oprimidos por nuestros pecados, podamos servirte fielmente aquí, y después morar en gloria ante tu divina presencia.
    PROFECÍA. — Jeremías, VII. 1 a 7.
    Palabra que fué del Señor a Jeremías, diciendo:
Ponte a la puerta de la casa de Jehováh, etc. 
    EPÍSTOLA. — 1.a Corintios, IX. 24 a 27.
    Hermanos: ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, mas uno, etc.
    EVANGELIO. —Mateo, XX. 1 a 16.
    En aquel tiempo dijo Jesús: El reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por la mañana a, ajustar obreros, etc.

 

 Septuagesima

 Domingo de Sexagésima

  ORACION. — ¡Oh Dios, que de tal manera amaste al mundo, que diste a tu Hijo unigénito para reconciliar lo terreno con lo celestial! Concede que, amándote sobre todas las cosas, amemos a nuestros amigos en ti, y a nuestros enemigos por amor de ti.
    PROFECÍA. — Jeremías, XVII. 5 a 13.
    Así ha dicho el Señor: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne, etc.
    EPÍSTOLA. — 1.a Corintios, XIII. 1 a 13.
    Hermanos: Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo caridad, etc.
    EVANGELIO. —Lucas, VIII. 4 a 15.
    En aquel tiempo: Como se juntó una grande compañía, y los que estaban, etc.

 

 Sexagesima

 Domingo de Quincuagésima

  ORACION. — ¡Oh Dios de todas las misericordias, oh Señor de todo poder! Concédenos, te rogamos, la abundancia de tu bondad, aparte nuestros pies de todo mal, y habilítanos para caminar por el sendero que conduce a ti.
    PROFECÍA. — Jeremías, XXX. 8 a 12.
    Será en aquel día, dice el Señor de los ejércitos, que yo quebraré su yugo de tu cuello, etc.
    EPÍSTOLA. — 2.a Corintios, XI. 19 a 31.
    Hermanos: De buena gana toleráis los necios, siendo vosotros sabios, etc.
    EVANGELIO. —Lucas, XVIII. 31 a 43.
    En aquel tiempo: Jesús, tomando aparte los doce, les dijo: He aquí subimos a Jerusalén, etc.

 

 Quinquagesima

 Día primero de Cuaresma
(Miércoles de Ceniza)

  ORACION. — ¡Oh Dios, que no deseas la muerte del pecador, sino que se convierta y viva! Mira con piedad la flaqueza de nuestra condición humana; y concede que cuantos confesamos que no somos sino ceniza, y que por nuestra maldad hemos de volver al polvo de la tierra, alcancemos de ti el perdón de nuestros pecados y las bendiciones, prometidas a los que se arrepienten. — R. Amén.

    OTRA ORACION. — ¡Omnipotente y sempiterno Dios, que te compadeces de los hombres, y no aborreces nada de lo que has hecho, y perdonas los pecados de todos los que se arrepienten! Concede por la gloria de tu nombre que cuantos delante de ti nos humillamos como en el polvo y la ceniza, de ti alcancemos el perdón y la remisión perfecta.

La primera oración es para el Miércoles de Ceniza solamente; la segunda se repetirá en los días restantes de la semana.

 

 Ash Wednesday

 1.er Domingo de Cuaresma

    ORACION. — ¡Oh Cristo, Hijo de Dios, que por amor a nosotros ayunaste cuarenta días y permitiste ser tentado! Concédenos que no seamos desviados por tentación alguna; y puesto que el hombre no vive de solo pan, dígnate nutrir nuestras almas con el alimento celestial.
    PROFECÍA. — Isaías, LV. 2 a 7.
    Así dice el Señor: Oídme atentamente, y comed del bien; y deleitaráse vuestra alma, etc.
    EPÍSTOLA. — 2.a Corintios, VI. 1 a 10.
    Hermanos: Cooperando como ministros de Jesús, os exhortamos a que no recibáis en vano la gracia de Dios, etc.
    EVANGELIO. —Mateo, IV. 1 a 11.
    En aquel tiempo: Jesús fue llevado del Espíritu al desierto, para ser tentado del diablo, etc.

 

 1st Sunday in Lent

 2.° Domingo de Cuaresma

    ORACION. — ¡Oh Jesús, Hijo de Dios el Padre y Fuente de vida eterna! Oye benigno nuestras súplicas: danos a los sedientos el agua viva, y concédenos que vivamos contigo eternamente.
    PROFECÍA. — Proverbios<, XIV. 33 a XV. 8.
    Hijo: En el corazón del cuerdo reposará la sabiduría; y conocida es en medio de los necios, etc.
    EPÍSTOLA. — 1.a Tesalonicenses, IV. 1 a 8.
    Hermanos: Os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que fuisteis enseñados, etc.
    EVANGELIO. —Juan, IV. 5 a 26.
    En aquel tiempo: Vino Jesús a una ciudad de Samaria, que se llama, etc.

 

 2nd Sunday in Lent

  3.er Domingo de Cuaresma

    ORACION. — ¡Oh Señor Jesucristo, que con tu excelso poder abriste los ojos de los ciegos, y a ellos te revelaste! Aparta, te rogamos, nuestros ojos de vanidad, y haz que viéndote por fe, te amemos verdaderamente sobre’ todas las cosas.
    PROFECÍA. — Proverbios, XX. 17 a 28.
    Hijo: Sabroso es al hombre el pan de mentira; mas después su boca será llena, etc.
    EPÍSTOLA. — Efesios, V. 1 a 14.
    Hermanos: Sed imitadores de Dios, como hijos amados, y andad en amor, como también Cristo, etc.
    EVANGELIO. —Juan, IX. 1 a 17.
    En aquel tiempo: Pasando Jesús vió un hombre ciego, etc.

 

 3rd Sunday in Lent

 4.° Domingo de Cuaresma

    ORACION. — ¡Oh Señor, Luz y Salvación nuestra! Aparta de nosotros las tinieblas de la tristeza y de la ignorancia, ilumínanos con la verdadera sabiduría y danos una confianza siempre segura en ti.
    PROFECÍA. — Proverbios, XXIII. 1 a 12.
    Hijo: Cuando te sentares a comer con algún señor, considera bien lo que estuviere delante de ti, etcétera.
    EPÍSTOLA. — Gálatas, IV 21 a 31.
    Hermanos: Los que queréis estar debajo de la ley, ¿no habéis oído la ley? Porque escrito está, etc.
    EVANGELIO. —Lucas, XV. 11 a 32.
    En aquel tiempo dijo Jesús: Un hombre tenía dos hijos, etc.

 

 4th Sunday in Lent

 5.° Domingo de Cuaresma

    ORACION. — ¡Oh buen Jesús, amantísimo Salvador, que hiciste a Lázaro oír tu voz y salir del sepulcro! Danos que, oyéndote con los oídos del corazón, nos levantemos de nuestros pecados y te sirvamos en novedad de vida.
    PROFECÍA. — Proverbios, XXVIII. 1 a 10.
    Hijo: El impío huye sin que nadie lo persiga; mas el justo está confiado, etc.
    EPÍSTOLA. — Hebreos, IX. 11 a 15.
    Hermanos: Estando ya presente Cristo, Sacerdote de los bienes que habían de venir, etc.
    EVANGELIO. —Juan, XI. 1 a 45.
    En aquel tiempo, estaba enfermo uno llamado Lázaro, etc.

 

 5th Sunday in Lent

 6.° Domingo de Cuaresma

    ORACION. — ¡Oh Señor Jesucristo, delante de quien, al entrar en Jerusalén, grandes multitudes agitaron ramos y palmas, clamando: ¡Hosanna al Hijo de David! Adoramos tu divina Majestad, y te suplicamos humildemente que nos libres de los lazos del pecado y nos hagas regocijar en ti que viniste para nuestra redención. — R. Amén.

    OTRA ORACION. — ¡Oh Dios, Hijo de Dios, que te dignaste asumir nuestra naturaleza, y por nosotros sufrir muerte de cruz! Por el misterio de tu sagrada pasión líbranos, te suplicamos, de la muerte eterna.

La primera oración es para el Domingo de Ramos solamente; la segunda se repetirá hasta el siguiente Miércoles inclusive.

    PROFECÍA. — Zacarías, IX. 9 a 11.
    Así dice el Señor: Alégrate mucho, hija de Sión; da voces de júbilo, hija de Jerusalén, etc.
    EPÍSTOLA. — Filipenses, II. 5 a 11.
    Hermanos: Haya en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, etc.
    EVANGELIO. —Mateo, XXI. 1 a 11.
    En aquel tiempo: Como se acercaron a Jerusalén, y vinieron a Betfagé, al monte de las Olivas, etcétera.

 

 6th Sunday in Lent
(Palm Sunday)

Jueves Santo

    ORACION. — ¡Dios misericordioso, cuyo unigénito Hijo por amor a nosotros se entregó en manos de pecadores y sufrió muerte de cruz! Dígnate mirar con benignidad a esta tu familia, a fin de que auxiliados por tu gracia, podamos cumplir el mandamiento de amor que él nos ha dado y participar dignamente del sagrado banquete que en semejante día instituyó para nuestro grande y perennal consuelo.
    PROFECÍA. — Malaquías, I. 6 a 11.
    Así dice el Señor: El hijo honra al padre, y el siervo a su señor; si pues soy yo Padre, etc.
    EPÍSTOLA. — 1.a Corintios, XI. 23 a 32.
    Hermanos: Yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche, etc.
    EVANGELIO. —Lucas, XXII. 7 a 18.
    Vino el día de los ázimos, en el cual era necesario matar el cordero de la Pascua, y envió, etc.

 

 Maundy Thursday

 Viernes Santo

    ORACION. — ¡Oh Dios, Hijo de Dios, que padeciste por nosotros, el justo por los injustos! Sálvanos por la ignominia de tu pasión y vístenos con el ropaje de tu justicia, para que, por los sufrimientos no merecidos de tu muerte, seamos libres del castigo que han merecido nuestros pecados. — R. Amén.

OTRA ORACION.—Oye el triste gemido de tu Iglesia, oh Señor, que por ella sufriste muerte en la cruz; haz que nunca sea puesta .en ignominia la que sólo confía en lo que por ella padeciste; sosténla en todas las adversidades, y corónala al fin con la gloria eterna.
    PROFECÍA. — Isaías, LII. 13 a 15.
    Así dice el Señor: He aquí que mi siervo será prosperado, será engrandecido y ensalzado, etc.
    EPÍSTOLA. — Hebreos, X. 1 a 18.
    Hermanos: Teniendo la ley la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, etc.
    EVANGELIO. —Juan, XIX. 1 a 37.
    En aquel tiempo: Tomó Pilato a Jesús y azotóle. Y los soldados entretejieron de espinas una corona, etc.

 

 Good Friday

 Sábado Santo

    ORACION. — ¡Oh Señor Jesucristo, que por nuestros pecados sufriste la cruz y la sepultura, y luego al tercero día te levantaste del sepulcro! Concede que por tu Sangre seamos limpios de pecado y que, como somos sepultados contigo en el bautismo, así por tu gracia tengamos parte en la primera resurrección.

 

 Holy Saturday

 Domingo de Pascua

    ORACION. — ¡Oh Señor Jesucristo, que moriste por los pecados de todo el mundo, y al tercero día resucitaste de entre los muertos! Por tu bendita resurrección mortifica en nosotros todo vicio; y como por tu cruz y pasión destruiste el imperio de la muerte, dígnate hacernos participantes de la vida bienaventurada. — R. Amén.

    OTRA ORACION. — ¡Oh. Cristo, verdadera redención del mundo, que revuelta por el ángel la piedra del sepulcro, con tu maravilloso poder triunfaste de la muerte, y te dignaste antes que a los otros anunciar tu resurrección a las débiles mujeres que te buscaban con ardiente afán! Aparta de nosotros toda flaqueza; quita de nuestras bocas toda piedra que nos impida confesar tu nombre, y haz que nos deleitemos en tu continuo servicio, y amándote con mayor fervor, recibamos ser consolados de ti con eterna consolación.
    PROFECÍA. — Apocalipsis, I, 1 a 8.
Revelación de Jesucristo, que Dios le dió, para manifestar a sus siervos las cosas, etc.
    EPÍSTOLA. — Colosenses, III. 1 a 7.
Hermanos: Si habéis resucitado con Cristo, bus. cad las cosas de arriba, donde está, etc.
    EVANGELIO. —Juan, XX. 1 a 10.
El primer día de la semana, María Magdalena vino de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro, etc.

 

 Easter Sunday

 1.er Domingo después de Pascua

    ORACION. — ¡Oh León de la Tribu de Juda, oh Raiz de David! Ilumina nuestros corazones y nuestras mentes con tu verdadera sabiduría, para que los que nos gozamos en tu resurrección, podamos en tu reino, con los bienaventurados y con todo el 1 ejército, celestial, alabar siempre tu glorioso nombre.
    PROFECÍA. — Apocalipsis, V. 1 a 10.
    Apocalipsis del Apóstol Juan: Yo vi en la mano derecha del que estaba sentado sobre el trono un libro, etc.
    EPÍSTOLA. — 1.a Juan, IV. 1 a 6.
    Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios. Porque muchos, etc.
    EVANGELIO. —Juan, XX. 19 a 29.
    Corno fué tarde aquel día, el primero de la semana, y estando las puertas cerradas, donde, etc.

 

 1st Sunday after Easter

 2.° Domingo después de Pascua

    ORACION. — ¡Oh Dios, Luz y Salvación nuestra! Concédenos que por tu santa inspiración conozcamos lo que debemos hacer, y que por tu gracia seamos habilitados para cumplirlo.
    PROFECÍA. — Apocalipsis, II. 1 a 7.
    Apocalipsis del Apóstol Juan: Escribe al ángel de la iglesia de Efeso: El que tiene, etc.
    EPÍSTOLA. — 1.a Pedro, II. 19 a 25.
    Hermanos: Esto es agradable, si alguno a causa de la conciencia delante de Dios, etc.
    EVANGELIO. —Juan, X. 11 a 16.
    En aquel tiempo dijo Jesús: Yo soy el buen pastor, el buen pastor da su vida, etc.

 

 2nd Sunday after Easter

 3.er Domingo después de Pascua

    ORACION. — ¡Oh Cristo, Hijo de Dios, Cordero que fuiste inmolado, mas ahora resucitado en gloria!
Escucha, te rogamos, nuestras plegarias, y concédenos que muramos a todo lo que es malo, y resucitemos a toda obra buena.
    PROFECÍA. — Apocalipsis, II. 8 a 11.
    Apocalipsis del Apóstol Juan: Escribe al ángel de la iglesia de Smirna: El primero y postrero, etc.
    EPÍSTOLA. — 1.a Pedro, II. 11 a 17.
    Amados, yo os ruego, como a extranjeros y peregrinos, os abstengáis de los deseos carnales, etc.
    EVANGELIO. —Juan, XVI. 16 a 22.
    En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Un poquito, y no me veréis; y otra vez un poquito, etc.

 

 3rd Sunday after Easter

 4.° Domingo después de Pascua

    ORACION. — ¡Oh Señor Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre, en quien no hay mudanza, mas eres santo en todas tus obras! Aparta de nosotros toda falta de fe, llénanos, te rogamos humildemente, con los perfectos dones de tu gracia.
    PROFECÍA. — Apocalipsis, II. 12 a 17.
    Apocalipsis del Apóstol Juan: Escribe al ángel de la iglesia que está en Pérgamo: El que tiene la espada, etc.
    EPÍSTOLA. — Santiago, I. 17 a 22.
    Hermanos: Toda buena dádiva, y todo don perfecto es de lo alto, etc.
    EVANGELIO. —Juan, XVI. 5 a 15.
    En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Ahora voy al que me envió; y ninguno, etc.

 

 4th Sunday after Easter

 5.° Domingo después de Pascua

    ORACION. — Salva, oh Señor, te rogamos, a los que esperan en ti; consuela, según tu palabra, a los que has redimido con tu muy preciosa Sangre; y concédenos contigo perpetuo gozo y felicidad, en las mansiones donde el llanto concluye y no tiene cabida la tristeza.
    PROFECÍA. — Apocalipsis, II. 18 a 29.
    Apocalipsis del Apóstol Juan: Escribe al ángel de la iglesia que está en Tiatira: El Hijo de Dios, etc.
    EPÍSTOLA. — Santiago, I. 22 a 27.
    Hermanos: Sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos, etc.
    EVANGELIO. —Juan, XVI. 23 a 33.
    En aquel tiempo decía Jesús: De cierto, de cierto os digo que todo cuanto pidiereis al Padre, etc.

 

 5th Sunday after Easter

 Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo

    ORACION. — ¡Oh Señor, Rey de la Gloria, que habiendo cumplido cuanto los Profetas habían dicho acerca de ti, elevadas las puertas eternales, ascendiste al trono del Padre, y abriste el reino de los cielos a todos los creyentes! Concede que, mientras tú reinas en el cielo, no nos inclinemos nosotros a las cosas de la tierra, mas tengamos nuestros corazones elevados a donde nos ha procedido nuestra redención.—R. Amén.

    OTRA ORACION. — ¡Señor y Salvador nuestro, Rey de reyes, a quien Dios ha dado reino eterno, y a quien sirven millares de millares de ángeles! Dígnate conceder aquí tranquilidad a aquellos para quienes subiste a preparar morada; y como ascendiste a los cielos glorioso, así aparezcas en mansedumbre el día en que se manifestare tu gloria.
    PROFECÍA. — Apocalipsis, I. 9 a 18.
Apocalipsis del Apóstol Juan: Yo Juan, vuestro hermano, y participante en la tribulación, etc.
    Por la EPÍSTOLA. — Hechos, I. 1 a 11.
En el primer tratado, oh Teófilo, he hablado de todas las cosas que Jesús, etc.
    EVANGELIO. —Marcos, XVI. 14 a 20.
En aquel tiempo: Jesús apareció a los once, estando sentados a la mesa, y censuróles, etc.

 

 Ascension Day

Domingo después de la Ascensión

    ORACION. — ¡Oh Señor fuerte y poderoso, Señor de los Ejércitos, Rey de la Gloria! Limpia nuestros corazones de todo pecado, preserva puras nuestras manos, y aparta de la vanidad nuestras mentes, para que al fin podamos residir en tu santa morada, y recibir de ti bendición eterna.
    PROFECÍA. — Apocalipsis, III. 1 a 6.
    Apocalipsis del Apóstol Juan: Escribe al ángel de la iglesia que está en Sardis: El que tiene los siete, etc.
    EPÍSTOLA. — 1.a Pedro, IV. 7 a 11.
    Hermanos: El fin de todas las cosas se acerca. Sed, pues, templados, y velad, etc.
    EVANGELIO. —Juan, XV. 26 a XVI. 4.
    En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Cuando viniere el Consolador, el cual yo os enviaré, etc.

 

 Sunday after the Ascension

 Domingo de Pentecostés

    ORACION. — ¡Oh Espíritu Santo, que en semejante día descendiste sobre los Apóstoles en forma de lenguas de fuego! Aparta de nuestros corazones todo vicio, instrúyenos en la doctrina celestial, y llénanos con toda la plenitud de espiritual inteligencia. — R. Amén.

    OTRA ORACION. — ¡Oh Espíritu Santo, a quien el Hijo ha enviado del Padre! Desciende sobre nosotros, enséñanos toda verdad, y asócianos con caridad indecible a aquellos de quienes tan inefablemente procedes.
    PROFECÍA. — Apocalipsis, VII. 9 a 17.
    Apocalipsis del Apóstol Juan: Yo fuí en espíritu en el día del Señor, y miré, y he aquí una gran compañía, la cual ninguno podía contar, etc.
    Por la EPÍSTOLA. — Hechos, II. 1 a 11.
    Como se cumplieron los días de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos, etc.
    EVANGELIO. —Juan, XIV. 15 a 31.
    En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Si me amáis, guardad mis mandamientos; y yo, etc.

 

 Pentecost (Whitsunday)

 Domingo de la Santísima Trinidad

    ORACION. — ¡Oh Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres Personas y un solo Dios! Ilumina, te rogamos,
nuestros corazones y nuestras mentes, para que, firmes en la verdadera fe, resplandezcamos siempre en toda obra buena y consigamos al fin la vida perdurable. — R. Amén.

    OTRA ORACION. — ¡Santo Espíritu, a quien el Hijo ha enviado del Padre! Sea sobre nosotros tu bendición, y confírmanos siempre en ella por la inefable potencia de la Trinidad; para que, confirmados por el Padre y renovados por el Hijo, nos sintamos con gozo guardados por ti, oh Espíritu de Dios.
    PROFECÍA. — Apocalipsis, IV. 1 a 11.
    Apocalipsis del Apóstol Juan: Yo fuí en espíritu en el día del Señor, y miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz, etc.
    EPÍSTOLA. — 1.a Juan, V. 4 a 14.
    Hermanos: Todo aquello que es nacido de Dios vence al mundo, y esta es la victoria, etc.
    EVANGELIO. —Juan, III. 1 a 15.
    En aquel tiempo: Había un hombre de los Fariseos que se llamaba Nicodemo, etc.

