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Sáb, Oct

Oficio de Pasión

Oficios
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Oficio de Pasión 


¶ Este Oficio de Viernes Santo puede servir para cuando no se quiera hacer uso del Oficio anterior por su mucha extensión.


Todos en pie, el Ministro comience diciendo:

    EL Señor está en su santo templo.
    R. Calle delante de Él toda la tierra.

Todos de rodillas, diga el Ministro:

    SANTO, santo, santo, Señor Dios, omnipotente Dios, eterno Dios: ten misericordia de nosotros, miserables pecadores.
    R. Santo, santo, santo, Señor Dios, omnipotente Dios, eterno Dios: ten misericordia de nosotros, miserables, pecadores.
    V. Pueblo mío, ¿qué te he hecho, o en qué te he molestado?
    Responde contra mí.
    Porque yo te hice subir de la tierra de Egipto, y de la casa de siervos te redimí.
    Y tú has crucificado a tu Salvador.
    R. Santo, santo, santo, Señor Dios, omnipotente Dios, eterno Dios: ten misericordia de nosotros, miserables pecadores.
    V. Yo te guié por el desierto cuarenta años; Con pan del cielo te alimenté;
    Introdújete en una tierra deseable: Y tú has crucificado a tu Salvador.
    R. Santo, santo, santo, Señor Dios, omnipotente Dios, eterno Dios: ten misericordia de nosotros, miserables pecadores.
    V. ¿Qué más se había de hacer por ti, que yo no haya hecho?
    Yo te planté como mi viña escogida.
    Pero tú has producido uvas silvestres; me has dado a beber vinagre;
    Y has traspasado con una lanza el costado de tu Salvador.
    R. Santo, santo, santo, Señor Dios, omnipotente Dios, eterno Dios: ten misericordia de nosotros, miserables pecadores.
    V. Por amor de ti azoté a Egipto en sus primogénitos;
De Egipto te saqué, y a Faraón sumergí en el mar;
Más tú me has llevado a que me azoten; Y me has entregado en manos de los príncipes de los sacerdotes.
    R. Santo, santo, santo, Señor Dios, omnipotente Dios, eterno Dios: ten misericordia de nosotros, miserables pecadores.
    V. Delante de ti dividí las aguas del Mar Rojo; Delante de ti anduve en la columna de nube:
    Mas tú con la lanza has dejado abierto mi costado;
    Y al tribunal de Pilato me has conducido.
    R. Santo, santo, santo, Señor Dios, omnipotente Dios, eterno Dios: ten misericordia de nosotros, miserables pecadores.
    V. Yo te proveí con maná en el desierto;
    Y de la roca te di a beber el agua de la salud:
    Mas tú me has herido con varas y azotes;
    Y hiel y vinagre me has dado a beber.
    R. Santo, santo, santo, Señor Dios, omnipotente Dios, eterno Dios: ten misericordia de nosotros, miserables pecadores.
    V. Por amor tuyo herí a los reyes de Canaán;
    Y a dignidad real y a excelencia de poder te exalté:
    Mas tú has herido mi cabeza con la caña;
    Me has coronado de espinas, y me has levantado sobre la cruz.
    R. Santo, santo, santo, Señor Dios, omnipotente Dios, eterno Dios: ten misericordia de nosotros, miserables pecadores.
    Y. El Señor sea siempre con vosotros.
    R. Y con tu espíritu.
 

Office of the Passion
(a shorter Office for Good Friday)

 

 These services are intended for particular Holy Days. Most appear to be variations on Morning and Evening Prayer.

