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Solemnización del Santo Matrimonio

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Solemnización del Santo Matrimonio


¶ Ningún Ministro solemnizará sin permiso escrito de su Obispo, el matrimonio de personas que no hayan celebrado previamente el contrato matrimonial ante la autoridad civil competente.

¶ El Domingo anterior al día en que haya de solemnizarse el matrimonio, el Ministro publicará por una sola vez (durante el Oficio divino) la Amonestación, de esta manera:

    Yo publico la Amonestación de Matrimonio entre M... M... y N... N... Si alguno de vosotros supiere causa o justo impedimento por el cual estas personas no puedan ser unidas en santo matrimonio, está obligado en conciencia a manifestarlo.


 

Solemnization

of Matrimony

 

Concerning the Banns

En el día y hora señalados para solemnizar el matrimonio, los contrayentes vendrán a la Iglesia con sus parientes y amigos, y llegándose al Presbiterio,, estando allí la mujer al lado izquierdo del hombre, el Ministro empiece diciendo:

    EN el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
    R. Amén.
    V. He aquí, Dios es el que nos ayuda.
    R. El Señor es con los que sostienen nuestra vida.
    V. Oh Dios, sálvanos por tu nombre.
    R. Y defiéndenos con ‘tu poder.
    V. Ayúdanos, oh Dios, salud nuestra, que eres el que sostiene nuestra vida, para que nos alegremos eñ tu santo nombre; y haz que cuantos nos llamamos del nombre de Cristo disfrutemos de unión espiritual con él, y así podamos sobrellevar las presentes adversidades y conseguir los goces eternos, para que te alabemos por todo y nos regocijemos de que tú estás en nosotros y nosotros en ti.
    R. Amén.
    V. Por tu misericordia, oh Dios nuestro, que eres bendito y vives y gobiernas tódas las cosas por los siglos de los siglos.
    R. Amén.

Luego el Ministro hablará a los contrayentes, didiendo:

    ¿TIENE cada uno de vosotros deseo, y está dispuesto a confirmar y santificar delante de Dios y en presencia de esta congregación, el vínculo del santo matrimonio?

Cada uno de los contrayentes responda:

    ESTO deseo, y a ello estoy dispuesto, con la gracia de Dios. 
    Ministro:
    Yo os requiero y encargo, que si alguno de vosotros sabe, algún impedimento por el cual no podais casaros lícitamente en la Iglesia de Cristo, lo manifestéis. Pues habéis de tener por cierto, que los que se unen de otra manera que como la Palabra de Dios dispone y aprueba, no son unidos en Dios, ni su matrimonio es lícito en la Iglesia.

No presentándose impedimento alguno, cántese o léase estaAntífona:

    HONROSO es en todos el matrimonio.
    Y el lecho conyugal sin mancilla.
    Misterio grande es este, en Cristo y en la Iglesia.
    Gloria y honor al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

¶ Después de la Antífona, de rodillas la Congregación, el Ministro en pie, prosiga:

    EL Señor sea siempre con vosotros.
    R. Y con tu espíritu.
    V. Oremos a Dios nuestro Padre celestial y con toda suplicación le roguemos que se digne propicio bendecir a estos dos hijos suyos, con la gracia de su Cristo nuestro Señor y con la virtud del Espíritu Santo.
    R. Concédenos esto, Dios eterno y omnipotente.
 

Introductory material & questions of bride & groom

 Todos:

    PADRE nuestro, que estás en los cielos: Santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánosle hoy. Y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en la tentación. Mas líbranos del mal. Amén

El Ministro:

    LÍBRANOS del mal, y confírmanos en tu temor con toda obra buena, oh Dios y Señor nuestro. Escucha nuestras súplicas, y concede a estos dos siervos tuyos que sean preparados con tu gracia para entrar en el santo estado del matrimonio. Por nuestro Señor Jesucristro tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, un solo Dios, siempre por todos los siglos.
    R. Amén.