 

 Trinity Sunday

 1.er Domingo después de la Trinidad

    ORACION. — ¡Oh Dios, que por decreto perpetuo has concedido paz a los ángeles y has preparado camino para que también los hombres participen de ella! Concede a nosotros tus siervos, que vivamos aquí animados por el deseo de paz, y que en el reino de la paz tengamos nuestra porción para siempre.
    PROFECÍA. — Apocalipsis, III. 7 a 13.
    Apocalipsis del Apóstol Juan: Escribe al ángel de la iglesia que está en Filadelfia. Estas cosas, etc.
    EPÍSTOLA. — 1.a Juan, IV. 7 a 21.
    Carísimos, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Cualquiera, etc.
    EVANGELIO. —Lucas, XVI. 19 a 31.
    En aquel tiempo dijo Jesús: Había un hombre rico, que se vestía de púrpura, etc.

 

 1st Sunday after Trinity

 2.° Domingo después de la Trinidad

    ORACION. — ¡Oh Dios, que eres el solo Santo, y que por tu gracia purificas a los no santos! Límpianos, te rogamos humildemente, de toda mancha de pecado, para que, justificados por ti, sean nuestros nombres escritos en el cielo.
    PROFECÍA. — Apocalipsis,III. 14 a 22.
    Apocalipsis del Apóstol Juan: Escribe al ángel de la iglesia que está en Laodicea; He aquí, etc.
    EPÍSTOLA. — 1.a Juan, III. 13 a 24.
    Hermanos míos, no os maravilléis si el mundo os aborrece. Nosotros sabemos, etc.
    EVANGELIO. —Lucas, XIV. 16 a 24.
    En aquel tiempo dijo Jesús: Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos, etc.

 

 2nd Sunday after Trinity

 3.er Domingo después de la Trinidad

    ORACION. — ¡Oh Señor, Dios Nuestro, que nos has mandado hablar justicia y juzgar con rectitud! Concédenos que no se halle iniquidad en nuestros labios ni maldad en nuestras mentes, antes bien, con un corazón puro, hablemos sólo de las cosas que son justas y rectas.
    PROFECÍA. — Apocalipsis, XIV. 1 a 7.
    Apocalipsis del Apóstol Juan: Yo fuí en espíritu en el día del Señor, y miré, y he aquí el Cordero estaba sobre el monte de Sion, etc.
    EPÍSTOLA. — 1.a Pedro, V. 5 a 11.
    Hermanos: Todos sumisos unos a otros, etc.
    EVANGELIO. —Lucas, XV. 1 a 10.
    En aquel tiempo: Se llegaron a Jesús todos los publicanos y pecadores a oírle, etc.

 

 3rd Sunday after Trinity

 4.° Domingo después de la Trinidad

    ORACION. — ¡Oh Cristo, nuestro Señor y Redentor eterno! Concédenos tal participación en tus padecimientos, que, llenos de tu Espíritu Santo, sujetemos la carne al espíritu, y el espíritu a ti, hasta que al fin obtengamos la gloria de tu resurrección.
    PROFECÍA. — Apocalipsis, XIX. 11 a 16.
    Apocalipsis del Apóstol Juan: Yo fuí en espíritu en el día del Señor, y vi el cielo abierto, y he aquí un caballo blanco, etc.
    EPÍSTOLA. — Romanos, VIII. 18 a 23.
    Hermanos: Tengo por cierto qué lo que en este tiempo se padece, etc.
    EVANGELIO. —Lucas, VI, 36 a 42.
    En aquel tiempo decía Jesús: Sed misericordiosos, como también vuestro Padre, etc.

 

 4th Sunday after Trinity

 5.° Domingo después de la Trinidad

    ORACION. — ¡Oh Dios, í adre omnipotente! Concédenos que tengamos en ti la luz del conocimiento y la plenitud de todas las virtudes, para que, mientras procuramos los preciosos dones de la ciencia, no nos apartemos jamás de ti, que eres la fuente de toda sabiduría.
    PROFECÍA. — Apocalipsis, XXII. 1 a 5.
    Apocalipsis del Apóstol Juan: Yo fuí en espíritu en el día del Señor, y el ángel me mostró un río limpio de agua de vida, etc.
    EPÍSTOLA. — 1.a Pedro, III. 8 a 15
    Hermanos: Sed todos de un mismo corazón, compasivos, amándoos fraternalmente, etc.
    EVANGELIO. —Lucas, V. 1 a 11.
    En aquel tiempo: Estando Jesús junto al lago de Genezaret, las gentes se agolpaban, etc.

 

 5th Sunday after Trinity

 6.° Domingo después de la Trinidad

    ORACION. — ¡Oh Cristo, Potencia del Padre y Sabiduría de Dios! Defiéndenos con tu gracia, te rogamos, para que no estemos jamás en el camino de pecadores, sino que, auxiliados por ti, podamos con alegre corazón correr por el camino de tus mandamientos.
    PROFECÍA. — Apocalipsis, XXII. 6 a 17.
    Apocalipsis del Apóstol Juan: Yo fui en espíritu en el día del Señor, y el ángel me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, etc.
    EPÍSTOLA. — Romanos, VI. 3 a 11.
    Hermanos: ¿No sabéis que todos los que somos bautizados en Cristo Jesús, etc.
    EVANGELIO. —Mateo, V. 20 a 26.
    En aquel tiempo decía Jesús: Si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas, etc.

 

 6th Sunday after Trinity

 7.° Domingo después de la Trinidad

    ORACION. — ¡Oh Señor Jesucristo, que eres el reposo de los Ángeles y de todos los Santos! Concede a tu pueblo que halle en ti liberación de todo pecado y descanso de toda carga para que, uniéndose con los Ángeles y Arcángeles en tu alabanza, sea de ti bendecido en todas y por todas las cosas.
    PROFECÍA. — Proverbios, II. 1 a 9.
    Hijo mío, si tomares mis palabras, y mis mandamientos guardares, etc.
    EPÍSTOLA. — Romanos, VI. 19 a 23.
    Hermanos: Humana cosa digo por la flaqueza de vuestra carne, etc.
    EVANGELIO. —Marcos, VIII. 1 a 9.
    En aquellos días, como hubo gran gentío y no tenían qué comer, Jesús llamó, etc.

 

 7th Sunday after Trinity

8.° Domingo después de la Trinidad

    ORACION. — ¡Oh Dios, cuyo unigénito Hijo estuvo pendiente de la cruz por nosotros, y allí pagó con su Sangre el precio de nuestro rescate, para
que, por su muerte, pudiésemos recibir la adopción de hijos! Aunque indignos, danos tu gracia para que con fe verdadera podamos llamarte Padre.
    PROFECÍA. — Proverbios, XI. 1 a 11.
    Hijo, el peso falso es abominación al Señor; mas la pesa cabal le agrada, etc.
    EPÍSTOLA. — Romanos, VIII. 12 a 17.
    Hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne, etc.
    EVANGELIO. —Mateo, VII. 15 a 21.
    En aquel tiempo decía Jesús: Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros, etc.

 

 8th Sunday after Trinity

 9.° Domingo después de la Trinidad

    ORACION. — Sé tú, oh Dios, nuestro refugio, y dirígenos como dirigiste a nuestros padres, para que, como a ellos mostraste tu bondad, así también nosotros participemos de tus bendiciones.
    PROFECÍA. — Proverbios, XII. 1 a 11.
    Hijo, el que ama la corrección ama la sabiduría; mas el que aborrece la reprensión, etc.
    EPÍSTOLA. — 1.a Corintios, X. 1 a 13.
    Hermanos,’ no quiero que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, etc.
    EVANGELIO. —Lucas, XVI. 1 a 9.
    En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Había un hombre rico, el cual tenía un mayordomo, etc.

 

 9th Sunday after Trinity

 1o.° Domingo después de la Trinidad

    ORACION. — ¡Oh Dios, Padre todopoderoso, que inspiras la oración y estás pronto para escucharla! Inclina, te rogamos, tu misericordioso oído a nuestro clamar, y por tu gran clemencia desata las ligaduras de nuestros pecados.
    PROFECÍA. — Eclesiastés, IV. 1 a 4.
    Así dice el Predicador: Tórneme yo, y vi todas las violencias que se hacen debajo del sol, etc.
    EPÍSTOLA. — 1.a Corintios, XII. 1 a 11.
    Hermanos: Acerca de los dones espirituales, no quiero que ignoréis. Sabéis que cuando, etc.
    EVANGELIO. —Lucas, XIX. 41 a 47.
    En aquel tiempo: Como Jesús llegó cerca de Jerusalén, viendo la ciudad, lloró sobre ella, etc.

 

 10th Sunday after Trinity

 11.° Domingo después de la Trinidad

    ORACION. — ¡Oh clementísimo Dios, que justificaste al Publicano, quien de lejos, e hiriendo su pecho, confesó a ti su pecado! Concédenos a tus siervos, que humildemente reconocemos nuestra iniquidad y suplicamos tu favor, el perdón de todos nuestros pecados.
    PROFECÍA. — Eclesiastés, IV. 7 a 12.
    Así dice el Predicador: Yo me torné otra vez, y vi otra vanidad debajo del sol, etc.
    EPÍSTOLA. — 1.a Corintios, XV. 1 a 11.
    Hermanos, os declaro el Evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, etc.
    EVANGELIO. —Lucas, XVIII. 9 a 14.
    En aquel tiempo: Dijo Jesús a unos que confiaban de sí como justos, y menospreciaban, etc.

 

 11th Sunday after Trinity

 12.° Domingo después de la Trinidad

    ORACION. — ¡Oh Dios, con quien está el manantial de la vida, y en cuya luz veremos nosotros la luz! Danos, a los que estamos sedientos, el agua viva, y disipa con tu luz celestial ‘las tinieblas de nuestras almas.
    PROFECÍA. — Eclesiastés, XII. 8 a 14.
    Así dice el Predicador: Vanidad de vanidades, todo vanidad. Y cuanto más sabio fué el Predicador, etc.
    EPÍSTOLA. — 2.a Corintios, III. 4 a 9.
    Hermanos: Tal confianza tenemos por Cristo para con Dios: no que seamos suficientes, etc.
    EVANGELIO. —Marcos, VII. 31 a 37.
    En aquel tiempo: Volviendo a salir Jesús de los términos de Tiro, vino por Sidon, etc.

 

 12th Sunday after Trinity

 13.° Domingo después de la Trinidad

    ORACION. — ¡Oh Señor omnipotente, Hijo unigénito del Padre! Líbranos, te rogamos de las ligaduras del pecado, y llénanos de todo espiritual carisma, para que, previniéndonos y acompañándonos tu gracia, podamos ser aquí fieles siervos tuyos, y ser luego contados en el número de tus santos en gloria.
    PROFECÍA. — Isaías, XL. 26 a 31.
    Así dice el Señor: Levantad en alto vuestros ojos y mirad: ¿quién crió estas cosas?, etc.
    EPÍSTOLA. — Gálatas, III. 16 a 22.
    Hermanos: A Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice, etc.
    EVANGELIO. —Lucas, X. 23 a 37.
    En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Bienaventurados los ojos que ven lo que, etc.

 

 13th Sunday after Trinity

 14.° Domingo después de la Trinidad

    ORACION. — ¡Oh Dios todopoderoso, nuestro Padre celestial! Renueva en nosotros, con humildad te suplicamos, los dones de tu misericordia, aumenta nuestra fe, fortalece nuestra esperanza, ilumina nuestro entendimiento, acrecienta nuestra caridad, y haznos siempre dispuestos a servirte, así en el cuerpo como en el alma.
    PROFECÍA. — Isaías, XLIII. 16 a 25.
    Así dice el Señor, el que da camino en la mar, y senda en las aguas impetuosas, etc.
    EPÍSTOLA. — Gálatas, V. 16 a 24.
    Hermanos: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis la concupiscencia de la carne, etc.
    EVANGELIO. —Lucas, XVII. 11 a 19.
    En aquel tiempo: Yendo Jesús a Jerusalem, pasaba por medio de Samaria, etc.

 

 14th Sunday after Trinity

 15.° Domingo después de la Trinidad

    ORACION. — Acuérdate, Señor, te rogamos,, de que no somos sino polvo, y mira la contrición de nuestros corazones, y concede que los que por la fragilidad de la carne no podemos menos de caer, seamos por tu gran poder levantados.
    PROFECÍA. — Jeremías, XVIII. 1 a 11.
    Palabra que fué a Jeremías, del Señor, diciendo:
Levántate y vete a casa del alfarero, etc. 
    EPÍSTOLA. — Gálatas, VI. 11 a 18.
    Hermanos: Mirad en cuán grandes letras, etc.
    EVANGELIO. —Mateo, VI. 24 a 34.
    En aquel tiempo decía Jesús: Ninguno puede servir a dos señores, porque o aborrecerá, etc.

 

 15th Sunday after Trinity

 16.° Domingo después de la Trinidad

    ORACION. — ¡Dios omnipotente, que eres el autor de la eterna felicidad! Sostennos y confórtanos en todas las pruebas y adversidades de esta vida, y concédenos al fin, en tu presencia, plenitud de gozo y bienaventuranza para siempre.
    PROFECÍA. — Jeremías, XXIII. 1 a 4.
    Así dice el Señor: ¡Ay de los pastores que desperdician y derraman’ las ovejas!, etc.
    EPÍSTOLA. — Efesios, III. 13 a 21.
    Hermanos: Pido que no desmayéis, etc.
    EVANGELIO. —Lucas, VII. 11 a 17.
    En aquel tiempo: Jesús iba a la ciudad que se llama Nain, e iban con él muchos, etc.

 

 16th Sunday after Trinity

 17.° Domingo después de la Trinidad

    ORACION. — ¡Oh Señor, que te complaces en que los hombres vivan unánimes, y moras en todo corazón pacífico! A todo tu pueblo fiel, concede paz verdadera y mutua caridad.
    PROFECÍA. — Jeremías, XXX. 1 a 11.
    Palabra que fue a Jeremías, del Señor, diciendo:
Así habló Jehovah Dios de Israel, etc. 
    EPÍSTOLA. — Gálatas, V. 1 a 14.
    Hermanos: Estad firmes en la libertad con que Cristo, etc.
    EVANGELIO. —Lucas, XIV. 1 a 11.
    En aquel tiempo: Entrando Jesús en casa de un príncipe de los Fariseos, etc.

 

 17th Sunday after Trinity

18.° Domingo después de la Trinidad

    ORACION. — ¡Oh Señor Jesucristo, Hijo del Dios vivo, que sanas las heridas de nuestros pecados, y mostrarás bondad eterna en la tierra de los vivientes! Concede que con fidelidad y ánimo tranquilo te sirvamos en este mundo, y caminando desde ahora en tu amor, podamos alabarte y bendecirte para siempre en el mundo venidero.
    PROFECÍA. — Ezequiel, XVIII. 21 a 23.
    Así dice el Señor: Si el impío se apartare de todos sus pecados que hizo, y guardare, etc.
    EPÍSTOLA. — 1.a Corintios, I. 4 a 8.
    Hermanos: Gracias doy a mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios, etc.
    EVANGELIO. —Mateo, XXII. 34 a 46.
    En aquel tiempo: Oyendo los Fariseos que Jesús había cerrado la boca a los Saduceos, etc.

 

 18th Sunday after Trinity

 19.° Domingo después de la Trinidad

    ORACION. — ¡Oh Señor Jesucristo, que eres la Luz de los Ciegos, el Camino de los errantes y la Resurrección de los muertos! Alumbra las tinieblas de nuestros corazones y de nuestras mentes, trae los pecadores al arrepentimiento, y haznos vivir en ti y para ti por siempre jamás.
      PROFECÍA. — Ezequiel, XXXIV. 11 a 15.
Así dice el Señor: He aquí que yo, yo requeriré mis ovejas, y las reconoceré, etc.
    EPÍSTOLA. — Efesios, IV. 17 a 32.
    Hermanos: Esto digo y requiero en el Señor, que no andéis más como los otros gentiles, etc.
    EVANGELIO. —Mateo, IX. 1 a 8.
    En aquel tiempo: Entrando Jesús en el barco, pasó a la otra parte, y vino, etc.

 

 19th Sunday after Trinity

 20.° Domingo después de la Trinidad

    ORACION. — ¡Oh Señor Jesucristo! Haz que vivamos en este mundo sobria, recta y piadosamente, aguardando la bienaventurada esperanza y tu manifestación gloriosa, para que, corriendo por el camino de tus mandamientos, obtengamos tus celestiales promesas.
    PROFECÍA. — Miqueas, IV. 1 a 4.
    Así dice el Señor: Acontecerá en los postreros tiempos que el monte de la casa, etc.
    EPÍSTOLA. — Efesios, V. 15 a 21.
    Hermanos: Mirad cómo andéis avisadamente; no como necios, mas como sabios, etc.
    EVANGELIO. —Mateo, XXII. 1 a 14.
    En aquel tiempo: Respondiendo Jesús, les volvió a hablar en parábolas, diciendo: etc.

 

 20th Sunday after Trinity

 21.° Domingo después de la Trinidad

    ORACION. — ¡Oh Señor Jesucristo, a quien, así en los cielos como en la tierra, se canta siempre Gloria en las alturas! Concédenos a nosotros, y a todo tu pueblo, tu buena voluntad, límpianos de todos nuestros pecados y danos tu paz para siempre.
    PROFECÍA. — Habacuc, II. 18 a 20.
    Así dice el Señor: ¿De qué sirve la escultura, que esculpió el que la hizo?, etc.
    EPÍSTOLA. — Efesios, VI. 10 a 20.
    Hermanos míos, confortaos en el Señor y en la potencia de su fortaleza, etc.
    EVANGELIO. —Juan, IV. 46 a 54.
    En aquel tiempo: Había en Capernaum uno del rey, cuyo hijo estaba enfermo, etc.

 

 21st Sunday after Trinity

 22.° Domingo después de la Trinidad

    ORACION. — ¡Oh Cristo, Señor nuestro, a cuyo advenimiento volvió la paz a la tierra! Dígnate guardar en tu paz a los que has reconciliado contigo por tu primera venida, hasta que, al volver en gloriosa majestad, les hagas heredar la paz eterna.
    PROFECÍA. — Zacarías, VII. 9, 10.
    Así habló el Señor de los ejércitos, diciendo: Juzgad juicio verdadero, y haced misericordia, etc.
    EPÍSTOLA. — Filipenses, I. 3 a 11.
    Hermanos: Doy gracias a mi Dios en toda memoria de vosotros, siempre en todas, etc.
    EVANGELIO. —Mateo, XVIII. 21 a 35.
    En aquel tiempo: Llegándose Pedro a Jesús, dijo:
Señor, ¿cuántas veces perdonaré, etc.

 

 22nd Sunday after Trinity

 23.° Domingo después de la Trinidad

    ORACION. — ¡Oh Señor Jesucristo! Por amor de tu nombre, sé propicio a nosotros en cuanto de ti nos hemos apartado, tráenos a ti de nuevo, límpianos de toda culpa, y a los que tú has redimido, colócanos a tu diestra cuando vengas para ser nuestro Juez.
    PROFECÍA. — Malaquías, III. 1 a 3.
    Así dice el Señor: He aquí yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino, etc.
    EPÍSTOLA. — Filipenses, III. 17 a 21.
    Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad los que así anduvieren, como nos tenéis, etc.
    EVANGELIO. —Mateo, XXII. 15 a 22.
    En aquel tiempo: Los Fariseos consultaron cómo tomarían a Jesús en alguna palabra, etc.

 

 23rd Sunday after Trinity

 24.° Domingo después de la Trinidad

    ORACION. — ¡Oh Señor Jesucristo, que eres el Redentor de cuantos ponen en ti su confianza! Libra a tu pueblo, te rogamos, de las ataduras de sus pecados, llena sus corazones y sus entendimientos de verdadera sabiduría, y has que goce siempre de tu paz y bendición celestial.
    PROFECÍA. — Malaquías, IV. 1 a 3.
    Así dice el Señor: He aquí que viene el día ardiente como un horno, etc.
    EPÍSTOLA. — Colosenses, I. 3 a 12.
    Hermanos: Damos gracias al Dios y Padre del Señor nuestro Jesucristo, siempre orando, etc.
    EVANGELIO. —Mateo, IX. 18 a 26.
    En aquel tiempo: Vino a Jesús un principal, y le adoraba, diciendo: Mi hija es muerta, etc.

¶ Cuando hubiere veintiséis Domingos después de la Trinidad, para el 25.° Domingo servirán la Oración, Profecía, Epístola y Evangelio del 6.° Domingo después de la Epifanía, y silos Domingos después de la Trinidad fueren veintisiete, para los Domingos 25.° y 26.°se usarán, respectivamente, la Oración, Profecía, etc., de los Domingos 5.° y 6.°después de la Epifanía.

 

 24th Sunday after Trinity

 Ultimo Domingo después de la Trinidad

    ORACION. — Cerca está, oh Señor, el día de tu venida; y ya está a la puerta el terrible día del Juicio. Enmudezca, pues, toda carne delante de ti, y llore la culpa de su caída. Y como no podemos hacer esto de nosotros mismos, confiamos que para ello nos habilite tu gracia. Por tanto, suplicámoste que, como santificas a los elegidos llamándolos a ti, levantes a los pecadores para coronarios con eterna bienaventuranza.
    PROFECÍA. — Jeremías, XXIII. 5 a 8.
    Así dice el Señor: He aquí que vienen los días, y despertaré a David renuevo justo, etc.
    EPÍSTOLA. — 2.a Tesalonicenses, II. 1 a 8.
    Hermanos, os rogamos cuanto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestro recogimiento, etc.
    EVANGELIO. —Juan, VI. 5 a 14.
    En aquel tiempo: Como alzó Jesús los ojos, y vió que había venido a él grande multitud, etc.

 

 

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Ordenación de Presbíteros


¶ La ordenación de los Presbíteros tiene lugar durante el Oficio de la Santa Comunión, siguiendo la fórmula que a continuación se pone.


El Obispo ocupará ‘su silla cerca de la Mesa del Señor. Un Presbítero acompañará a los Diáconos (revestidos de su traje propio) que han de recibir el Presbiterado, y se arrodillará con ellos en la última grada que conduce al Presbiterio. En esta disposición, el Ministro que dirija el Culto empezará el Oficio de Comunión.

¶ Después del Gloria a Dios en las alturas (página147), el Presbítero que acompaña a los Ordenandos, se llegará con ellos al Obispo, que estará sentado en su silla, y se los presentará, diciendo:

    REVERENDO en Cristo padre: Os presento estas personas que aquí veis, para que las admitáis al Orden del Presbiterado.

El Obispo:

    ADVIERTE que las personas que nos presentas, sean varones capaces por su doctrina y buenas costumbres, de ejercer debidamente su ministerio, para honra de Dios y edificación de su Iglesia.

El Presbítero:

    POR tales los tengo, después de haber hecho las investigaciones que para estos casos se requieren.

El Obispo, dirigiéndose a la Congregación:

AMADOS OYENTES: Estos son los varones que, con el divino beneplácito, nos proponemos admitir hoy al sagrado Oficio del Presbiterado; porque, después del debido examen, nada hemos hallado en contrario de este propósito; antes bien, los tenemos por legalmente llamados al desempeño de sus funciones y ministerio, y por capaces para el mismo. Empero, si todavía fuere sabedor alguno de vosotros de algún impedimento o notable crimen de cualquiera de ellos, en virtud del cual no sea lícito admitirle a este Orden sagrado, preséntese en el nombre de Dios, y manifieste el tal impedimento o crimen.

¶ [Y si algún notable crinen o impedimento se objetare, el Obispo sobreseerá en la ordenación de la persona acusada, hasta que se hubiere purgado del crimen.]

 Luego el Obispo (habiendo recomendado aquellos que han sido juzgados dignos del Orden, a las oraciones de la Congregación), diga, levantándose:

    OYE, oh Señor, nuestra oración.
    R. Y llegue a ti nuestro clamor.
    V. Dios omnipotente, dador de todos los bienes, que por tu Santo Espíritu has establecido diversos órdenes de Ministros en. tu Iglesia. Mira con benignidad a estos tus siervos llamados al orden del Presbiterado; cólmalos en tal medida de la verdad de tu doctrina, y adórnalos de tal pureza de costumbres, que puedan con sus ejemplos y palabras servirte cumplidamente en este Ministerio, para gloria de tu santo nombre, y para edificación de la Iglesia. 
    R. Amén.
    V. Por tu misericordia, oh Dios nuestro, que eres bendito y vives y gobiernas todas las cosas por los siglos de los siglos.
    R. Amén.

Y sígase el Oficio de Comunión, página 148.
 

Ordination of Priests

PROFECÍA PROPIA. — Ezequiel, III. 17 a 21.

    ASÍ dice el Señor: Hijo del hombre, yo te he puesto por atalaya a la casa de Israel. Oirás, pues, tú la palabra de mi boca, y amonestarlos has de mi parte. Cuando yo dijere al impío: De cierto morirás; y tú no le amonestares, ni le hablares, para que el impío sea apercibido de su mal camino, a fin de que viva, el impío morirá por su maldad, mas su sangre demandaré de tu mano. Y si tú amonestares al impío, y él no se convirtiere de su impiedad y de su mal camino, él morirá por su maldad, y tú habrás librado tu alma. Y cuando el justo se apartare de su justicia, e hiciere maldad, y pusiere yo tropiezo delante de él, él morirá, porque tú no le amonestaste: en su pecado morirá, y sus justicias que había hecho no vendrán en memoria; mas su sangre demandaré de tu mano. Y si al justo amonestares, para que el justo no peque, y no pecare, de cierto vivirá, porque fué amonestado; y tú habrás librado tu alma.

EPÍSTOLA PROPIA — Efesios, IV. 7 a 13.

    HERMANOS: A cada uno de vosotros es dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo. Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dió dones a los hombres. Y que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? El que descendió, él mismo es el que también subió sobre todos los cielos, para cumplir todas las cosas. Y él mismo dió unos, ciertamente apóstoles; y otros, profetas; y otros, evangelistas; y otros, pastores y doctores; para perfección de los santos, para la obra del ministerio, para edificación del cuerpo de Cristo; hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe, y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la edad de la plenitud de Cristo.

EVANGELIO PROPIO. — Mateo, IX. 36 a 38.

    EN aquel tiempo: Viendo Jesús las gentes, tuvo compasión de ellas; porque estaban derramadas y esparcidas, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dice a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros para su mies.

O ESTE OTRO.—Juan, X. 1 a 16.

    EN aquel tiempo decía Jesús: De cierto, de cierto os digo, que el que no entra por la puerta, etc.
 

 

¶ Después de la LAUDA del tiempo (págs. 150-154),sentado el Obispo en su silla, dirigirá a cada uno de los ordenandos estas palabras:

    HERMANOS: Por la lectura y estudio de la Palabra de Dios conocéis la dignidad e importancia del Ministerio a que sois llamados. Os exhortamos ahora en el nombre de Jesús a que recordéis que habéis de ser nada menos que mensajeros, centinelas y mayordomos del Señor, predicando, amonestando, instruyendo y apacentando su santa familia.
    Tened presente, por lo tanto, cuán grande tesoro se confía a vuestro cuidado. Los fieles son ovejuelas del buen Pastor Jesucristo, el cual las redimió con su muerte, derramando por ellas su sangre; la iglesia o congregación a que debéis servir, es su Esposa y Cuerpo suyo: y si esa iglesia, o alguno de sus miembros, padeciere algún detrimento por vuestro descuido, bien podéis comprender que sería una falta enorme de vuestra parte, cuya responsabilidad es grandísima delante de la Iglesia, y mucho más grande aún delante de Dios. Así, considerad atentamente cuál sea el fin de vuestro Ministerio respecto a los hijos de Dios, y cuidad que no decaiga vuestro celo, ni se aminore vuestra diligencia, ni se interrumpa vuestro trabajo; hasta que todos cuantos fueren sometidos a vuestro cargo, lleguen a reunirse en aquella misma fe y conocimiento de Dios, y en aquella madura y perfecta edad en Cristo, que excluyan en medio de vosotros todo error en religión, y todo vicio en la conducta.
    Además, queridos hermanos, os rogamos que no olvidéis las necesidades espirituales de este país, donde os ha cabido en suerte ejercer vuestro ministerio. Los que están fuera de vuestra comunión, no deben estar fuera de vuestro amor. Así, acordaos de los que en torno vuestro se hallen engañados por las seducciones del error y estén descarriados aun hoy, como ovejas sin pastor. Buscad a esos hermanos vuestros, como el Gran Pastor os buscó a vosotros, e instadles a que, si aprecian la seguridad de sus almas, vuelvan a las sendas antiguas y hallen refugio en el aprisco verdadero. Sed valientes, y no enmudezcáis por ningún temor a los hombres. Alzad vuestra voz como trompeta, y gritad y no temáis, por si podéis despertar a alguno de los que duermen. No os asustéis del escarnio, ni os desaniméis si sois llamados a sufrir algún trabajo. Contad al pueblo de este país las glorias de la antigua Iglesia Española. Habladles de su primitiva pureza e independencia. Sobre todo, dirigidlos al único Medianero y Abogado, cuyas prerrogativas no pueden impunemente ser usurpadas; y con toda fidelidad, con ferviente amor, con oración perseverante, exhortadles a que pongan su confianza en él, en él solamente. Hacedlo así, queridos hermanos, y estad seguros que si lo procuráis, Dios, vuestro Dios os dará su bendición, y prosperará vuestro trabajo a su debido tiempo.
    Las excelencias y las dificultades de vuestro Ministerio os harán comprender cuán necesario es que pidáis a Dios con empeño os conceda su Espíritu Santo. Y como obra tan grande no podéis llevarla a su deseado; término, sino mediante vuestra palabra acompañada de una vida a ella conforme; notad con cuánta diligencia deberéis leer y estudiar las Santas Escrituras, y cuáles deberán ser vuestros conatos para que vuestras costumbres y las de vuestras familias sean según el modelo de las mismas Escrituras; por lo cual procuraréis apartaros de todas aquellas cosas del mundo que pudieran traer la contaminación a vuestras almas.
    Tenemos la dulce esperanza de que ya de antemano habéis recapacitado y ponderado. estas cosas dentro de vosotros mismos; y de que estáis perfectamente decididos, mediante la gracia de Dios, a consagraros por entero a este Ministerio a que se ha servido llamaros; de modo que orando sin intermisión a Dios el Padre, por la intercesión de su Hijo unigénito, obtengáis la ayuda celestial del Espíritu Santo, y lleguéis a ser buenos y fieles obreros de Jesucristo, y modelos piadosos de imitación para el pueblo.
    Ahora, para que esta Congregación cristiana aquí reunida pueda conocer también vuestras intenciones y voluntad respecto de estas cosas, y para que vuestra promesa misma pueda excitaros al cumplimiento de vuestros deberes, responderéis claramente a las preguntas que, en nombre de Dios y de su Iglesia, os vamos a hacer.
 

 Speech by the Bishop

Y pregunte, como dirigiéndose a cada uno de los Ordenandos:

    ¿TE juzgas verdaderamente llamado, según la voluntad de nuestro Señor Jesucristo, y la constitución de esta Iglesia?
    Ordenando: Así lo juzgo.
    Obispo: ¿Estás persuadido de que en las Santas Escrituras se contiene suficientemente. toda la doctrina que se requiere para la salvación eterna, por la fe en Jesucristo; y estás resuelto a sacar de las mismas Escrituras, con qué instruir al pueblo, y a no enseñar como necesaria para la salud eterna ninguna cosa que no se pueda probar o deducir legítimamente de la palabra de Dios?
    Ordenando: Tal es mi persuasión y tal mi resolución mediante su gracia.
    Obispo: ¿Pondrás el mayor esmeró y fidelidad en administrar siempre la doctrina, y los Sacramentos, y la disciplina de Cristo, según tiene mandado el Señor que es nuestra Cabeza, y se halla recibido en ésta su Iglesia; y enseñarás al pueblo sometido a tu cuidado pastoral, que guarde y observe esto mismo con la mayor diligencia?
    Ordenando: Así lo haré con el auxilio del Señor.
    Obispo: ¿Estarás pronto a rechazar fiel y diligentemente todas las doctrinas erróneas y peregrinas, contrarias a la Palabra Dios; y a aconsejar y exhortar en público y en privado. así a enfermos como sanos, bien sea dentro de los límites de tu Congregación, bien en cualquier otra esfera en que la Iglesia te colocare?
    Ordenando: Lo estaré con la gracia de Dios.
    Obispo: ¿Serás asiduo en la oración y en la lección de las Sagradas Escrituras, y en aquellos estudios que contribuyen al mayor conocimiento de las mismas, sin hacer caso de las especulaciones del mundo y de la carne?
    Ordenando: Me esforzaré a serlo con el auxilio del Señor.
    Obispo: ¿Te aplicarás con todo esmero a modelar y conformar tu vida y la de tu familia con la doctrina de Cristo, para que así tú como tu familia, en cuanto sea posible, deis a la grey del Señor los más saludables ejemplos?
    Ordenando: Así lo haré con la gracia de Dios.
    Obispo: ¿Conservarás y promoverás con todas tus fuerzas la tranquilidad, la paz, y la caridad entre todos los cristianos, y especialménte entre aquellos que se confiaren a tu cuidado?
    Ordenando: Así lo haré con el auxilio del Señor.
    Obispo: ¿Obedecerás y respetarás a tu Ordinario, y a los otros Ministros de la Iglesia, a quienes estuviere confiado el encargo de regirte, prestándote a sus avisos de corazón y con alegría, y sometiéndote a sus piadosos juicios?
    Ordenando: Así lo haré con la gracia de Dios.

¶ Entonces el Obispo, levantándose, diga:

    DIOS omnipotente, que os ha dado el querer hacer todo esto, os conceda también las fuerzas y el poder de ejecutarlo, y lleve a perfección esta obra que ha comenzado en vosotros; mediante Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Luego amonestará a la Congregación que ore en secreto a Dios, para que dé su gracia a los Ordenandos; y para dar lugar a esta súplica, se guardará silencio por un corto tiempo.

¶ Después, arrodillados los Ordenandos, y en pie los demás, se leerá o cantará, alternando el Obispo y la Congregación, el
 

 Questions of the Ordinands

VENI CREATOR

VEN, nuestras mentes visita,
Espíritu Creador,
Y con tu gracia bendita
Los pechos inflame el hálito
De tu celestial amor.

  Paráclito tú te llamas,
Del alto Dios sacro don,
Raudal que vida derramas,
Amor, caridad mirífica,
Fuego, espiritual unción.

  Tú en la Iglesia difundido
En don septiforme estás,
Tú del Padre el prometido,
De su rica diestra el índice
Que al habla riquezas das.

  Los sentidos con los dones
Aclara de tu virtud,
Tu amor da a los, corazones,
Del cuerpo lo flaco y mórbido
Curando con tu salud.

  Benigno tu gozo envía,
Tu paz danos celestial,
Y siendo tú nuestro guía,
Vencido el maligno espíritu,
Evitemos todo mal.

  Por ti al Padre conozcamos
Y al Hijo, el Verbo de Dios,
Y en todo tiempo creamos
A ti, sacrosanto Espíritu
Procedente de los dos.

  Loor a Dios Padre eterno
Los cielos y tierra den,
Loor al Hijo coeterno,
Loor' al santo Paráclito,
Por siglos sin fin. Amén.

¶ Luego el Obispo orará de esta manera:

    DIOS todopoderoso, Padre celestial, que por tu bondad e inmensa caridad pará con nosotros, nos has dado tu amado y predilecto Hijo Jesucristo, para que fuese nuestro Redentor y el Autor de la vida eterna; quien habiendo consumado nuestra redención con su muerte, y después de su ascensión a los cielos, envió por todo el mundo a sus Apóstoles, Profetas, Evangelistas, Doctores y Pastores, por cuyos trabajos y ministerio se reunió una inmensa grey en todos los países del mundo, para publicar alabanzas sempiternas a tu santo Nombre. Por estos grandes beneficios de tu eterna bondad, y por haberte dignado llamar a estos tus siervos, aquí presentes, al Ministerio que has instituído para perfección de los santos y edificación del cuerpo de tu Iglesia, nosotros te damos las más cordiales gracias, te alabamos y te adoramos. Y suplicámoste humildemente, por tu mismo bendito Hijo, te dignes conceder a cuantos aquí o en cualquiera otro lugar invocaren tu santo nombre, que nos mostremos siempre reconocidos por éste y por los demás beneficios tuyos, y que vayamos diariamente creciendo más y más en el conocimiento y en la fe en Ti y en tu Hijo, por el Espíritu Santo; para que no sólo por medio de estos tus Ministros, sino también por medio de todos aquellos que a sus cuidados estuvieren, sea eternamente glorificado tu excelso nombre, y se extienda tu santo reino.
    R. Amén.
    V. Por tu misericordia, oh Dios nuestro, que eres bendito y vives y gobiernas todas las cosas por los siglos de los siglos.
    R. Amén.
 

Veni Creator Spiritus

Acabada esta Oración, el Obispo y los Presbíteros presentes impondrán las manos sobre la cabeza de cada uno de los Ordenandos de Presbítero, que estarán arrodillados; y el Obispo diga:

    RECIBE el Espíritu Santo para el Oficio y Ministerio de Presbítero en la Iglesia de Dios, que ahora se te comete por la imposición de nuestras manos. En conformidad a las palabras de Cristo, a los que remitieres los pecados, remitidos le son; a quienes los retuvieres, serán retenidos. Y sé un dispensador fiel de la Palabra de Dios y de sus santos Sacramentos. En el nombre de] Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Después el Obispo entregará a cada uno de ellos unaBiblia, diciendo:

    RECIBE la facultad de predicar la Palabra de Dios, y de administrar los santos Sacramentos en la Congregación en que fueres legítimamente colocado.

Luego, ayudado por un Presbítero, pondrá a cada uno, de los recién Ordenados la Banda o Estola sobre los hombros colgando por delante.

¶ Después de esto, tendrá lugar el SERMÓN, que versará sobre el Oficio y deberes del Presbítero.

¶ Después del Sermón, prosígase el Oficio de Comunión, página 154encargándose el Obispo de dirigir el Culto.

Todos los recién Ordenados permanecerán durante el Oficio, y recibirán la Santa Comunión.

¶ Después de la Oración de gracias, y antes o HIMNOfinal, diga el Obispo las oraciones siguientes:

    ¡PADRE omnipotente y misericordioso! Te suplicamos derrames tu celestial bendición sobre estos siervos tuyos, para que sean vestidos de justicia, y para que tu Palabra proferida por sus labios tenga tan feliz éxito, que jamás hablen en vano. Concédenos también gracia para escuchar y recibir, como medios para nuestra santificación, todo cuanto enseñaren sacado de tu Revelación escrita o con ella conforme; para que en todos nuestros dichos y acciones busquemos tu gloria, y el adelantamiento de tu reino; por Jesucristo nuestro Señor.
    R. Amén.
    V. Prevénnos, oh Señor, en todas nuestras ac ciones con tu benigno favor, y promuévenos con tu ayuda continua; para que en todas nuestras obras, comenzadas, continuadas y acabadas en ti, glorifiquemos tu santo nombre, y finalmente alcancemos la vida eterna.
    R. Amén.
    V. Por tu misericordia, oh Dios nuestro, que eres bendito y vives y gobiernas todas las cosas por los siglos de los siglos.
    R. Amén.

¶ Si en un mismo día hubieren de ser unos ordenados de Diáconos y otros de Presbíteros, después delGloria a Dios en las alturas se presentarán al Obispo los Ordenandós de Diácono primero, y luego los de Presbítero.

Para la Epístola se leerá Efesios, IV. 7 a 13; y para el Evangelio podrá leerse Mateo, IX. 36 a 38, o bienLucas, XII. 35 a 38.

Después de la Oración de gracias, y antes del Himnofinal, se leerán la primera de las dos Oraciones últimas del Oficio de Diáconos, y las dos últimas del Oficio de Presbíteros.

 

 

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La Cena del Señor o sea Orden para la Santa Comunión


 

 

The Supper of the Lord

or

The Order for Holy Communion

 

Para el Oficio Breve se dirán tan sólo las partes marcadas por la línea del margen.


¶ Cuando haya de administrarse la Santa Cena, el Ministro lo anunciará durante los Oficios del Domingo anterior.

¶ Si entre los que han de comulgar, supiere el Ministro que existe alguno de mal vivir pública y notoriamente, o alguno que hubiere hecho agravio a su prójimo de palabra o de obra, de modo que la Congregación haya sufrido escándalo por ello, le advertirá que no se acerque a la Mesa del Señor, hasta que dé testimonio evidente de su arrepentimiento y enmienda de su mala vida anterior.