Sentada la' Congregación, el Ministro puede leer lo que sigue:

    TODOS los que sois casados y los que tenéis intención de entrar en el estado matrimonial, escuchad con atención lo que dicen las Santas Escrituras acerca del deber que tienen los maridos para con sus mujeres.
    El apóstol Pablo, en su Epístola a los Efesios, dice:
    Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la Iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, limpiándola en el lavacro del agua por la palabra, para presentársela gloriosa para sí, una Iglesia que no tuviese mancha, ni arruga, ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancilla. Así también los maridos deben amar a sus mujeres, como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo ama. Porque ninguno aborreció jamás su propia carne, antes la sustenta y regala, como también Cristo a la Iglesia. Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se allegará a su mujer, y serán dos en una carne. Misterio grande es este; mas yo hablo con respecto a Cristo y a la Iglesia. Cada uno empero de vosotros, de por si, ame también a su mujer como a sí mismo.
   Y el apóstol Pedro, en su Epístola primera, dice cambién a los hombres casados:
    Maridos, vivid sabiamente con vuestras mujeres, tratándolas con honor, como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, a fin de que nada estorbe vuestras oraciones.
    OID ahora vosotras, mujeres, y aprended cuál sea vuestro deber respecto a vuestros maridos, conforme a la misma Palabra de Dios.
    Pablo, en la citada Epístola a los Efesios, dice:
    Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor. Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la Iglesia; y él es el que da la salud al cuerpo. Así que, como la Iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.
    Y Pedro, en su mencionada Epístola primera, dice:
    Mujeres, sed sujetas a vuestros maridos, para que cambién los que no creen a la Palabra sean ganados sin ella por la conversación de sus mujeres, considerando vuestra casta conversación que es en temor. El adorno de las cuales no sea exterior con encrespamiento del cabello y atavío de oro, ni en compostura de ropa, sino en el hombre del corazón que está encubierto, en incorruptible ornato de espíritu agradable y pacífico, lo cual es de grande estima delante de Dios. Porque así también se ataviaban en el tiempo antiguo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, siendo sujetas a sus maridos: como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras sois hechas hijas, haciendo bien, y no sois espantadas de ningún pavor.

Después de esta lectura, o en lugar de ella, puede el Ministro, si lo creyere oportuno, declarar en breves palabras a los contrayentes:

[Cuál sea la institución, uso y fines del matrimonio y los deberes de cada uno de los cónyuges para con el otro.]

[Exhortándoles a estudiar la Palabra de Dios, para que aprendan a vivir por fe. y estar contentos en medio de los cuidados y trabajos.]

[Orando mucho unidos, y el uno por el otro, estimulándose mutuamente a las buenas obras y viviendo cual corresponde a herederos de la vida eterna.]

¶ Concluida la plática, y de rodillas la Congregación, ore el Ministro diciendo:

    ¡DIOS eterno, Creador y conservador del género humano, dador de toda gracia espiritual y autor de la vida eterna! Puesto que tu presencia y favor es la felicidad en toda condición y endulza todas nuestras relaciones, te pedimos en el nombre de Cristo, que como Tu has reunido a estos tus siervos en tu providencia, los santifiques con tu divino Espíritu, preparando y disponiendo sus corazones para el estado del matrimonio, y enriqueciéndolos con ‘toda suerte de gracias, para que, como corresponde a cristianos, puedan cumplir los deberes, gozar de los consuelos, sobrellevar las cargas y resistir a las tentaciones que acompañan a dicho estado, y
continuando siempre juntos en paz y dilección, vivan conforme a tus santos andamientos. Mediante Jesucristo nuestro Señor.
    R. Amén.
 

 Lord's Prayer & instructions by the Minister

Sentada la Congregación, y en pie los contrayentes, el Ministro diga al hombre:

    TOMA la mano de tu esposa, y repite conmigo:

El hombre tome la mano derecha de la mujer, y diga siguiendo al Ministro:

    Yo, M... M..., declaro delante de Dios y en presencia de su Iglesia, que te recibo a ti, N... N..., por mi legítima mujer, y prometo ser para ti un esposo amante y fiel, hasta que Dios se sirva separarnos por la muerte.