De igual modo procederá el Ministro con aquellos entre los cuales entienda que hay enemistad y rencor, no permitiéndoles comulgar hasta que sepa que se han reconciliado. Y si la una de las partes está pronta a perdonar de corazón y a reparar los daños que hubiere hecho, mas la otra no quiere avenirse y dejar la enemistad y rencor, entonces el Ministro admitirá a la comunión al que se arrepiente, mas no al contumaz.
 

 

For a shorter service, use only the parts marked by the line in the margin.

 

¶ La Mesa, al tiempo de la Comunión, estará cubierta con un mantel blanco.


Todos en pie, el Ministro, en su sitio de costumbre, diga:

    EN el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
    R. Amén.
    V. Me levantaré, e iré a mi Padre, y le diré:
Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo. — Oremos.

La Congregación de rodillas y el Ministro en pie, digan todos:

SEÑOR, apiádate de nosotros. 
Cristo, apiádate de nosotros. 
Señor, apiádate de nosotros.

 

 

 

    Padre nuestro, que estás en los cielos: Santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánosle hoy. Y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en la tentación. Mas líbranos del mal. Amén.
    V. De nuestros pecados ocultos, lávanos, Señor.
    R. Y de toda soberbia libra a tus siervos.
    V. Oye, oh Señor, nuestra oración.
    R. Y llegue a ti nuestro clamor.
 

 

Lord's Prayer

 

    V. ¡Oh Dios, que de los indignos haces dignos, de los pecadores haces justos, y de los impuros haces limpios! Purifica nuestros corazones y nuestros cuerpos de todo pensamiento y toda mancha de pecado, para que de un modo aceptable podamos servirte; por medio del Gran Sacerdote sin mácula, Jesucristo tu Hijo Señor nuestro, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos.
    R. Amén.
    V. Señor, abre nuestros labios.
    R. Y nuestra boca anunciará tu alabanza.

 

Collect for Purity

 

 (Sigue Oficio Breve, pág. 147.)

¶ Todos en pie, el Ministro lea el Introitocorrespondiente al tiempo, como sigue:

[Durante el Adviento].

    ALELUYA. Porque él viene, porque él viene a juzgar la tierra, y juzgará al mundo con justicia y a los pueblos con su verdad. Aleluya.
    Gloria y honor al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    R. Por los siglos de los siglos. Amén.
    V. ¡Oh Dios, que por medio de coros angélicos te dignaste anunciar la venida de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, e hiciste que los ángeles como heraldos proclamasen, Gloria a Dios en las alturas, paz a la tierra, buena voluntad para con los hombros! Haz que de tal manera pasemos aquí nuestros días en tu fe y temor, que a la segunda venida de tu Hijo podamos regocijarnos delante de El con gozo inefable.
    R. Amén.
    V. Por tu misericordia, oh Dios nuestro, que eres bendito y vives y gobiernas todas las cosas por los siglos de los siglos.
    R. Amén.

[Desde Natividad al Domingo de Septuagésima].

    ALELUYA. El Verbo fué hecho carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria. Aleluya.
    Gloria y honor...
    R. Por los siglos...
    V. ¡Oh bendito Salvador que, como los profetas anunciaron, naciste de una Virgen, y viniste a ser tesoro de los pobres, luz para los que moraban en tinieblas, fortaleza de los débiles, salud de los enfermos, y resurrección de los muertos! Concede que por tu gloriosa natividad seamos sueltos de los lazos del pecado, y nos gocemos siempre en tu alabanza. —R. Amén.
    V. Por tu misericordia... R. Amén.

[Desde Septuagésima hasta la Cuaresma].

    ALELUYA. Hasta los cielos, oh Señor, es tu misericordia, y tu verdad hasta las nubes. Aleluya.
    Gloria y honor...
    R. Por los siglos...
    V. ¡A ti, oh Señor, pertenece la alabanza en las alturas; a ti canta gloria la Iglesia sobre la tierra! Concede, te rogamos, Dios omnipotente, que como nosotros publicamos tus loores, así escuches tú siempre la voz de nuestras súplicas. — R. Amén.
    V. Por tu misericordia... R. Amén.

[Durante la Cuaresma].

    BUENO es el Señor a los que en él esperan, al alma que lo buscare.
    Gloria y honor...
    R. Por los siglos...
    V. Oigate, oh Señor, toda la tierra; a ti inclinen sus corazones el rico y el pobre; a ti solo deseen nuestras almas; y alabándote con todos sus santos que están en gozo, hallemos en ti nuestro más excelente y eterno galardón. — R. Amén.
    V. Por tu misericordia... R. Amén.

[Desde la Pascua hasta la Ascensión.]

    ALELUYA. El Señor es mi fortaleza y mi canción, y hame sido por salud. Aleluya.
    Gloria y honor
    R. Por los siglos...
    V. A ti, oh Cristo nuestro Dios, tributamos la gloria; y te rogamos que, como te dignaste morir por nuestros pecados, y al tercero día resucitaste en gloria de entre los muertos, así nosotros, libres por ti de pecado, en ti hallemos nuestro perpetuo gozo — R. Amén.
    V. Por tu misericordia... R. Amén.

[Desde la Ascensión hasta el Domingo de Pentecostés.]

    ALELUYA. El Señor de los ejércitos, él es el Rey de la gloria. Aleluya.
    Gloria y honor...
    R. Por los siglos...
    V. ¡Oh Señor y Salvador nuestro, que a la vista de tus discípulos subiste a los cielos en gloria! Otórganos que en ti nuestros corazones y nuestras almas de tal modo se eleven sobre las cosas de la tierra, que no seamos avergonzados en tu presencia cuando vengas para ser nuestro Juez. — R. Amén.
    V. Por tu misericordia... R. Amén.

[Desde Pentecostés al Domingo de la Trinidad.]

    ALELUYA. Tu buen Espíritu me guíe, oh Señor, a la tierra de rectitud. Aleluya.
    Gloria y honor...
    R. Por los siglos...
    V. ¡Oh Dios Espíritu Santo, que con el Padre y el Hijo eres juntamente adorado y glorificado! Enséñanos a conocer la verdad, y haz que en la verdad nos regocijemos siempre. — R. Amén.
    V. Por tu misericordia... R. Amén.

[Desde la Trinidad hasta el Adviento.]

    ALELUYA. Santo, santo, santo el Señor Dios todopoderoso, que era, y que es, y que ha de venir. Aleluya.
    Gloria y honor al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    R. Por los siglos de los siglos. Amén.
    V. ¡A ti, oh Señor, pertenece la alabanza en las alturas; a ti canta gloria la Iglesia sobre la tierra! Concede, te rogamos, Dios omnipotente, que como nosotros publicamos tus loores, así escuches tú siempre la voz de nuestras súplicas.
    R. Amén.
    V. Por tu misericordia, oh Dios nuestro, que eres bendito y vives y gobiernas todas las cosas por los siglos de los siglos.
    R. Amén.

handDespués del Introito, el Ministro diga:

ALABEMOS al Señor.
 

 

 

Introits for various Seasons

 

Y todos canten o digan:

    GLORIA a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres.
    Nosotros te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, por tu grande gloria, oh Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre omnipotente.
    Oh Señor, Hijo unigénito, Jesucristo; Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; que quitas los pecados del mundo: ten misericordia de nosotros. Tú que quitas los pecados del mundo, recibe nuestro ruego. Tú que estás sentado a la diestra del Padre, ten misericordia de nosotros.
    Porque tú solo eres santo, tú solo eres Señor, tú solo eres altísimo, oh Jesucristo, con el Espíritu Santo, en la gloria de Dios Padre. Amen.

¶ Luego el Ministro diga:

    EE Señor sea siempre con vosotros.
    R. Y con tu espíritu.

 

 

Gloria in excelsis

 

 

(Sigue Oficio Breve, pág. 149.)

    V. Lección de la Profecía, en el Libro.., capítulo.., versículo...
    R. Gracias sean dadas a Dios.

Y sentada la Congregación, el Ministro en pie, lea la Profecía propia del día; y concluya diciendo:

    AQUÍ termina la lección de la Profecía.
    R. Amén.

Y todos en pie, cántese (o léase alternadamente por el Ministro y la Congregación) la parte del

SALMO 106.

    ALABAD al Señor, porque es bueno; * que para siempre es su misericordia.
    2. ¿Quién expresará las valentías del Señor? * ¿quién publicará todas sus alabanzas?
    3. Dichosos los que guardan equidad, * el que hace justicia en todo tiempo.
    4. Acuérdate de mi, oh Señor, según tu benevolencia para con tu pueblo; * visítame con tu salvación.
    5. Para que yo vea el bien de tus escogidos, * para que me goce con la’ alegría de tu gente, y me gloríe con tu heredad.
    6. Gloria y honor al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, * por los siglos de los siglos. Amén.
 

 

 

 
Old Testament lesson

 

¶ El Diácono diga:

HERMANOS, guardad silencio.
Lección de la Epístola de... cap.... versículo...
R. Gracias sean dadas a Dios.

Y sentada la Congregación, el Diácono, en pie, lea laEpístola propia del día; y concluya diciendo:

AQUÍ termina la lección de la Epístola.
R. Amén.

Luego, todos en pie, el Ministro diga:

    EL Señor sea siempre con vosotros.
    R. Y con tu espíritu.
    V. Lección del santo Evangelio según... capitulo... versículo...
    R. Gloria sea a ti, oh Señor.

Y el Ministro lea el Evangelio propio del día; y concluya diciendo:

AQUÍ termina la lección del santo Evangelio.
R. Amén.

 

 

Epistle and Gospel lessons

 

(Sigue Oficio Breve, pág. 154.)

V. Load al Señor.
R. El nombre del Señor sea alabado.

¶ Y cántese o léase la Lauda correspondiente al tiempo, o propia del día, como sigue:

[Durante el Adviento.]

    ¡HOSANNA! Bendito el que viene en el nombre del Señor.
    Bendito el reino de nuestro padre David. Aleluya.
    Hosanna al Hijo de David: Hosanna en las alturas.
    Gloria y honor al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

[Desde Natividad a Año Nuevo.]

    LA verdad brotará de la tierra. Aleluya.
    Y la justicia mirará desde los cielos. Aleluya. Aleluya.
    La misericordia y la verdad se encontrarán; la justicia y la paz se besarán.
    Gloria y honor...

[Desde Año Nuevo a la Epifanía.]

    TÚ, oh Dios, haces que te alaben las salidas de la aurora y del ocaso. Aleluya.
    Tú coronas el año de tu bondad. Aleluya. Aleluya.
    La misericordia del Señor desde el siglo y hasta el siglo sobre los que le temen.
    Gloria y honor...

[En el día de la Epifanía.]

    VERÁN reyes, y se levantarán; príncipes, y adorarán. Aleluya.
    Por causa del Señor, que es fiel, y por el Santo de Israel, que te escogió. Aleluya. Aleluya.
    Vendrán todos los de Sabá; traerán oro e incienso, y publicarán alabanzas del Señor.
    Gloria y honor...

[Después de la Epifanía, hasta el Domingo de Septuagésima.]

    SÁLVENOS tu diestra, Señor nuestro Dios;
    Para que confesemos tu santo nombre. Aleluya.
    Acuérdate de nosotros, Señor; y visítanos con tu salvación.
    Gloria y honor...

[Desde Septuagésima hasta la Cuaresma.]

LÁMPARA es a mis pies tu palabra;
Y lumbrera a mi camino. Aleluya.
Guíame por la senda de tus mandamientos.
Gloria y honor...

[Durante la Cuaresma.]

    ¿POR qué me has desechado?, ¿por qué andaré abatido por la opresión del enemigo?
    Envía tu luz y tu verdad.
    Júzgame, oh Dios, y aboga mi causa; líbrame de gente impía, del hombre de engaño y de iniquidad.
    Gloria y honor...

[En el Jueves Santo.]

    EN gran manera he deseado comer con vosotros esta pascua, antes que padezca;
    Porque os digo que no comeré más de ella, Hasta que se cumpla en el reino de Dios.

[En el Viernes Santo.]

    HE aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
    El Cordero que fué inmolado,
    Es digno de tomar el poder, y riquezas, y sabiduría, y fortaleza, y honra, y gloria, y alabanza, por siempre jamás.

[En el Domingo de Pascua.]

    ESTE día lo hizo el Señor. Aleluya. Alegrémonos y regocijémonos en él. Aleluya. Aleluya.
    Voz de júbilo y de salvación en las tiendas de los justos: la diestra del Señor hace proezas.
    Gloria y honor...

[Después de la Pascua, hasta la Ascensión.]

    CANTAD al Señor un cántico nuevo; porque el Señor obré maravillas. Aleluya.
    Grande es el Señor nuestro, y grande su poder. Aleluya. Aleluya.
    El ha hecho notoria su salvación; en presencia de las gentes ha revelado su justicia.
    Gloria y honor...

[Desde la Ascensión hasta Pentecostés.]

    LEVANTAD, puertas, vuestras cabezas; y levantáos, puertas eternas. Aleluya.
    Y entrará el Rey de la gloria. Aleluya. Aleluya. 
    ¿Quién es ese Rey de la gloria? El Señor de los ejércitos, él es el Rey de la gloria.
    Gloria y honor...

[Desde Pentecostés a la Trinidad.]

    FUERON todos llenos de Espíritu Santo. Aleluya. Y comenzaron a hablar en varias lenguas, como el Espíritu les daba que hablasen. Aleluya. Aleluya.
    Bienaventurada la gente cuyo Dios es Jehováh; el pueblo a quien escogió por heredad para sí.
    Gloria y honor...

[En el Domingo de la Trinidad.]

    TRES son los que dan testimonio en el cielo. Aleluya,
    El Padre, el Verbo y el Espíritu Santo. Aleluya. Aleluya.
    Y estos tres son uno. Aleluya. Aleluya. Aleluya. Gloria y honor...

[Después de la Trinidad, hasta el Adviento.]

    ALABARÉ al Señor conforme a su justicia; Y cantaré al nombre de Jehováh el Altísimo. Aleluya.
    Te ensalzaré, mi Dios y Rey; y bendeciré tu nombre para siempre jamás.
    Gloria y honor...

[En días de Suplicación.]

    LACERAD vuestros corazones, y no vuestros vestidos;
    Y convertíos al Señor vuestro Dios.
    Porque misericordioso es y clemente, lento para el enojo y grande en misericordia.
    Gloria y honor...

[En días de Hacimiento de Gracias.]

    BUSQUÉ al Señor, y él me oyó. Aleluya.
    Y libróme de todas mis angustias, Aleluya. Aleluya.
    Alabad al Señor, porque es bueno; que para siempre es su misericordia.
    Gloria y honor al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

¶ Si la Lauda fuere sólo leída, puede cantarse unHimno.
 

 

 

 

 Praise

 

handAquí tendrá lugar la Plática o Sermón, si ha de haberlo.

¶ Después el Presbitero irá a la Mesa del Señor, y si ha de haber Ofrendas, desde allí diga: *

    PRESENTEMOS al Señor nuestras ofrendas con reverencia y temor santo.

Y los Ecónomos de la Iglesia, u otras personas al efecto nombradas, recogerán las Ofrendas de los fieles, mientras el Presbítero lee algunas de las siguientes Sentencias:

    ALUMBRE vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras obras buenas, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. — Mat. V. 16.
    No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompe, y donde ladrones minan y hurtan; mas hacéos tesoros en el cielo, donde ni polilla ni orín corrompe, y donde ladrones no minan ni hurtan. —Mat. VI. 19, 20.
    Todas las cosas que quisiérais que los hombres hiciesen con vosotros, así también haced vosotros con ellos: porque ésta es la ley y los profetas. — Mat. VII. 12.
    No todo el que me dice, Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos; mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos. — Mat. VII. 21.
    Zaquéo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, lo vuelvo con. el cuatro tanto. — Luc. XIX. 8.
    ¿Quién jamás peleó a sus expensas? ¿Quién planta viña, y no come su fruto? o ¿quién apacienta ganado, y no come de la leche del ganado? — 1.a Cor. IX. 7.
    Si nosotros os sembramos lo espiritual, ¿será gran cosa si segáremos de lo vuestro terrenal? — 1.a Cor. IX. 11.
    ¿No sabéis que los que trabajan en el santuario, comen del santuario, y que los que sirven al altar, del altar participan? Así también ordenó el Señor, que los que anuncian el Evangelio, vivan del Evangelio. — 1.aCor. IX. 13, 14.
    El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra en bendiciones, en bendiciones también segará. Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, o por necesidad; porque Dios ama el dador alegre. — 2.aCorintios IX. 6, 7.
    El que es enseñado en la palabra, comunique en todos los bienes al que le instruye. No os enganéis: Dios no puede ser burlado: que todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. — Gál. VI. 6, 7.
    Entretanto que tenemos tiempo, hagamos bien a todos, y mayormente a los domésticos de la fe. — Gál.VI. 10.
    Grande granjería es la piedad con contentamiento: porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. — 1.a Tim. VI. 6, 7.
    A los ricos de este siglo manda que hagan bien, que sean dadivosos, que con facilidad comuniquen; atesorando para sí buen fundamento para lo porvenir, para que echen mano a la vida eterna. — 1.a Tim. VI. 17, 18, 19.
    Dios no es injusto, para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado a su nombre, habiendo asistido y asistiendo aun a los santos. — Hebr. VI. 10.
    De hacer el bien y de la comunicación no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios. —Hebr. XIII. 16.
    El que tuviere bienes de este mundo, y viere a su hermano tener necesidad, y le cerrare sus entrañas, ¿cómo está el amor de Dios en él? — Juan, III. 17.
    El que da al pobre, presta al Señor; y él le dará su paga. — Prov. XIX. 17.
    Bienaventurado el que piensa en el pobre: en el día malo le librará el Señor. — Sal. XLI. 1.

¶ Mientras los Ecónomos llevan las Ofrendas al Presbítero, cántese o léase lo siguiente:

    TUYAS son, oh Señor, todas las cosas en los cielos y en la tierra: todo es tuyo; y lo recibido de tu mano te damos.
    Gloria y honor al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

¶ El Presbítero recibe las Ofrendas y las coloca sobre la Mesa del Señor. Luego pone sobre ella el Platocon el Pan y el Cáliz con el Vino, en cantidad suficiente. Si fuere grande el número de los Comulgantes, podrá poner más de un Cáliz o algúnJarro para el Vino.

Y siguiendo todos en pie, el Presbítero diga:
 

 

Sermon (if desired), followed by the Offertory

 

* Esto y las Sentencias se omitirán cuando no hayaOfrendas.

 

    ¡DIOS omnipotente y eterno! Te rogamos humildemente [que * aceptes con benevolencia las ofrendas que presentamos a tu divina Majestad; y también] que nos asistas con tu gracia, al separar y dedicar a tu servicio estos dones tuyos de Pan y Vino, para conmemorar la muerte y oblación de nuestro Redentor Jesucristo.
    R. Amén.

¶ El Diácono lleva las Ofrendas a una de las Mesitasparatorias.
 

 

 

* Esto debe omitirse cuando no hay Ofrendas.

 

(Sigue Oficio Breve, pág. 160.)

¶ El Presbítero prosiga:

    ACORDÉMONOS de la santa Iglesia Católica en nuestras oraciones, para que el Señor se digne corroborarla en la fe, esperanza y caridad.
    R. Concédenos esto, Dios eterno y omnipotente.

La Congregación de rodillas, el Presbítero en pie, diga:

    ¡OH Padre celestial! Recordando tu precepto de que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y hacimientos de gracias por todos los hombres;
    Suplicámoste con humildad que bendigas a la santa Iglesia universal, y que la defiendas en los peligros, la protejas en las adversidades, y la hagas vigilante en la prosperidad.
    Concede a todos los que confiesan tu santo nombre, que vivan en un amor puro y sincero con los hermanos, y conserven la unidad del espíritu en el vínculo de paz.
    Concede que todos los Gobernantes y Magistrados cristianos dispensen verdadera e imparcialmente la justicia, para castigo de los malhechores, y para loor de los que hacen bien.
    Da gracia a todos los Obispos y demás Ministros, para que fielmente prediquen tu verdad, muestren en la práctica de su vida lo que con sus labios enseñan, y administren recta y debidamente tus santos sacramentos.
    Concede que todo tu pueblo, y en especial la congregación aquí presente, reciba con verdad tu santa Palabra, y te sirva en santidad y justicia todos los días de su vida.
    Asimismo te rogamos que por tu bondad, oh Señor, consueles y socorras a todos los que están necesitados, atribulados, enfermos, o en otra cualquiera adversidad.
    Otórganos esto, oh Padre, por amor de tu Hijo unigénito, Jesucristo nuestro Señor.
    R. Amén.
    V. Y bendecimos tu santo nombre, oh Dios nuestro, por los Patriarcas y Profetas, que predijeron la venida de tu Hijo; por los Apóstoles, que dieron testimonio de sus maravillas; por los Mártires, que murieron por la verdad: y por todos los demás siervos tuyos que han partido de esta vida en tu fe y temor; suplicándote nos des gracia para seguir sus buenos ejemplos, y nos hagas, como a ellos, partícipes de tu reino celestial.
    R. Amén.
    V. Porque tú eres la vida de los vivientes, la salud de los enfermos, y el descanso de todos los fieles difuntos, por los siglos de los siglos.
    R. Amén.