Luego el Ministro diga a la mujer:

    TOMA ahora tú la mano de tu esposo y repite conmigo:

La mujer tome la mano derecha del hombre y diga siguiendo al Ministro:

    Yo, N.... N..., certifico delante de Dios y en presencia de su Iglesia, que te recibo a ti, M... M..., por mi legítimo marido, y prometo ser para ti una esposa amante, obediente y fiel, hasta que Dios se sirva separarnos por la muerte.

Luego el Ministro entregue al hombre el Anillo nupcial, para que lo colo que en el dedo anular de la mano izquierda de la mujer, y teniendo allí el anillo, diga el hombre:

    RECIBE este anillo, en arras y prenda del cumplimiento de mi promesa y como símbolo de nuestra santa unión.

El hombre y la mujer se pondrán de rodillas, y el Ministro, teniendo enlazadas las manos derechas de entrambos, diga:

    A LOS que Dios ha unido, ningún hombre los separe.

Y dirigiéndose a la Congregación, añada:

    POR cuanto M... M... y N... N... han certificado su santo matrimonio, testificándolo delante de Dios y en presencia de su Iglesia, yo los reconozco y declaro como tales marido y mujer, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
 

 The Marriage

 Después dé la bendición a los cónyuges,- diciendo:

    DIOS el Padre, Dios el Hijo, Dios el Espíritu Santo, os bendiga, conserve y guarde.
    R. Amén.
    V. El Señor por su misericordia vuelva hacia vosotros los ojos de su favor.
    R. Amén.
    V. Y de tal manera os llene de sus gracias y bendiciones espirituales, que después de haber vivido en este mundo juntos en su temor, podáis al fin gozar en el otro de la vida eterna.
    R. Amén.

Todos en pie, cántese o léase uno de los Salmos 127 y 128, a voluntad del Ministro.

Luego de rodillas la Congregación, el Ministro en pie diga:

    V. OH Señor, salva a tu siervo y a tu sierva
    R. Que ponen en ti su esperanza.
    V. Oh Señor, envíales socorro de tu santuario.
    R. Y ampáralos para siempre.
    V. Sé tú su torre y fortaleza.
    R. Delante de sus enemigos.
    V. Oye, oh Señor, nuestra oración.
    R. Y llegue a ti nuestro clamor.
    V. ¡Oh Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob! Bendice a estos tus siervos, y siembra la semilla de vida eterna en sus corazones, para que realicen en la práctica todo cuanto aprendan en tu santa Palabra. Míralos desde el cielo benignamente, y como en otro tiempo concediste a Abraham y a Sara tu favor para su gran consuelo, dígnate extenderlo también sobre estos tus siervos, para que obedeciendo a tu voluntad y viviendo seguros bajo tu protección, continúen en tu santo amor hasta el fin de su vida. Mediante Jesucristo nuestro Señor.
    R. Amén.

El Diácono:

    HERMANOS, inclináos a la bendición.

El Ministro:

    EL Señor sea siempre con vosotros.
    R. Y con tu espíritu.
    V. Bendíganos Dios omnipotente con sus bienes celestiales, y llénenos de sus espirituales dones.
    R. Amén.
    V. Concédanos caridad, gozo, paciencia, mansedumbre, esperanza, fe y pureza.
    R. Amén.
    V. Para que llenos todos de sus bienes podamos llegar a la vida de lá bienaventuranza eterna.
    R. Amén.
    V. Por la misericordia del mismo Dios nuestro, que es bendito y vive y gobierna todas las cosas por los siglos de los siglos.
    R. Amén.

Puede cantarse un Himno.

¶ Y luego el Ministro despida a la Congregación, diciendo:

    LA paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guarde vuestros corazones y vuestros entendimientos en Cristo Jesús. Amén.



¶ Los cónyuges y los testigos irán a facilitar los datos necesarios para que el Ministro pueda extender la Partida del Matrimonio en el libro correspondiente.

¶ Es conveniente que los cónyuges reciban la santa Comunión a la primera oportunidad después
de su Casamiento.


 

 

 

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