 

 

Prayers

 

    V. Carísimos hermanos: Los que intentamos acercarnos a la santa comunión del Cuerpo y Sangre de nuestro Salvador Cristo, debemos confesar nuestras culpas, si no queremos ser condenados en el juicio de Dios; debemos humillarnos delante de los hombres, si queremos ser glorificados en presencia de los ángeles; debemos llorar en el mundo, si querernos reinar con Cristo.
    Confiados, pues, en la misericordia de Dios por medio de su amado Hijo, hagámosle nuestra humilde confesión:

Todos, devotamente de rodillas:

    ¡DIOS todopoderoso, Padre de nuestro Señor Jesucristo! Nosotros confesamos que hemos pecado gravemente contra ti, por pensamiento, palabra, obra y omisión. Con sinceridad nos arrepentimos de estas nuestras culpas, cuyo peso en gran manera nos abate, y cuya memoria aflige nuestros corazones. Aparta, oh Señor, tu rostro de nuestros pecados, y borra todas nuestras iniquidades. Ten misericordia de nosotros, te rogamos; ten misericordia de nosotros, por el amor de tu muy amado Hijo, que murió sobre la cruz para salvarnos, y perdona todas nuestras maldades, límpianos de toda mancha de iniquidad, y llénanos de tus dones espirituales; para que en adelante caminemos en novedad de vida, mediante Jesucristo nuestro Señor. Amén.

El Presbítero (o el Obispo, si está presente) levantándose, diga:

    Dios nuestro Padre celestial, que por su grande amor a los hombres, ha prometido perdonar a todos los que con sincero arrepentimiento y verdadera fe se convierten a él; tenga misericordia de vosotros, perdone todos vuestros pecados, os confirme en todo bien, y os conduzca a la vida eterna; por Jesucristo nuestro Señor y Redentor. Amén.
    R. Dios topoderoso tenga también de ti misericordia, perdone todos tus pecados, y te conduzca a la vida eterna; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
    V. El Señor sea siempre con vosotros.
    R. Y con tu espíritu.
 

 

Confession & Absolution

 

¶ Lea el Presbítero la Oración propia del día.

    R. Amén.
    V. Por tu misericordia, oh Dios nuestro, que eres bendito y vives y gobiernas todas las cosas por los siglos de los siglos.
    R. Amén.

 

Collect of the Day

 

(Sigue Oficio Breve, pág. 162.)

    V. Oh Dios, que eres el autor de la paz! Derrama, te suplicamos, tu paz en nuestros corazones y en nuestras mentes; guárdanos y protégenos en
todos los peligros; y haz que, continuando siempre en tu protección, te sirvamos sin temor todos los días de nuestra vida; mediante nuestro Señor Jesucristo.
    R. Amén.
    V. La gracia de Dios Padre omnipotente, la paz y amor de nuestro Señor Jesucristo, y la comunión del Espíritu Santo, sea siempre con todos nosotros.
    R. Y con todos los de buena voluntad.
    V. El Señor es nuestra verdadera paz y la caridad no interrumpida. Hermanos, haced la paz unos con otros.

Todos en pie, la Congregación cante o diga:

    LA paz os dejo, mi paz os doy: no como el mundo la da, yo os la doy.
    Un mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros, como yo os he amado.
    Gloria y honor al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
 

 

 

 

¶ Después el Presbítero diga:

    INCLINAD vuestros oídos al Señor.
    R. Habla, Señor, que tus siervos escuchan.
    V. Así dice el Señor:
    Venid a mí todos los que estáis trabajados- y cargados, que yo os haré descansar.
    De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

    ELEVAD vuestros corazones.
    R. Los elevamos al Señor. 
    V. A Dios nuestro Señor demos gracias y alabanzas.
    R. Dárselas es digno y justo.
    V. Muy justo y digno es que en todo tiempo te alabemos, Señor santo, Padre eterno, Dios omnipotente:
 

 

 

 

¶ Y lea la Ilación correspondiente al tiempo, como sigue:

[Durante el Adviento.]

    POR Jesucristo tu Hijo, Señor nuestro, cuya encarnación trajo la salud al mundo, y el cual volverá con gloria para galardonar a los que en él confían.

[Desde Natividad hasta la Epifanía.]

    POR cuanto nos diste tu bendito Hijo Jesucristo, para que naciese de una Virgen por la obra poderosa del Espíritu Santo, a fin de que nosotros pudiéramos ser limpios de toda impureza de la carne.

[Desde la Epifanía hasta el Domingo de Septuagésima.]

    POR Jesucristo tu Hijo, Señor nuestro, que vino para dar luz a los que moraban en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pies por caminos de paz.

[Desde Septuagésima hasta la Cuaresma.]

    POR Jesucristo tu Hijo, Señor nuestro, que vino corno Adam postero, para dar vida, por su obediencia, a quienes la transgresión del primer Adam había obrado muerte.

[Durante la Cuaresma.]

    POR Jesucristo tu Hijo, Señor nuestro, que se dió a Sí mismo por nosotros, para reconciliarnos contigo por la oblación de su propio cuerpo.

[En el Jueves Santo.]

    POR Jesucristo tu Hijo, Señor nuestro, que en su grande amor instituyó la Comunión de su Cuerpo y Sangre, para que podamos anunciar su muerte propiciatoria, hasta que vuelva en gloria y majestad.

[En el Viernes. Santo.]

    POR Jesucristo tu Hijo, Señor nuestro, que llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, y padeció por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a ti.

[Desde la Pascua hasta la Ascensión.]

    POR Jesucristo tu Hijo, Señor nuestro, que manifestando la gloria de su resurrección salió triunfante del sepulcro, habiendo por su muerte vencido a la muerte, y reconciliado por su sangre lo terreno con lo celestial.

[Desde la Ascensión hasta Pentecostés.]

    POR Jesucristo tu Hijo, Señor nuestro, que después de su glorioso triunfo en la cruz y de su resurrección a la vida, subió para sentarse a tu diestra; abriendo a los hombres el reino de los cielos, para que donde él está, puedan también sus siervos estar y reinar con él en gloria.

[Desde Pentecostés al Domingo de la Trinidad.]

    POR Jesucristo tu Hijo, Señor nuestro, conforme a cuya fiel promesa el Espíritu Santo descendió del cielo, para ser el Consolador y Guía de tu pueblo, y morar en tu Iglesia para siempre.

[En el Domingo de la Trinidad.]

    QUE con tu unigénito Hijo, Señor nuestro, y con el Espíritu Santo, eres un solo Dios en Trinidad, tres Personas en una sola substancia; pues lo. que creemos de tu gloria, creemos igualmente de tu Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni desigualdad alguna.

[Después de la Trinidad, hasta el Adviento.]

   POR Jesucristo tu Hijo, Señor nuestro, que da fortaleza a los que creen én él, y eterna felicidad a los que verdaderamente le confiesan.

handY prosiga diciendo:

    POR tanto, con los ángeles y arcángeles, y con la compañía innumerable de los cielos, ensalzamos tu glorioso nombre, alabándote siempre y diciendo:
Todos juntos canten o digan:

    ¡SANTO, Santo, Santo, Señor, Dios de los ejércitos!
    Llenos están los cielos y la tierra de la gloria de tu majestad.
    ¡Hosanna al Hijo de David; hosanna en las alturas ! — Amén.

¶ De rodillas la Congregación, el Presbítero en pie, detrás de la Mesa y cara hacia los fieles, diga:
 

 

Proper Prefaces

 

    Verdaderamente santo y bendito eres, oh Dios Padre omnipotente, que enviaste a tu Hijo unigénito, para que asumiera nuestra naturaleza, y muriera sobre la cruz para nuestra redención; quien hizo allí (por su ofrenda de Sí mismo hecha una vez) un completo, perfecto y suficiente sacrificio, oblación y satisfacción por los pecados de todo el mundo.

    (1) Tome el Pan en su mano. 
    (2) Parta el Pan, de modo que los fieles lo vean.
    (3) Ponga la mano sobre el Pan ya partido. 
    (4) Tome el Cáliz en su mano.
    (5) Ponga la mano sobre el Cáliz o los Cálices, de modo que los fieles lo vean.

    Cristo el Señor y Redentor eterno: el cual en la noche en que fué entregado, tomó pan (1), y dando gracias, lo bendijo y partió (2), y diólo a sus discípulos, diciendo: Tomad, comed; esto (3) es mi Cuerpo que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mi.
    R. Amen.
    V. Asimismo tomó el cáliz (4), después de haber cenado, diciendo: Este (5) Cáliz es el Nuevo Testamento en mi Sangre, la cual es derramada por vosotros y por muchos, para remisión de los pecados; haced esto, cuantas veces lo bebiéreis, en memoria de mí. — R. Amén.
    V. Todas las veces que comiéreis este Pan y bebiéreis este Cáliz, la muerte del Señor anunciais hasta que venga de los cielos en gloria.
    R. Amén.
    V. Haciéndolo así, Padre santísimo, nosotros tus indignos siervos conmemoramos y anunciamos la muerte de tu Hijo unigénito, según nos mandó que hiciéramos, hasta que vuelva en gloria y majestad; recordando su gloriosa pasión y resurrección y ascensión a los cielos; y dándote muy cordiales gracias por los innumerables beneficios que por ellas se nos confieren.
    Y te suplicamos humildemente, oh Padre misericordioso, que por tu poderosa bondad te dignes bendecir y santificar para nuestro uso, con tu palabra y con tu Espíritu Santo, estos dones y criaturas tuyas de pan y vino; para que recibiéndolos conforme a la santa institución de tu Hijo nuestro Salvador Jesucristo, en memoria de su pasión y muerte, seamos participantes de su muy bendito Cuerpo y Sangre.
Y con fervor deseamos que de tu bondad paternal acepte benignamente este nuestro sacrificio de alabanza y hacimiento de gracias, suplicándote con humildad nos concedas que, por los méritos y la muerte de tu Hijo Jesucristo, y mediante nuestra fe en su Sangre, nosotros y toda tu Iglesia obtengamos la remisión de nuestros pecados y todos los demás beneficios de su pasión.
    Y aquí, Señor. nos presentamos y te hacemos ofrenda de nosotros mismos, nuestras almas y nuestros cuerpos, como un sacrificio racional, santo y vivo, para ti; rogándote humildemente que todos los que participemos de esta santa Comunión, seamos llenos de tu gracia y bendición celestial. Y aunque por nuestros muchos pecados seamos indignos de ofrecerte sacrificio alguno, con todo, te suplicamos que
aceptes este nuestro homenaje y acto de deber, no pesando nuestros méritos, sino perdonando nuestras ofensas, mediante Jesucristo nuestro Señor; por quien y con quien, en la unidad del Espíritu Santo, sea todo honor y gloria a ti, Padre omnipotente, por siempre jamás.
R. Amén.

 

 

Prayer of Consecration

 

    V. El Señor sea siempre con vosotros.
    R. Y con tu espíritu.
    V. La fe que creemos en nuestro corazón, confesémosla con nuestro boca.

Todos juntos, levantándose, digan el

SÍMBOLO CONSTANTINOPOLITANO.

    Creemos en un solo Dios, Padre omnipotente, hacedor del cielo y de la tierra, autor de todas las cosas visibles e invisibles.
    Y en un solo Señor Jesucristo, Hijo unigénito de Dios, y engendrado del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero; engendrado, no hecho; consubstancial al Padre; por quien todas las cosas fueron hechas, tanto en el cielo como en la tiera: el cual por nosotros los hombres y por nuestra salud, descendió de los cielos; y por el Espíritu Santo se encarnó de María Virgen, y se hizo hombre; padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fué sepultado, y resucitó al tercero día; subió a los cielos; esta sentado a la diestra de Dios Padre omnipotente; de allí vendrá para juzgar a los vivos y a los muertos; y su reino no tendrá fin.
    Y en el Espíritu Santo, Señor vivificador, y procedente del Padre y del Hijo; que con el Padre y el Hijo debe ser adorado y juntamente glorificado; que habló por los Profetas. Y en una sola Iglesia, santa, católica y apostólica.
    Reconocemos un solo Bautismo para la remisión de pecados; y esperamos la Resurrección de los muertos, y la vida del mundo venidero. Amén.

¶ Luego el Presbítero diga:

    HERMANOS: Hecha la profesión de nuestra fe, y siguiendo el precepto y enseñanza de nuestro divino Maestro, que tiene palabras de vida eterna, oremos al Señor con humildad de corazón, y con todo el afecto de nuestra alma digámosle:

[Aquí la Congregación se arrodillará.]

    PADRE nuestro, que estás en los cielos: Santificado sea tu nombre.
    R. Amén.
    V. Venga tu reino.
    R. Amén.
   V. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
    R. Amén.
    V. El pan nuestro de cada día, dánosle hoy.
    R. Porque tú eres Dios.
    V. Y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores.
    R. Amén.
    V. Y no nos dejes caer en la tentación.
    R. Mas líbranos del mal.
    V. Librados del mal y confirmados siempre en el bien, haz que podamos servirte, oh Dios y Señor nuestro. Pon fin a nuestros pecados; da alegría a los tristes; envía redención a los cautivos; concede salud a los enfermos. Otórganos paz y seguridad en todos los días nuestros; quebranta la audacia de nuestros enemigos; oye, oh Dios, las súplicas de todos tus siervos los fieles cristianos, en este día y en todo tiempo. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, un solo Dios, siempre por todos los siglos.
    R. Amén.
  

 

 

 

 

Nicene Creed

 

El Diácono diga:

HERMANOS, inclináos a la bendición.

El Presbítero:

EL Señor sea siempre con vosotros.
V. Y con tu espíritu.

Y diga la Bendición correspondiente al tiempo, o propia del día, como sigue:

[Durante el Adviento.]

    EL Señor Jesucristo que con su venida se dignó socorrer al mundo, nos limpie de todo pecado.
    R. Amén.
    V. Concédanos que por la virtud del Espíritu atendamos a los preceptos de su ley, para que podamos esperar con gozo su venida.
    R. Amén.
    V. Y de tal manera nos absuelva de toda culpa, que su venida no nos sobrecoja para reprobación, sino redimidos y para glorificación.
    R. Amén.
    V. Por la misericordia del mismo Dios nuestro, que es bendito y vive y gobierna todas las cosas por los siglos de los siglos.
    R. Amén.

[Desde Natividad a Año Nuevo.]

    BENDÍGANOS el Señor nuestro Jesucristo, que en otro tiempo se dejó ver de los pastores en el pesebre. — R. Amén.
    Protéjanos y defiéndanos en todo, quien por nosotros asumió misericordioso la humana naturaleza. — R. Amén.
    Y el que es Señor y Redentor nuestro, se digne propicio conservarnos eternamente. — R. Amén.
    Por la misericordia de nuestro Dios, etcétera. — R. Amén.

[Desde Año Nuevo a la Epifanía.]

    EL Señor Jesucristo, que para confirmar las promesas de los Padres, quiso ser ministro de la Circuncisión, se digne circuncidar nuestros corazones. — R. Amén.
    El que sujetándose a la Ley, aceptó en su carne la señal de la alianza, nos purgue de toda impureza con el fuego de su amor. — R. Amén.
    Y el que prometió bendecir a los hijos de Abraham, en Sí mismo que es simiente suya, nos dé la posesión de la bienaventurada herencia — R. Amén.
    Por la misericordia, etc. — R. Amén.

[En el día de la Epifanía.]

    BENDÍGANOS el que es llamado Alpha y Omega, el Hijo unigénito de Dios Padre omnipotente. — R. Amén.
    Quien es el Principio y el Fin, nos torne consigo victoriosos para tiempos infinitos. — R. Amén.
    Y libertados del mal, de tal modo nos alumbre con su luz, que nos conceda la corona de gloria y el don de la eternidad. — R. Amén.
    Por la misericordia, etc. — R. Amén.

[Después de la Epifanía, hasta el Domingo de
Septuagésima.
]

    EL Señor Jesucristo nos guarde propicio y nos bendiga. — R. Amén.
    Protéjanos con su clemencia y nos defienda sin cesar de todo mal. — R. Amén.
    Y nos llene de gozo, quien benigno concede el perdón de los pecados. — R. Amén.
    Por la misericordia, etc. — R. Amén.

[Desde Septuagésima hasta la Cuaresma.]

    LLÉNENOS el Señor de dones espirituales, y háganos participantes del reino de los cielos. — R. Amén.
    Mortifique nuestra carne poniendo fin a todo vicio, y vivifique nuestras almas con el principio de toda virtud. — R. Amén.
    Y en tal modo nos enriquezca de su gracia, que se agrade morar siempre en nuestros corazones. — R. Amén.
    Por la misericordia, etc. — R. Amén.

[Durante la Cuaresma.]

    EL Señor Jesucristo que muriendo venció a la muerte, nos haga vencedores de nuestras pasiones. —R. Amén.
    El que permitió ser entregado en manos de los inicuos, nos libre de los suplicios eternos. — R. Amén.
    Y conceda que podamos vivir siempre con él, quien fué hecho vencedor de la muerte. — R. Amén.
    Por la misericordia, etc. — R. Amén.

[En el Jueves Santo.]

    CRISTO Jesús, que es el Señor y el Maestro, nos haga mansos y humildes de corazón, para que con gozo llevemos su yugo. — R. Amén.
    Concédanos su gracia para que, siguiendo su ejemplo, por amor de él sirvamos a los pequeñuelos. — R. Amén.
    A fin de que seamos bienaventurados, poniendo en práctica lo que él mismo se dignó enseñarnos.— R. Amén.
    Por la misericordia, etc. — R. Amén.

[En el Viernes Santo.]

    SOCÓRRANOS la gracia de Cristo Jesús, que por nosotros sufrió angustias y muerte. — R. Amén.
    Rasgue la cédula de nuestros delitos, quien por su muerte libertó al mundo. — R. Amén.
    E introdúzcanos en el santuario eterno, quien por una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados. — R. Amén.
    Por la misericordia, etc. — R. Amén.

[En el Domingo de Pascua.]

    CRISTO, el Hijo de Dios, que en el cuerpo de nuestra mortalidad llevó el oprobio de la cruz, nos libre de toda amargura y de todo daño. — R. Amén.
    Y el que en la verdadera carne de nuestra naturaleza resucitó de los muertos, santificándonos en verdad nos levante de toda caída. — R. Amén.
    Para que mediante la fe con que creemos que murió y resucitó nos prepare morada en las mansiones eternas.
    Por la misericordia, etc. — R. Amén.

[Después de la Pascua, hasta la Ascensión.]

    LA gracia, con la cual nos gozamos de estar sepultados con Cristo por la fe, aparte de nosotros todo pensamiento de iniquidad. — R. Amén.
    Y el que ha extendido la gloria de su resurrección por todo el mundo, conceda plena santificación a nuestros corazones. — R. Amén.
    Para que Aquel que le resucitó de los muertos, nos resucite también a nosotros a gloria de galardón eterno. — R. Amén.
    Por la misericordia, etc. — R. Amén.

[Desde la Ascensión hasta Pentecostés.]

    AUXÍLIENOS Cristo el Señor, que recibido en gloria está sentado a la diestra del Padre. — R. Amén.
    Y no permita que sórdidas pasiones envilezcan nuestro cuerpo, quien ha llevado el suyo glorificado a los cielos. — R .Amén.
    Para que, los que hemos visto la gloria del que ascendió, no seamos condenados por su sentencia cuando descienda a juzgar. — R. Amén.
    Por la misericordia, etc. — R. Amén.

[Desde Pentecostés al Domingo de la Trinidad.]

    EL Espíritu de Dios nos conduzca por las sendas de justicia y nos libre de todo lazo de pecado.— R. Amén.
    Sea el Guía en todos nuestros caminos, quien descendió manifiestamente sobre los Discípulos. — R. Amén.
    Para que llenos de él, podamos surcar ilesos el mar de este siglo, y recibamos el consuelo de la salvación eterna. — R. Amén.
    Por la misericordia, etc. — R. Amén.

[En el Domingo de la Trinidad.]

    BENDÍGANOS el Padre, que al principio creó todas las cosas por el Verbo. — R. Amén.
    Bendíganos el Hijo, que descendió de la diestra del Padre para nuestra salud. — R. Amén.
    Bendíganos el Espíritu Santo, que en el río Jordán reposó como paloma sobre Cristo. — R. Amén.
    Por la misericordia, etc. — R. Amén.

[Después de la Trinidad, hasta el Adviento.]

    EL Señor Jesucristo nos guarde propicio y nos bendiga — R. Amén.
    Protéjanos con su clemencia y nos defienda sin cesar de todo mal. — R. Amén.
    Y nos llene de gozo, quien benigno concede el perdón de los pecados. — R. Amén.
    Por la misericordia, etc. — R. Amén.

[En días de Suplicación.]

    EL Señor nos bendiga y nos guarde. — R. Amén. 
    El Señor haga resplandecer su faz sobre nosotros, y nos sea propicio. — R. Amén.
    El Señor alce a nosotros su rostro, y nos dé paz.— R. Amén.
    Por la misericordia, etc. — R. Amén.

[En días de Hacimiento de Gracias.]

    EL Señor, a cuya bondad tributamos gracias, llene de gracia nuestros corazones.
    R. Amén.
    V. Háganos siempre agradecidos por los continuos favores de su gracia.
    R. Amén.
    V. Y de tal manera se agrade en nosotros, que nos introduzca gloriosos en su reino celestial.
    R. Amén.
    V. Por la misericordia del mismo Dios nuestro, que es bendito y vive y gobierna todas las cosas por los siglos de los siglos.
    R. Amén.

handDespués de la Bendición, todos en pie, canten o digan:

    GUSTAD, y ved cuán bueno es el Señor. Aleluya. Bendeciré al Señor en todo tiempo; en mi boca será siempre su alabanza. Aleluya.
    El Señor redime el alma de sus siervos; y no serán abandonados cuantos en él confían. Aleluya.
    Gloria y honor al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Aleluya. Amén.

Seguidamente el Presbítero reciba con reverencia la Santa Comunión en ambas especies, dándola después de igual modo a los Obispos, Presbíteros y Diáconos (si los hay presentes), y luego a los demás fieles por orden, poniendo el Pan y el Cálizen la mano de los Comulgantes.
 

 

Blessing

 

Al dar el PAN a cada cual, diga:

    EL Cuerpo de nuestro Señor Jesucristo, que fué dado por ti, preserve tu cuerpo y alma para la vida eterna. Toma y come esto en memoria de que Cristo murió por ti, y aliméntate de él en tu corazón por fe, con acción de gracias.

Y el Ministro que da el Cáliz, diga:

    LA Sangre de nuestro Señor Jesucristo, que fué derramada por ti, preserve tu cuerpo y alma para la vida eterna. Bebe esto en memoria de que la Sangre de Cristo fué derramada por ti, y sé agradecido.

¶ Si el Pan o el Vino bendecidos, se acabaren antes de que hayan comulgado todos, el Presbítero bendecirá más, según la fórmula arriba prescrita, comenzando en Cristo el Señor y Redentor eterno, en la noche en que fué entregado, etc., y concluyendo en participantes de su muy bendito Cuerpo y Sangre.

¶ Cuando hayan comulgado todos, el Presbítero ponga sobre la Mesa del Señor lo que sobrare de los elementos benditos, cubriéndolos con el lienzo blanco.
 

 

Words of administration

 

handLuego el Presbítero diga:

    EL pan del cielo nos ha dado el Señor.
    R. Con manjar de los ángeles ha nutrido a su pueblo.
    V. En Dios está nuestra salvación y nuestra gloria.
    R. Buscaremos siempre su rostro; derramaremos delante de él nuestro corazón.

Y de rodillas todos, digan:

    ¡OH Señor Dios nuestro, Padre, Hijo y Espíritu Santo! Haz que cuantos hemos recibido esta santa Comunión, te busquemos y amemos siempre, sin apartarnos jamás de ti; y concédenos tu auxilio para que podamos hacer todas las cosas que son agradables en tu divina presencia; porque tú eres Dios, y no hay otro fuera de ti, por los siglos de los siglos. Amén.
 

 

 

 

El Presbítero, levantándose, y permaneciendo la Congregación de rodillas, diga:

    EL Señor sea siempre con vosotros.
    R. Y con tu espíritu.
    V. Gracias te damos, oh Dios todopoderoso, porque te dignas apacentar a los que hemos recibido dignamente estos santos misterios, con el alimento espiritual del muy precioso Cuerpo y Sangre de tu Hijo nuestro Salvador Jesucristo, asegurándonos por ello de tu favor y bondad para con nosotros. Concede, oh Señor, que los que hemos participado del un Pan, tengamos presente que somos miembros del cuerpo místico de nuestro Salvador Cristo, que es la bendita compañía de todo el pueblo fiel; y de tal manera ayúdanos con tu gracia, que continuemos en tan santa comunión y hagamos todas las obras que son dignas de la vocación a que hemos sido llamados.
    R. Amén.
    V. Por tu misericordia, oh Dios nuestro, que eres bendito y vives y gobiernas todas las cosas por los siglos de los siglos.
    R. Amén.
 

 

Prayer of Thanksgiving

 

Puede cantarse un Himno.

Después el Diácono diga:

    HERMANOS, la solemnidad ha terminado en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Sean aceptadas con paz nuestras peticiones y alabanzas.
    R. Gracias sean dadas a Dios. Amén.
 

 

 

 

Luego el Presbítero (o el Obispo, si está presente), despida la Congregación, diciendo:

    LA paz que, al subir a los cielos, dejó Jesús a sus discípulos sea siempre con vosotros en toda su plenitud. Y la bendición de Dios el Padre omnipotente, y del Hijo, y del Espíritu Santo, descienda sobre vosotros, y more en vosotros eternamente. Amén.

 

Dismissal

 


¶ Cuando sobrare algo de los elementos bendecidos, no se guardará ni se llevará fuera de la iglesia; mas el Presbítero y los comulgantes que él llamare, lo comerán y beberán con reverencia, después de la bendición final.

¶ Cuando hubiere de administrarse la Santa Comunión inmediatamente después de algún otroOficio, o cuando a juicio del Ministro fuere deseable el empleo de una Fórmula más corta, podrá hacerse uso del Oficio Breve, que se compone tan sólo de las partes del Oficio Mayor marcadas por la línea del margen.

 

 

 

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Ordenes Sagradas

Prefacio

    Cuantos han leído con cuidado las Sagradas Escrituras y los autores antiguos, saben sin duda que desde el tiempo de los Apóstoles existe en la Iglesia de Cristo el Ministerio de la Palabra y de los Sacramentos, por medio de Obispos, Presbíteros y Diáconos; grados u oficios que han estado siempre en tan respetable estima, que nadie osó entrometerse en el desempeño de ellos, sin hallarse debidamente calificado, y sin la aprobación y admisión por la autoridad legítima, mediante la imposición de manos.
    La IGLESIA ESPAÑOLA REFORMADA EPISCOPAL retiene el mismo Ministerio; y para que éste continúe en todo su vigor y respeto, ninguno será reputado por legítimo Obispo, Presbítero o Diácono, ni le será permitido ejercer alguna de sus respectivas funciones en la referida IGLESIA, sino aquél únicamente que para esto hubiere sido antes llamado, aprobado y ordenado según el Rito ele la misma, o por lo menos hubiere e recibido anteriormente la ordenación o consagración de manos de algún Obispo.
    No será admitido para Diácono el que no tuviere veintitrés años cumplidos de edad. Cuantos se admitieren para Presbíteros han de tener veinticuatro años cumplidos. Y quien haya de ser consagrado Obispo, tendrá, a lo menos, treinta años cumplidos.
    El Obispo, satisfecho de la piedad, Instrucción y suficiencia de las personas que hayan de ingresar en el Ministerio, y sabedor de su buena conducta, las admitirá confiriéndoles las sagradas órdenes, en alguno de les Domingos inmediatos y posteriores a las cuatroTémporas, o en circunstancias urgentes, en cualquier otro Domingo o día festivo del año, siguiendo las fórmulas u Oficios que se hallan a continuación.

TEMPORAS

Miércoles; Viernes y Sábado, después del:

1er Domingo de Cuaresma.
Domingo de Pentecostés.
Día 14 de Septiembre;
3er Domingo de Adviento.

 


 

Preface to the Ordinal

 Ordenación de Diáconos 


¶ La ordenación de los Diáconos tiene lugar durante el Oficio de la Santa Comunión, siguiendo la fórmula que a continuación se pone.


El Obispo ocupará su silla cerca de la Mesa del Señor. Un Presbítero acompañará a los Ordenandos (vestidos de toga blanca), y se arrodillará con ellos en la primera grada que conduce al Presbiterio. En esta disposición, el Ministro que dirija el Culto empezará el OFICIO DE COMUNIÓN.

¶ Después del Gloria a Dios en las alturas (página 147),el Presbítero que acompaña a los Ordenandos, se llegará con ellos al Obispo, que estará sentado en su silla y se los presentará, diciendo:

    REVERENDO en Cristo padre: Os presento estas personas que aquí veis, para que las admitáis al Diaconado.

El Obispo:

    ADVIERTE que las personas que nos presentas, sean varones capaces por su doctrina y buenas costumbres, de ejercer debidamente su ministerio, para honra de Dios y edificación de su Iglesia.

El Presbítero:

    POR tales los tengo, después de haber hecho las investigaciones que para estos casos se requieren.
 

Ordination of Deacons

El Obispo, dirigiéndose a la Congregación:

    HERMANOS: Si alguno de vosotros es sabedor de algún impedimento o notable crimen de cualquiera de estos varones, en virtud del cual no sea lícito admitirle al Diaconado, preséntese en el nombre de Dios, y manifieste el tal impedimento o crimen.

¶ [Y objetare, el Obispo sobreseerá en la ordenación de la persona acusada, hasta que se hubiere purgado del crimen.]

¶ Luego el Obispo (habiendo recomendado aquellos que han sido juzgados dignos del Orden, a las oraciones de la Congregación) diga, levantándose:

    OYE, oh Señor, nuestra oración.
    R. Y llegue a ti nuestro clamor.
    V. Dios omnipotente, que por tu providencia has
establecido diversos órdenes de Ministros en tu Iglesia y, que inspiraste a tus Apóstoles que eligiesen al proto-mártir Esteban, y a otros, para el orden de Diáconos. Mira con benignidad a estos tus siervos llamados al mismo orden; cólmalos en tal medida de la verdad de tu doctrina, y adórnalos de tal pureza de costumbres, que puedan con sus ejemplos y palabras servirte cumplidamente fen este Ministerio, para gloria de tu santo nombre, y para edificación de tu Iglesia.
    R. Amén.
    V. Por tu misericordia, oh Dios nuestro, que el es bendito y vives y gobiernas todas las cosas por los siglos de los siglos.
    R. Amén.

Y sígase el Oficio de Comunión, pág. 148.
 

 Request for objections

 PROFECÍA PROPIA. — Ezequiel, II. 6 a 8.

    ASÍ dice el Señor: Tú, hijo del hombre, no temas de ellos, ni tengas miedo de sus palabras, aunque te hallas entre zarzas y espinas, y tú moras con abrojos: no tengas miedo de sus palabras, ni temas delante de ellos, porque son casa rebelde. Les hablarás, pues, mis palabras, por si escuchan y se reprimen; porque son rebeldes. Mas tú, hijo del hombre, oye lo que yo te hablo: No seas tú rebelde; abre tu boca, y come lo que yo te doy.

EPÍSTOLA PROPIA. — 1.a Timoteo, III. 8 a 13.

HERMANOS: Los diáconos deben ser honestos, no bilingües, no dados a mucho vino, no amadores de torpes ganancias; que teñgan el misterio de la fe con limpia conciencia. Y éstos también sean antes probados; y así ministren, si fueren sin crimen. Las mujeres asimismo honestas, no detractoras, templadas, fieles en todo. Los diáconos sean maridos de una mujer, que gobiernen bien sus hijos y sus casas. Porque los que bien ministraren, ganan para sí buen grado y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús.

O ESTA OTRA. — Hechos, VI. 2 a 7.

    Entonces los Doce convocaron la multitud de los discípulos, y dijeron: etc.
 

 Old & New Testament Readings

¶ Después de la Epístola, sentado el Obispo en su, silla, examinará ‘en presencia de la Congregación, a cada uno de los Ordenandos, del modo siguiente:

    ¿ESTÁS en la persuasión de hallarte interiormente movido por el Espíritu Santo, para tomar sobre ti este Oficio y Ministerio, empleándote en el servicio de Dios, con el fin de promover su gloria, y para la edificación de su pueblo?
    Ordenando: En esta persuasión estoy.
    Obispo: ¿Te juzgas verdaderamente llamado a este Oficio y Ministerio, según la voluntad de nuestro Señor Jesucristo, y la recta constitución de esta Iglesia?
    Ordenando: Así lo juzgo.
    Obispo: ¿Estás convencido de que las Sagradas Escrituras contienen suficientemente toda la doctrina necesaria para la salvación eterna, por medio de la fe en Jesucristo?
    Ordenando: Sí, lo estoy.
    Obispo: ¿Leerás diligentemente estas Escrituras al pueblo congregado en aquella Iglesia, en que se te encargare desempeñar tu ministerio?
    Ordenando: Tal es mi voluntad.
    Obispo: Pertenece al Oficio del Diácono, en la Iglesia en que se le encargare servir, asistir al Presbítero en el Oficio Divino, y particularmente en la administración de la Santa Comunión, ayudarle a distribuirla; leer las Santas Escrituras en la Iglesia; bautizar los Párvulos en ausencia del Presbítero y predicar, si para ello le faculta el Obispo.
    Es propio también de su Oficio, en caso de recibir esta incumbencia, informarse de los enfermos, pobres y desvalidos de la Congregación, y hacer sabedor de su estado, nombres y dirección al Ministro, para que éste con sus exhortaciones, les proporcione alivio, mediante las limosnas de sus feligreses, o de otros.
    ¿Cumplirás todo esto con alegría y de corazón?
    Ordenando: Lo cumpliré con la ayuda de Dios,
    Obispo: ¿Te aplicarás con todo esmero a modelar y conformar tu vida y la de tu familia con la doctrina de Cristo, para que así tú como tu familia, en cuanto sea posible, deis a la grey del Señor los más saludables ejemplos?
    Ordenando: Así lo haré con el auxilio de Dios.
    Obispo: ¿Obedecerás y respetarás a tu Ordinario, y a los otros Ministros de la Iglesia, a quienes estuviere confiado el encargo de dirigirte, prestándote a sus piadosos avisos de corazón y con alegría?
    Ordenando: Me esforzaré a ello, con la gracia de Dios.
 

Questions of the Candidates by the Bishop

¶ Luego, el Obispo en pie, poniendo sus manos sobre la cabeza de cada uno de los Ordenandos, que estarán arrodillados, diga:

    RECIBE la potestad de ejercer en la Iglesia de Dios el Oficio de Diácono, el cual se te encomienda: en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Después entregará a cada uno de ellos el Nuevo Testamento, diciendo:

    RECIBE la facultad de leer el Evangelio en la Iglesia de Dios, y de predicarlo, si el Obispo te autoriza para ello.

Luego, ayudado por un Presbítero, pondrá a cada uno de los recién ordenados la Banda o Estola sobre el hombro izquierdo, recogiéndola al lado derecho.

¶ Hecho esto, uno de los nuevos Diáconos que designe el Obispo, leerá el Evangelio.

EVANGELIO PROPIO. Lucas, XII. 35 a 38.

    EN aquel tiempo decía Jesús: Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras antorchas encendidas: y vosotros, semejantes a hombres que esperan cuando su señor ha de volver de las bodas; para que cuando viniere, y llamare, luego le abran. Bienaventurados aquellos siervos a los cuales, cuando, el señor viniere, hallare velando: de cierto os digo, que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y pasando les servirá. Y aunque venga a la segunda vigilia, y aunque venga a la tercera vigilia, ‘y los hallare así, bienaventurados son .los tales siervos.

¶ Y prosígase el Oficio de Comunión, pág. 149.

¶ El Sermón versará sobre el Oficio y deberes del Diácono.

 El Obispo se encargará de dirigir el Culto desdeInclinad vuestros oídos al Señor, página 162.

¶ Todos los recién ordenados permanecerán durante el Culto, y recibirán la Santa Comunión.

¶ Después de la Oración de gracias, y antes del Himnofinal, diga el Obispo las Oraciones siguientes:

    DIOS todopoderoso, dador de todos los bienes, que por tu infinita benignidad te has dignado escoger y admitir' a estos siervos tuyos el oficio de Diáconos en tu Iglesia. Te suplicamos les concedas el conducirse con modestia, humildad y perseverancia en el desempeño de su ministerio, y que estén prontos a observar los deberes de toda disciplina espiritual; a fin de que, teniendo en todo el testimonio de una buena conciencia, y continuando siempre firmes y fortalecidos en Cristo tu Hijo, se porten tan bien en este oficio inferior, que se les halle dignos de ser admitidos a los superiores Ministerios en tu Iglesia; por el mismo Jesucristo tu Hijo, nuestro Salvador, a quien sea gloria y honra por siglos infinitos.
    R. Amén.
    V. Prevennos, oh Señor, en todas nuestras acciones con tu benigno favor, y promuévenos con tu ayuda continua; para que en todas nuestras obras, comenzadas, continuadas y acabadas en ti, glorifiquemos tu santo nombre, y finalmente alcancemos la vida eterna.
    R. Amén.
    V. Por tu misericordia, oh Dios nuestro, que eres bendito y vives y gobiernas todas las cosas por los siglos de los siglos.
    R. Amén.

 

 

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Oficio para el Domingo de la Santísima Trinidad


Sígase el orden de los Oficios Matutino y Vespertino, con las variaciones siguientes:

Omítase la lectura de los Mandamientos por la mañana, y del Resumen de los Mandamientos por la tarde.

¶ La EXHORTACIÓN que precede a la Confesión de pecados, la misma del Oficio de Natividad.

¶ LAUDA propia:

    TRES son los que dan testimonio en el cielo. Aleluya.
    El Padre, el Verbo, y el Espíritu Santo. Aleluya. Aleluya.
    Y estos tres son uno. Aleluya. Aleluya. Aleluya. 
    Gloria y honor...

Después del Salmo 95 (o del Salmo 23, si es por la tarde), léase uno o los dos Salmos 135, 146.

¶ La primera Lección para la mañana es Isaías, VI. 1 a 8.

Y después de esta Lección, cántese o léase el Salmo 100.

¶ La segunda Lección es Efesios, IV. 1 a 16. Y después de esta lección, cántese el Te Deum.

¶ La Lección para la tarde es Mateo, III.

Y después de la Lección, cántese o léase el Salmo 100 o el Te Deum, a elección del Ministro.

¶ SUPLICACIÓN propia:

    OREMOS a la inmensa e inefable Trinidad, el Padre, y el Hijo, y el Espíritu Santo, y con toda suplicación roguemos a nuestro Dios, que dirija nuestra vida en las buenas obras, y después del tránsito por este mundo, nos otorgue el reposo eterno con los justos.
    R. Concédenos esto, Dios eterno y omnipotente.

¶ BENDICIÓN propia:

    BENDÍGANOS el Padre, que al principio creó todas las cosas por el Verbo.
    R. Amén.
    V. Bendíganos el Hijo, que descendió de la diestra del Padre para nuestra salud.
    R. Amén.
    V. Bendíganos el Espíritu Santo, que en el río Jordán reposó como paloma sobre Cristo.
    R. Amén.
    V. Por la misericordia, etc.—R. Amén.

¶ ANTÍFONA propia:

    ¿QUÉ Dios grande como el Dios nuestro? 
    Tú eres el Dios que obra maravillas.
    Tú hiciste notoria en los pueblos tu fortaleza; con tu brazo redimiste a tu pueblo.
    Gloria y honor...
 

Office for Trinity Sunday

handDespués del Sermón, dígase la ORACIÓN que sigue:

    DEMOS gracias al Señor.
    BENDITA y sacrosanta Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, nombre sublime e inefable, en el cual fuimos bautizados, y en el cual nos congregamos para el culto religioso, en comunión con la Iglesia Universal. Nosotros te adoramos, te bendecimos, te glorificamos con nuestros cuerpos, nuestras almas y nuestros espíritus.
    Te adoramos, oh Padre, Señor de cielos y tierra; y a ti, Verbo eterno, que al principio eras con Dios, y eras Dios, sin quien nada de lo que es hecho, fué hecho; que en la plenitud de los tiempos fuiste hecho carne, y habitaste entre nosotros, y manifestaste tu gloria, gloria como del Unigénito del Padre,. lleno de gracia y de verdad.
    Y puesto que es la voluntad de Dios, que todos los hombres honren al Hijo, como honran al Padre; nosotros te adoramos como el resplandor de la gloria del Padre y la imagen expresa de la Divinidad, uniéndonos así con los ángeles, a quienes fué ordenado que te adorasen. Rendímoste nuestro homenaje, oh Redentor, testigo fiel, primogénito de los muertos, Príncipe de los reyes de la tierra, confesando que tú eres el Cristo, el Señor, a la gloria de Dios Padre.
    Te adoramos a ti, oh Santo Espíritu, Consolador, a quien el Hijo ha enviado del Padre; Espíritu de Verdad, por cuya inspiración los santos varones de la antigüedad escribieron la Palabra para nuestra enseñanza; y que aun ahora nos enseñas todas las cosas, tomándolas de Jesús y haciéndonoslas manifiestas, para nuestro grande y perennal consuelo. A ti, que eres el Santificador, el Dador de Luz, el Consolador, sea la alabanza para siempre.
    Ahora, oh Santísimo, Dios uno y trino, dígnate aceptar estas alabanzas y acciones de gracias, como espiritual sacrificio que te ofrecemos. por medio de Jesús; y perdónanos todos los defectos que en este servicio hayamos cometido por causa de nuestras muchas fragilidades. Y a ti, oh Trinidad en Unidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, sea todo el honor y la gloria, por siempre jamás. — R. Amén.

 

 

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Oficio de Sepultura pura adultos


¶ El siguiente Oficio está preparado para el sepelio de los que en vida y hasta su muerte han hecho profesión de Cristianos.

Por tanto, no debe usarse en el entierro de los Adultos que mueren sin haber recibido el Bautismo; ni de los que voluntariamente se suicidan; ni de los que han dado en su vida y muerte pruebas inequívocas de que no creían en Cristo.—En tales casos, si el Ministro, por razón de las circunstancias, hubiere de intervenir en el entierro, podrá usar cualquiera porción o modificación de este Oficio que no pugne con la verdad de los hechos.


 

Burial of the Dead

for adults

El Ministro dé principio diciendo:

    EN el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
    R. Amén.
    V. Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado.
    R. Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.

Luego, lea las siguientes SENTENCIAS:

    NADA hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar.
    El Señor lo dió, el Señor lo ha quitado: bendito sea el nombre del Señor.
    Yo sé que vive mi Redentor, y que al fin se levantará mi cuerpo sobre el polvo; y después de deshecha ya esta mi piel, aún he de ver en mi carne a mi Dios; al cual yo tengo de ver por mí, y mis ojos lo verán, y no otro.
    El eterno Dios es tu refugio, y acá abajo los brazos eternos.

Y si hay tiempo, léase también o cántese, el SALMO 39o el SALMO 90.

¶ Llegados cerca de la sepultura, cántese o léanse los siguientes TEXTOS:

    No ignoréis, hermanos, acerca de los que duermen, porque no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.
    Si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con él a los que durmieron en Jesús.
    Nuestra vivienda es en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo.

Y el Ministro diga:

    No entres, oh Señor, en juicio con tus siervos, porque ningún hombre se justificará delante de ti, a no ser por la justicia de Cristo, que siendo él justo murió por los injustos. Por tanto, te rogamos que eximas del juicio a los que a ti nos allegamos con verdadera fe cristiana; y nos socorras con tu gracia, para que seamos libres de condenación los que. en esta vida. ños escudamos bajo el nombre inefable de la Trinidad santísima.
    R. Amén.
    V. Por tu misericordia, oh Dios nuestro, que eres bendito y vives y gobiernas todas las cosas por los siglos de los siglos.
    R. Amén.
 

Initial sentences, Psalm and prayer

Luego el Ministro lea la porción o porciones que crea más oportunas de la Lección que sigue:

    LECCIÓN de la Epístola primera a los Corintios. (Cap.XV.)
    Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. Pues por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adam todos mueren, así también en Cristo serán todos vivificados. Mas cada uno en su orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida; luego el fin; cuando entregará el reino a Dios y el Padre, cuando habrá quitado todo imperio, y toda potencia, y toda potestad. Porque es menester que él reine, hasta poner todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el postrer enemigo que será deshecho, será la muerte. Porque todas las cosas sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice: Todas las cosas son sujetadas a él, claro está exceptuado aquel que sujetó a él todas las cosas. Mas luego que todas las cosas le fueren sujetas, entonces también el mismo Hijo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todas las cosas en todos. (Versos 20 a 28.)

    Mas dirá alguno: ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿con qué cuerpo vendrán? Necio, lo que tú siembras, no. se vivifica, si no muriere antes. Y lo que siembras, no siembras el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, acaso de trigo, o de otro. Mas Dios le da el cuerpo como quiso, y a cada simiente su propio cuerpo... Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción; se levantará en incorrupción: se siembra en vergüenza; se levantará en gloria: se siembra en flaqueza; se levantará en potencia: se siembra cuerpo animal; resucitará espiritual cuerpo. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual. (Versos 35 a 38 y 42 a 44.)

    Así también está escrito: Fué hecho el primer hombre Adam en ánima viviente; el postrer Adam, en espíritu vivificante. Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. El primer hombre es de la tierra, terreno; el segundo hombre, que és el Señor, es del cielo. Cual el terreno, tales también los terrenos; y cual el celestial, tales también los celestiales. Y como trajimos la imagen del terreno, traeremos también la imagen del celestial. Esto empero digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios; ni la corrupción hereda la incorrupción. (Versos 45 a 50.)

    He aquí os digo un misterio: Todos ciertamente no dormiremos; mas todos seremos transformados, en un momento, en un abrir de ojo, a la final trompeta: porque será tocada la trompeta, y los muertos serán levantados sin corrupción; y nosotros seremos transformados. Porque es menester que esto corruptible sea vestido de incorrupción, y esto mortal sea vestido de inmortalidad. Y cuando esto corruptible fuere vestido de incorrupción, y esto mortal fuere vestido ,de inmortalidad, entonces se efectuará la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte con victoria. (Versos 51 a 54.)

    ¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿dónde, oh muerte, tu aguijón? Ya que el aguijón de. la muerte es el pecado, y la potencia del pecado la ley. Mas a Dios gracias, que nos da la victoria por el Señor nuestro Jesucristo. Así que, hermanos muy amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es vano. (Versos 55 a 58.)

 Mientras introducen el cadáver en la sepultura, lea el Ministro lo siguiente:

    HOMBRE que es nacido de mujer, vive breve tiempo y lleno de miseria. Brota como flor y es cortado, y huye como sombra y nunca permanece en un estado.
    En medio de la vida estamos en muerte: ¿a quién acudiremos por socorro, sino a ti, oh Señor? Tú eres Dios de bondad y misericordia: ten piedad de nosotros, y no nos entregues a las amargas penas de muerte eterna.

Mientras algunos de los circunstantes echan tierra sobre el cadáver, el Ministro diga:

    HABIÉNDOSE dignado el omnipotente Dios sacar de este mundo el alma de nuestro hermano ahora difunto, nosotros encomendamos su cuerpo a la tierra: tierra a tierra, ceniza a ceniza, polvo a polvo; con la esperanza segura de la resurrección - a vida eterna, mediante nuestro Señor Jesucristo; el cual transformará nuestro vil cuerpo, para que sea semejante a su glorioso cuerpo, según la obra poderosa por la cual puede sujetar a Sí mismo todas las cosas.
 

1 Corinthians 15

Luego cántese o léase esta ANTÍFONA:

    Oí una voz del cielo que me decía: Escribe:
    Bienaventurados los muertos que de aquí adelante mueren en el Señor.
    También dice el Espíritu, que descansan de sus trabajos; y sus obras les siguen.

¶ Después diga el Ministro:

    LECCIÓN del santo Evangelio, según Juan [XI. 25, 26]:
    En aquel tiempo dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mi, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mi, no morirá eternamente.

    V. El Señor sea siempre con vosotros.
    R. Y con tu espíritu.
    V. Oremos al Redentor del mundo, nuestro Señor Jesucristo, y con toda suplicación le roguemos, que se digne propicio conservarnos en su gracia, hasta que seamos por él unidos al ejército de los bienáventurados. 
    R. Concédenos esto, Dios eterno y omnipotente.

Todos:

SEÑOR, apiádate de nosotros.
Cristo, apiádate de nosotros. 
Señor, apiádate de nosotros.
Padre nuestro, etc.— R. Amén.

El Ministro diga:

    LÍBRANOS del mal y confírmanos en tu temor con toda obra buena, oh Trinidad, Dios nuestro, que eres bendito y - vives y gobiernas todas las cosas por los siglos de los siglos. 
    R. Amén.
    V. Dios todopoderoso, con quien viven los espíritus de los que mueren en el Señor, y con quien las almas de los fieles, después que son libradas de la carga de la carne, están en gozo y felicidad. Bendecimos tu santo nombre por todos tus siervos que han partido de esta vida en tu fe y temor; te damos gracias porque en tu misericordia libras a su tiempo de las miserias de este mundo a tus redimidos; - y te suplicamos nos concedas que nosotros, con todos tus santos, tengamos nuestra perfecta consumación y dicha, en cuerpo y alma, en tu eterna y sempiterna gloria. Mediante Jesucristo nuestro Señor. 
    R. Amén.
    V. ¡Oh misericordioso Jesús, que llorando junto al sepulcro de Lázaro, mostraste que simpatizas con el dolor humano! Te suplicamos que estés presente con los que lloran en este día. Consuélalos en sus aflicciones, dales resignación a tu voluntad, y finalmente, cuando ellos también mueran para este mundo, concédeles que vivan para ti, que con el Padre y el Espíritu Santo vives y reinas, un solo Dios, por los siglos de los siglos.
    R. Amén.
    V. ¡Oh Dios, que das la vida y la quitas, conforme a tu voluntad! Rogámoste humildemente que mires con misericordia a aquel de nosotros aquí presentes, que haya de ser el primero a quien arrebate la mano de la muerte. Dale gracia para que medite muy seriamente acerca. de su fin postrero, y se prepare a obedecer tu llamamiento; por Jesucristo nuestro Salvador.
    R. Amén.
    V. Hermanos, inclináos a la bendición. 
    El Señor sea siempre con vosotros.
    R. Y con tu espíritu.
    V. Bendíganos el Señor, y dígnese propicio santificarnos.
    R. Amén.
    V. Fortalezca nuestra fe con las promesas de los dones celestiales, y nutra nuestra esperanza con el incremento de los espirituales goces.
    R. Amén.
    V. Y glorifíquenos con el galardón de la eternidad, el que se ha dignado redimirnos con el precio infinito de su sangre.
    R. Amén.
    V. Por la misericordia del mismo Dios nuestro, que es bendito y vive y gobierna todas las cosas por los siglos de los siglos.
    R. Amén.

Y concluya diciendo:

    RETIRÉMONOS en paz, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. — Amén.


 El Ministro puede abreviar este Oficio, si las circunstancias lo requieren.

Puede hacer una Plática si lo considera oportuno, después de la Lección del Evangelio, o antes de la Bendición.

Puede también hacer cantar algún Himno, cuando le plazca, durante el Oficio.

¶ Tenga presente el Ministro, que ha de inscribir laPartida del Sepelio en el Libro correspondiente.


 

 Antiphon, Gospel (John 11:25-26), and prayers

Oficio de Sepultura

para párvulos


El Ministro dé principio en la puerta del Cementerio, diciendo:

    EN el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
    R. Amén.
    V. Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado.
    R. Al corazón contrito y humillado, no despreciarás tú, oh Dios.

Luego, precediendo al cadáver desde la puerta del cementerio hasta la sepultura, lea las siguientes SENTENCIAS:

    EL Señor lo dió, el Señor lo ha quitado: bendito sea el nombre del Señor.
    Ninguño de nosotros vive para sí; y ninguno muere para sí. Que si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así que, o que vivamos, o que muramos, del Señor somos.
    Porque Cristo para esto murió, y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven.

Y si hay tiempo, léase también o cántese el SALMO 8.

¶ Llegados cerca de la sepultura, cántense o léanse los siguientes TEXTOS:

    CUANDO se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres,
    No por obras de justicia que nosotros hubiésemos hecho, mas por su misericordia nos salvó por el lavacro de la regeneración, y de la renovación del Espíritu Santo;
    El cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, seamos hechos herederos según la esperanza de la vida eterna.

Y el Ministro diga:

    No entres, oh Señor, en juicio con tus siervos, porque ningún hombre se justificará delante de ti, a no ser por la justicia de Cristo, que siendo él justo murió por los- injustos. Por tanto, te rogamos que eximas del juicio a los que a ti nos allegamos con verdadera fe cristiana; y nos socorras con tu gracia, para que seamos libres de condenación los que en esta vida nos escudamos bajo el nombre inefable de la Trinidad santísima.
    R. Amén. 
    V. Por tu misericordia, oh Dios nuestro, que eres bendito y vives y gobiernas todas las cosas por los siglos de los ‘siglos.
    R. Amén.

Luego lea la porción de la Palabra, que sigue:

    LECCIÓN del Apocalipsis de Juan [VII. 9 a 17]:
    Después, de estas cosas, miré, y he aquí una gran compañía, la cual ninguno podía contar, de todas gentes y linajes y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y palmas en sus manos, y clamaban a alta voz, diciendo: Salvación a nuestro Dios que está sentado sobre el trono, y al Cordero. Y todos los ángeles estaban alrededor del trono, y de los ancianos, y de los cuatro animales; y postráronse sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios, diciendo: Amén: La bendición,' y la gloria, y la sabiduría, y la acción de gracias, y la honra, y la potencia, y la fortaleza, sean a nuestro Dios para siempre jamás. Amén. Y respondió uno de los ancianos, diciendo:' Estos que están vestidos de vestiduras blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido? Y yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han venido de grande tribulación, y han lavado sus vestiduras, y las han, blanqueado en la sangre del Cordero. Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo: y el que está sentado en el trono tenderá su pabellón sobre ellos. No tendrán más hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni otro ningún calor. Porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a las fuentes vivas de las aguas: y Dios limpiará toda lágrima de los ojos de ellos.

Mientras se da tierra al cadáver, lea el Ministro lo siguiente:

    Voz fué oída en Ramá, llanto y lloro amargo: Raquel, que lamenta por sus hijos, no quiso ser consolada acerca de sus hijos, porque perecieron. Así ha dicho el Señor: Reprime tu voz del llanto, y tus ojos de las lágrimas; porque salario hay para tu obra, dice el Señor, y volverán de la tierra del enemigo.
    Esperanza también hay para tu fin, dice el Señor, y los hijos volverán a su término.

Luego cántese o léase esta Antífona:

    VENID, benditos de mi Padre.
    Heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.
    Gloria y honor al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

¶ Después diga el Ministro:

    LECCIÓN del santo Evangelio según Marcós [x. 14 a 16]:
    En aquel tiempo dijo Jesús: Dejad los niños venir, y no se lo estorbéis; porque de los tales es el reino de Dios. De cierto os digo, que el que no recibiere el reino de Dios como un niño, no entrará en él. Y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía.
    V. El Señor sea siempre con vosotros.
    R. Y con tu espíritu.
    V. Oremos al Redentor del mundo, nuestro Señor Jesucristo, y con toda suplicación le roguemos, que se digne propicio conservarnos en su gracia, hasta que seamos por él unidos al ejército de los bienaventurados.
    R. Concédenos esto, Dios eterno y omnipotente.

Todos:

SEÑOR, apiádate de nosotros.
Cristo, apiádate de nosotros.
Señor, apiádate de nosotros.
Padre nuestro, etc. — R. Amén.

El Ministro diga:

    LÍBRANOS del mal y confírmanos en tu temor con toda obra buena, oh Trinidad, Dios nuestro, que eres bendito y vives y gobiernas todas las cosas por los siglos de los siglos.
    R. Amén.
    ¡Oh Dios misericordioso, que en tu sabia providencia has dispuesto llamar a ti el alma de este niño! Suplicámoste humildemente nos concedas que podamos servirte con fidelidad en este mundo, para que al fin, con todos tus benditos hijos, gocemos en los cielos de la bienaventuranza eterna, mediante Jesucristo nuestro Señor.
    R. Amén.
    V. ¡Dios todopoderoso, que consuelas a los tristes y das fortaleza a los que sufren! Concede, te rogamos, a los siervos tuyos que hoy lloran por la muerte de este niño, una tranquila resignación a tu santa voluntad. Convierte su tristeza en bendición, haz que en su duelo aprendan espiritual sabiduría, y finalmente, cuando sea tu beneplácito llamarlos de este mundo, recíbelos en tu reino celestial; mediante Jesucristo nuestro Señor.
    R. Amén.
    V. ¡Oh Dios, que das la vida y la quitas; conforme a tu voluntad! Rogámoste humildemente que mires con misericordia a aquel de nosotros aquí presentes, que haya de ser el primero a quien arrebate la mano de la muerte. Dale gracia para que medite muy seriamente acerca de su fin postrero, y se prepare a obedecer tu llamamiento; por Jesucristo nuestro Salvador.
    R. Amén.
    V. Hermanos, inclináos a la bendición.
    El Señor sea siempre con vosotros.
    R. Y con tu espíritu.
    V. Bendíganos el Señor, y dígnese propicio santificarnos.
    R. Amén.
    V. Fortalezca nuestra fe con las promesas de los, dones celestiales ,y nutra nuestra esperanza con el incremento de los espirituales goces.
    R. Amén.
    V. Y glorifíquenos con el galardón de la eternidad, el que se ha dignado redimirnos con el precio infinito de su sangre.
    R. Amén.
    V. Por la misericordia del mismo Dios nuestro, que es bendito y vive y gobierna todas las cosas por los siglos de los siglos.
    R. Amén.

Y concluya diciendo:

    RETIRÉMONOS en paz, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén.


¶ El Ministro puede abreviar este Oficio, si las circunstancias lo requieren.

Puede hacer una Plática, si lo considera oportuno, después de la lección del Evangelio, o antes de la Bendición. Puede también hacer cantar algúnHimno, cuando le plazca, durante el Oficio.

¶ Tenga presente el Ministro, que ha de inscribir laPartida del Sepelio en el Libro correspondiente.

 

 

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Oficio para el Domingo de Pentecostés


Sígase el orden de los Oficios Matutino y Vespertino, con las variaciones siguientes:

Omítase la lectura de los Mandamientos por la mañana, y del Resumen de los Mandamientos por la tarde.

¶ La EXHORTACIÓN que precede a la Confesión de pecados, la misma del Oficio de Natividad.

¶ LAUDA propia:

    FUERON todos llenos de Espíritu Santo. Aleluya. 
    Y comenzaron a hablar en varias lenguas, como el Espíritu les daba que hablasen. Aleluya. Aleluya.
    Bienaventurada la gente cuyo Dios es Jehováh;
el pueblo a quien escogió por heredad para sí. 
    Gloria y honor...

¶ Después del Salmo 95 (o del Salmo 23, si es por la tardeléase uno o los dos Salmos 48, 145.

¶ Las Lecciones para la mañana son Deuteronomio, XVI. 9 a 12, y Romanos, VIII. 1 a 17. La Lección para la tarde es Joel, II. 23 a 32.

¶ Después de la última Lección, cántese o léase elCántico número 19.

¶ SUPLICACIÓN propia:

    OREMOS a Dios Padre omnipotente e imploremos su misericordia, para que se digne propicio justificarnos por la gracia de su Cristo nuestro Señor, y por la virtud del Espíritu Santo.
    R. Concédenos esto, Dios eterno y omnipotente.

¶ BENDICIÓN propia:

    EL Espíritu de Dios nos conduzca por las sendas de justicia y nos libre de todo lazo de pecado.
    R. Amén.
    V. Sea el Guía en todos nuestros caminos, quien descendió manifiestamente sobre los Discípulos.
    R. Amén.
    V. Para que llenos de Él, podamos surcar ilesos el mar de este siglo, y recibamos el consuelo de la salvación eterna.
    R. Amén.
    V. Por la misericordia, etc. — R. Amén.

¶ ANTÍFONA propia:

    EL Consolador, el cual yo os enviaré del Padre,
    El dará testimonio de mí.
    Y vosotros daréis testimonio, porque estáis conmigo desde el principio.
    Gloria y honor...
 

Office for Pentecost

handDespués del Sermón, dígase la ORACIÓN que sigue:

    DEMOS gracias al Señor.
    ¡Oh nuestro Dios y Padre! Cuán admirable es tu benevolencia y cuán grande el amor que has mostrado hacia los hombres, no por obras de justicia que nosotros hubiésemos hecho, sino sólo por tu infinita misericordia.
    Te damos gracias, oh Señor, porque al subir Jesucristo a los cielos, nos envió otro Consolador, que morase con nosotros para siempre: el Espíritu de Verdad, el cual toma de las cosas de Jesús y nos las hace saber.
    Te bendecimos, porque Jesús, levantado por la diestra de Dios y recibiendo del Padre la promesa del Espíritu Santo, lo derramó sobre sus discípulos como ríos de agua viva.
    Te loamos por las señales, y milagros, y repartimientos del Espíritu Santo, con los cuales confirmaste la Palabra proclamada por tus siervos.
    Te alabamos por tu promesa de que, como los padres terrenales, aun siendo malos, saben dar buenas dádivas a sus hijos, así Tú, oh Padre celestial, darás el Espíritu Santo a cuantos lo pidan de ti.
    Te glorificamos porque, por la virtud del Espíritu Santo, el mensaje de salud es dado a conocer a todas las naciones para obediencia de la fe; y has suscitado a muchos, para dar testimonio ante las potestades de la tierra, con fortaleza y sabiduría irresistibles, y aun en los últimos tiempos reformas y purificas tu Iglesia de los errores y tradiciones que invalidan tu mandamiento.
    Ahora, Señor, dígnate aceptar estas alabanzas y acciones de gracias, como espiritual sacrificio que te ofrecemos por medio de Jesús; y perdónanos todos los defectos que en este servicio hayamos cometido por causa de nuestras muchas fragilidades.
    ¡Oh Señor, Roca nuestra y Redentor nuestro! Que las palabras de nuestra boca y las meditaciones de nuestro corazón sean gratas delante de ti: concédenos lo que te pedimos, y llénanos de esperanza, gozo y paz, por amor de Jesucristo, nuestro bendito Salvador, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. — R. Amén.

¶ El lunes y martes, después de Pentecostés, se usará el mismo Oficio que precede, variando las Lecciones, que se tomarán del Leccionario.

La Lauda, Suplicación, Bendición y Antífona, servirán para toda la semana.

 

 

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Visita de Enfermos


¶ Cuando el Ministro vaya a visitar a un enfermo, puede consolarle y exhortarle con dulces palabras, leyendo algo de las Escrituras, y orando en unión con él, cte la manera que le parezca más oportuna.

Pero si el enfermo lo deseare, podrá seguir el formulario que va a continuación, omitiendo lo que le parezca según su prudencia y atendidas las circunstancias.


Al entrar en la habitación del enfermo, diga elMinistro:

    PAZ sea en esta morada y a cuantos en ella habitan, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Luego prosiga el Ministro:

    EL Señor sea siempre con vosotros.
    R. Y con tu espíritu.
    V. Oremos al Redentor del mundo, nuestro Señor Jesucristo, y con toda suplicación le roguemos que se digne propicio sanar de su enfermedad a este su siervo.
    R. Concédenos esto, Dios eterno y omnipotente.

Todos:

SEÑOR, apiádate dé nosotros.
Cristo, apiádate de nosotros.
Señor, apiádate de nosotros.
Padre nuestro, etc. —R. Amén.

El Ministro:

    LÍBRANOS del mal y confírmanos en tu temor con toda obra buena, oh Trinidad, Dios nuestro, que eres bendito y vives y gobiernas todas las cosas por los siglos de los siglos. R. Amén.

    V. Mira desde el cielo, oh Señor, y visita y alivia a este nuestro hermano enfermo. Mírale con ojos de misericordia, defiéndele de las asechanzas del maligno y guárdale en perpetua paz y seguridad. Santifica porél esta prueba, por medio de tu Santo Espíritu, fortalécele con tu gracia en su flaqueza, y restitúyele a su prístina salud, si es así tu beneplácito. R. Amén.

    V. Por tu misericordia, oh Dios nuestro, que eres bendito y vives y gobiernas todas las cosas por los siglos de los siglos. R. Amén.
 

Visitation of the Sick

Después de esta Oración, el Ministro exhortará al enfermo con amor y ternura, escogiendo con mucha prudencia y discreción los puntos sobre que ha de exhortar, teniendo siempre por objeto consolar al enfermo y llevarle con sinceridad a los pies de Jesucristo.

Hay sin embargo algunos puntos principales que no deben omitirse:

[1.° Manifestar al enfermo que las dolencias son inevitables; mas que para los hijos de Dios la dolencia, dirigida por el Padre celeste, se convierte en manantial de bendiciones espirituales, si la sobrellevan con paciencia y resignación y buscando más íntima comunión con él.

[2.° El tiempo de enfermedad es una ocasión muy adecuada para examinar el estado de su alma y resolverse a arrojarse a los pies de Jesucristo en demanda de perdón y salvación; a vivir una vida santa, mientras el Señor aquí le tenga.

[3.° Cristo ha hecho completa expiación y perfecta satisfacción por todos nuestros pecados, muriendo sobre la cruz en lugar nuestro; toda potestad le es dada en los cielos y en la tierra, por lo cual no le será arrebatado ninguno de aquellos que el Padre ha puesto en sus manos; a la diestra de Dios, intercede por los redimidos y les prepara morada de gloria para la eternidad. Una viva fe y una firme confianza en Jesucristo, nos aseguran todos estos privilegios.

[4.° El Espíritu Santo debe morar en el alma, porque él es el Consolador, el dador ele la paz y gozo espiritual, el que enseña, santifica y vivifica; el que sella nuestras almas para el gran día de la redención.

[5.° Amonestarle para que deponga todo rencor o mala voluntad contra otros, perdonando las faltas de ellos, como desea tener las suyas perdonadas; pidiendo perdón a quienes hubiere ofendido, y viviendo así en caridad con Dios y con los prójimos por el amor de Jesucristo.

[6.° Y aconsejarle con delicadeza y discreción (si le encuentra de enfermedad grave), que arregle los negocios de su casa y familia, para descargo de su conciencia y para tranquilidad de sus deudos, si el Señor dispone llamarle a su presencia.]
 

Exhortation(s) by the Minister

¶ Después de la exhortación, invite al enfermo a que haga profesión de su fe, recitando el Símbolo Apostólico.

CREO en Dios, Padre todopoderoso, etc.

Y luego excítele a que haga una confesión de pecados a Dios; o podrá, en lugar suyo, hacer el Ministro una confesión general. No se pone fórmula aquí para ella, porque se considera más oportuno decir lo que la necesidad pida en cada caso particular.

¶ Después de la Confesión, el Ministro diga:

    DIOS omnipotente, nuestro Padre misericordiosísimo, que de tal manera borra los pecados de los que en verdad se arrepienten, que no se acuerda ya más de ellos; derrame sobre ti ahora los tesoros de su gracia; perdone todas tus iniquidades; no te impute ninguna de tus pasadas rebeliones; purifique y renueve en ti todo lo que ha sido depravado o perdido, ya por la malicia del diablo, ya por tu propia voluntad carnal; y te preserve en el seno de la Iglesia y bajo su paternal amor y protección; por los méritos de su muy amado Hijo Jesucristo nuestro Señor.
    R. Amén.
 

 Apostles' Creed

 

 

Confession & Abolution

Después de esto, el Ministro podrá leer una breve porción de la Palabra de Dios, y hacer una Plática sobre ella.

Terminada la Plática, puede el Ministro leer algunos versículos del Salmo 25 (16 a 22) o del Salmo 71 (1 a 9).

Después, añada el Ministro:

    OH SEÑOR, salva a tu siervo.
    R. Que pone. en ti su esperanza.
    V. Envíale socorro de tu santuario;
    R. Y defiéndele por siempre con tu gran poder.
    V. Sé tú su. torre y fortaleza,
    R. Delante de sus enemigos.
    V. Oye, oh Señor, nuestra oración.
    R. Y llegue a ti nuestro clamor.
    Dios omnipotente, que eres torre fuerte para todos los que ponen en ti su confianza; y a quien todas las cosas en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra, se inclinan y obedecen. Sé tú ahora y siempre la defensa de este tu siervo, hazle conocer y sentir que no hay otro nombre debajo del cielo en quien y por quien puede y debe recibir salud y salvación, sino el nombre de nuestro Señor Jesucristo; y llena de gozo y paz su corazón, para que en medio de sus dolencias experimente los consuelos de tu gracia y de tu amor. Te lo suplicamos por los méritos infinitos del mismo Señor Jesucristo.
    R. Amén.

Y concluya diciendo:

    La gracia del Señor Jesucristo sea con todos nosotros. Amén.


 

 Talk by Minister & closing prayer

¶ A continuación se ponen algunas Oraciones para casos especiales.

ORACIÓN POR UN NIÑO ENFERMO

    ¡Dios omnipotente y Padre misericordioso, en cuya mano están la vida y la muerte de tus criaturas! Mira desde el cielo con ojos de piedad a este niño que yace en el lecho del dolor. Visítale, oh Padre, con tu salvación; líbrale de su enfermedad corporal cuando sea tu beneplácito, y salva su alma por tu misericordia. Si te agrada prolongar sus días sobre la tierra, haz que viva para ti y sea instrumento de tu gloria, sirviéndote fielmente y habiendo bien en su generación; y si no, recíbele en las moradas celestiales, donde las almas de los que duermen en el Señor Jesús, gozan descanso y felicidad perpetua. Concedénos esto, clementísimo Señor, en el nombre de tu muy amado Hijo, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
 

 Special Prayers

Prayer for a sick child

 ORACIÓN POR UN ADULTO ENFERMO, CUANDO HAY POCA ESPERANZA DE MEJORIA

¡Oh Padre de misericordia, Dios de toda consolación, y nuestra sola ayuda en tiempo de necesidad! A ti acudimos por socorro en favor de este tu siervo, que está debajo de tu mano en gran debilidad de cuerpo. Míralo con clemencia, oh Señor, y a medida que el hombre exterior decaiga, fortalece más y más con tu gracia y con tu Santo Espíritu su hombre interior. Dale verdadero arrepentimiento de todos los errores de su vida pasada, y firme fe en tu Hijo Jesús, para que sus pecados sean borrados por tu misericordia, y su perdón sellado en el cielo, antes que él parta de aquí y deje de ser entre nosotros. Sabemos, oh Señor, que nada hay imposible para ti, y si tú quieres, puedes aún restablecerle y concederle más larga permanencia en este mundo. Pero si el tiempo de su partida se acerca, te rogamos le dispongas y prepares de tal modo con tu paz y favor, que su alma sea recibida en tu reino
eterno, por los méritos y la intercesión' de Jesucristo, tu único Hijo, Señor y Salvador nuestro. Amén.
 

 Prayer for a sick adult, when there is little hope for improvement

ORACIÓN COMENDATORIA PARA CUANDO UN ADULTO SE HALLA A PUNTO DE EXPIRAR

    ¡Oh Dios poderosísimo, con quien viven los espíritus de los justos hechos perfectos, después que son librados de sus prisiones terrenales! Nosotros encomendamos humildemente en tus manos, como en manos de un fiel Creador y Salvador muy misericordioso, el alma de este tu siervo, nuestro hermano, suplicándote cordialmente que sea preciosa en tu presencia. Lávala más y más en la sangre de aquel Cordero sin mancilla, que fué muerto para quitar los pecados del mundo, a fin de que sea presentada pura y sin mancilla delante de ti. Concédenos esto por los méritos de Jesucristo, tu único Hijo, nuestro Señor. Amén.
 

 Commendatory prayer for a sick person on the point of departure

ORACIÓN POR EL ENFERMO QUE SE HALLE TURBADO EN SU MENTE O EN SU CONCIENCIA

    ¡Oh bendito Señor, Padre de misericordia y Dios de todo consuelo! Suplicámoste que mires con, piedad y compasión a este tu afligido siervo. Tú escribes cosas amargas contra él y le haces cargo de sus primeras iniquidades; tu enojo grava sobre él y su alma está llena de turbación. Mas, oh Dios misericordioso, que has escrito tu Palabra para enseñanza nuestra, para que con paciencia y en el consuelo de tus Santas Escrituras tengamos esperanza! Dale un verdadero conocimiento de sí mismo y de tus amenazas y promesas, para que no pierda su confianza en ti, ni la ponga en nada sino en ti mismo. Dale fuerzas contra todas sus tentaciones, y sana todas sus enfermedades. No quiebres la caña cascada, ni apagues la mecha que aún humea. No detengas el curso de tus tiernas misericordias; mas hazle oir cosas de gozo y alegría, para que los huesos que tú has abatido, se regocijen. Líbrale del temor del enemigo, y levanta la luz de tu rostro sobre él, y dale paz: por los méritos e intercesión de Jesucristo nuestro Señor. Amén.
 


 

 A prayer for persons troubled in mind or in conscience

Santa Comunión

para los enfermos


¶ Cuando alguna persona enferma o anciana, incapacitada de venir a la Iglesia, deseare recibir la santa Comunión en su casa, lo avisará al Ministro, y éste dispondrá lo necesario para que se celebre allí la Cena del Señor, en cuyo acto observará las reglas que siguen:

Sobre una Mesa cubierta, si puede ser, con un paño blanco, pondrá el Plato y el Cáliz con Pan y Vino suficientes para las personas que hayan de comulgar, pues conviene que haya algunas, además del Ministro y el enfermo.

Se servirá del OFICIO BREVE para la Santa Comunión.

En lugar de la EPÍSTOLA propia del día, podrá leer ésta:

    Hebreos, XII, 5, 6.—Hijo mío, no menosprecies el castigo del Señor, ni desmayes cuando eres de él reprendido; porque el Señor, al que ama castiga y azota a cualquiera que recibe por hijo.

En lugar del EVANGELIO propio del día, podrá leer éste.

    Juan, V. 24.—En aquel tiempo decía Jesús: De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra y cree al que me ha enviado, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas pasó de muerte a vida.

En lugar de la ORACIÓN propia del día, o después de ella, lea la que sigue:

    DIOS eterno y poderoso, Creador del género humano, que corriges a los que amas, y castigas a los que recibes por tuyos. Suplicámoste hayas piedad de este tu siervo enfermo, dándole gracia para que sufra con paciencia esta enfermedad y recobre su salud corporal, si es de tu beneplácito; y cuando seas servido que su alma se aparte de su cuerpo, haz que aparezca delante de ti sin mancilla. Mediante Jesucristo nuestro Señor. — R. Amén.

En lugar de la BENDICIÓN propia del tiempo, podrá decir ésta:

    DIOS omnipotente, que a sus muy fieles siervos visita con enfermedad corporal, libre a ellos y a nosotros de toda dolencia del cuerpo y del alma.
    R. Amén.
    V. Y el que llevó en Sí mismo nuestra flaqueza, conceda a nosotros y a ellos el favor de su clemencia sin fin.
    R. Amén.
    V. Para que sostenidos por su amor y por su gracia, ni desfallezcan por su quebrantada salud ni sucumban a la desesperación por la enfermedad.
    R. Amén.
    V. Por la misericordia del mismo Dios nuestro, que es bendito y vive y gobierna todas las cosas por los siglos de los siglos.
    R. Amén.

Después de recibir el Ministro la santa Comunión, la administrará a los demás que hayan de comulgar, y finalmente al enfermo.

Antes de la Bendición final, puede decirse una breveORACIÓN adecuada a las circunstancias.


¶ Cuando el enfermo estuviere muy débil, y la necesidad así lo requiriere, bastará para este Oficio, decir la CONFESIÓN de pecados, laABSOLUCIÓN, la BENDICIÓN de los elementos, laFÓRMULA de administrar el Sacramento, laORACIÓN DOMINICAL y la BENDICIÓN final.


¶ Y si el enfermo, por razón de su extremada debilidad, o por no haber avisado al Ministro con tiempo, o por falta de compañeros que comulguen con él, o por cualquier otro impedimento justo, no recibe el Sacramento del Cuerpo y Sangre de Cristo, el Ministro le instruirá, haciéndole saber que, si en verdad se arrepiente de sus pecados, y con viva fe cree que Jesucristo murió en la cruz por él y vertió su Sangre para redención suya, recordando con amor. los beneficios que de esto deriva y dándole cordiales gracias por ello, seguramente come y bebe el Cuerpo y Sangre de nuestro Salvador Cristo con provecho para su alma, aunque no reciba el Sacramento con su boca.

 

 

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Oficio para la Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo


Sígase el orden de los Oficios Matutino o Vespertino, con las variaciones siguientes:

Omítase la lectura de los Mandamientos por la mañana, y del Resumen de los Mandamientos por la tarde.

¶ La EXHORTACIÓN, que precede a la Confesión de pecados, la misma del Oficio de Natividad.

¶ LAUDA propia:

    LEVANTAD, puertas, vuestras cabezas; y levantáos, puertas eternas. Aleluya.
    Y entrará el Rey de la gloria. Aleluya. Aleluya. ¿Quién es ese Rey de la gloria? El Señor de los ejércitos, Él es el Rey de la gloria.
    Gloria y honor al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

¶ Después del Salino 95 (o del Salmo 23, si es por la tardeléase uno o tos dos Salmos, 24, 110.

¶ La primera Lección para la mañana es Daniel, VII. 9 a 14. La segunda Lección para la mañana, y la Lección para la tarde, son: Lucas, XXIV. 44 a 53, y Hebreos, IV. 14 a v. 10; a elección del Ministro.

¶ SUPLICACIÓN propia:

    OREMOS al Redentor del mundo, nuestro Señor Jesucristo, y con toda suplicación le roguemos, que se digne propicio justificarnos por la gloria de su ascensión a los cielos.
    R. Concédenos esto, Dios eterno y omnipotente.

¶ BENDICIÓN propia:

    AUXÍLIENOS Cristo el Señor, que recibido en gloria está sentado a la diestra del Padre.
    R. Amén.
    V. Y no, permita que sórdidas pasiones envilezcan nuestro cuerpo, quien ha llevado el suyo glorificado a los cielos.
    R. Amén.
    V. Para que, los que hemos visto la gloria del que ascendió, no seamos condenados por su sentencia cuando descienda a juzgar.
    R. Amén.
    V. Por la misericordia, etc. — R. Amén.

¶ ANTÍFONA propia:

    EN el nombre de Jesús se doble toda rodilla, de ]os que están en los cielos, y de los que en la tierra, y de los que debajo de la tierra.
    Y toda lengua confiese, que Jesucristo es el Señor, a la gloria de Dios Padre.
    Gloria y honor...
 

Office for the Ascension

handDespués del Sermón, dígase la ORACIÓN que sigue:

    DEMOS gracias al Señor.
    ¡Oh nuestro Dios y Padre! Cuán admirable es tu benevolencia y cuán grande el amor que has manifestado hacia los hombres, no por obras de justicia que hubiésemos hecho nosotros, sino sólo por tu infinita misericordia.
    Te damos gracias, porque Jesucristo nuestro Señor subió a su Padre y a nuestro Padre, a su Dios y a nuestro Dios; y habiendo llevado cautiva la cautividad, dio dones a los hombres, para la obra del ministerio, para la perfección de los santos.
    Te bendecimos, porque como precursor entró en el cielo por nosotros, para prepararnos morada, a fin de que donde Él está podamos también nosotros estar con Él; y se halla sentado a la diestra del trono de tu majestad, estando a Él sujetos los ángeles, y las potestades y virtudes.
    Te loamos, porque tenemos un Gran Sacerdote tomado de entre los hombres, y constituido a favor de los hombres en lo que a Dios toca, para que ofrezca presentes y sacrificios por los pecados; que puede compadecerse de los ignorantes y extraviados, y que es el autor de eterna salud para todos los que le obedecen.
    Te alabamos, porque le ensalzaste a lo sumo, y le diste un nombre que es sobre todo nombre; para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla, y toda lengua confiese que Él es el Señor, a la gloria de Dios Padre: y porque toda potestad es dada, en los cielos y en la tierra, al que es Rey de reyes y Señor de señores, y reinará para siempre, hasta que ponga sus enemigos por estrado de sus pies.
    Te glorificamos, porque el mismo Jesús que subió a los cielos, se manifestará con sus ángeles, para ser glorificado en sus santos; y congregará de los cuatro vientos a los elegidos, y entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. Haz, oh Dios, que según tu promesa, esperemos cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia; y concédenos que viviendo en esperanza de estas cosas, procuremos con diligencia ser hallados de Él sin mácula y sin reprensión, en paz. Y luego, ven, Señor Jesús, ven pronto.
    Ahora, Señor, dígnate aceptar estas alabanzas y acciones de gracias, como espiritual sacrificio que te ofrecemos por medio de Jesús; y perdónanos todos los defectos que en este servicio hayamos cometido por causa de nuestras muchas fragilidades.
    ¡Oh Señor, Roca nuestra y Redentor nuestro! Que las palabras de nuestra boca y las meditaciones de nuestro corazón sean gratas delante de ti: concédenos lo que te pedimos, y llénanos de esperanza, gozo y paz, por amor de Jesucristo, nuestro bendito Salvador, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. — R. Amén.

¶ La Lauda, Suplicación, Bendición y Antífona, servirán hasta Pentecostés.

 

 

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