 

 El Ministro, levantándose:

    ¡OH Cristo, Cordero de Dios, Hijo unigénito del Padre, que por nosotros y por todo el mundo, te ofreciste en propiciación sobre la cruz, muriendo inocente a manos de los inicuos! Acuérdate del valor infinito de tu preciosa sangre, y borra el pecado de todo tu pueblo. Y puesto que te dignaste sufrir vilipendios, bofetadas, ligaduras, azotes, corona de espinas, cruz, clavos, amargura, muerte, lanzada, y, por último, sepultura, concede a los míseros mortales, por quienes tanto padeciste, la bienaventuranza infinita de tu reino celestial; para que cuantos se postren delante de ti, recordando tu pasión y adorándote como el Cordero que fué inmolado, sean levantados a lugares celestiales, donde disfruten del gozo de tu gloriosa resurrección.
    R. Amén.
    Y. Por tu misericordia, oh Dios nuestro, que eres bendito y vives y gobiernas todas las cosas por los siglos de los siglos.
    R. Amén.

Todos en pie, cántese o léase la siguiente ANTÍFONA:

    CUANTOS pasáis por el camino,
    Mirad, y ved si hay dolor como mi dolor que me ha venido;
    Porque el Señor me ha angustiado en el día de su• enojo.

¶ Luego tiene lugar la PREDICACIÓN.

handDespués del Sermón, todos en pie, cántese o léase la siguiente ANTÍFONA:

    CRISTO Jesús, hallado en la condición como hombre, se humillé a sí mismo,
    Hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
    Y llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, siendo muertos a los pecados, vivamos a la justicia.
 

 

¶ Después, todos de rodillas, diga el Ministro:

    SANTO, santo, santo, señor Dios, omnipotente Dios, eterno Dios: ten misericordia de nosotros, miserables pecadores.
    R. Santo, santo, santo, Señor Dios, omnipotente Dios, eterno Dios: ten misericordia de nosotros, miserables pecadores.
    V. En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios.
    En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por Él, y el mundo no le conoció. A lo que era suyo vino, y los suyos no le recibieron.
    R. Santo, santo, santo, Señor Dios, omnipotente Dios, eterno Dios: ten misericordia de nosotros, miserables pecadores.
    V. El Verbo fué hecho carne, y habitó entre nosotros.
    Y María dió a luz su Hijo primogénito, y le envolvió en pañales, y acostóle en un pesebre; porque no había lugar para ellos en el mesón.
    Y el ángel del Señor apareció a José, diciendo, Levántate, y toma al Niño y a su Madre, y huye a Egipto; porque Herodes buscará al Niño para matarle.
Las raposas tienen cavernas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del hombre no tiene dónde recostar su cabeza.
    R. Santo, santo, santo, Señor Dios, omnipotente Dios, eterno Dios: ten misericordia de nosotros, miserables pecadores.
    V. Dios no envió a su Hijo al mundo, para que condene al mundo; sino para que el mundo sea salvo por él. 
    Jesús respondió: Mi Padre hasta ahora obra, y yo obro. Entonces, más procuraban matarle, porque a Dios llamaba su Padre, haciéndose igual a Dios.
    R. Santo, santo, santo, Señor Dios, omnipotente Dios, eterno Dios: ten misericordia de nosotros, miserables pecadores.
    V. El Hijo del hombre vino, comiendo y bebiendo; y exclamaban: He aquí un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y pecadores.
    Y los escribas decían que tenía a Beel-zebub, y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios.
    Y Jos fariseos enviaron espías que se simulasen justos, para sorprenderle en palabras, para poderle entregar a la potestad del presidente.
    Y muchos decían: Demonio tiene, y está fuera de sí; ¿para qué le oís?
    R. Santo, santo, santo, Señor Dios, omnipotente Dios, eterno Dios: ten misericordia de nosotros, miserables pecadores.
    V. El sumo sacerdote profetizó, diciendo: Conviene que un hombre muera por el pueblo. Así que, desde aquel día, consultaron juntos de matarle.
    El sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: Ha blasfemado. Y ellos todos le condenaron ser culpado de muerte.
    R. Santo, santo, santo, Señor Dios, omnipotente Dios, eterno Dios: ten misericordia de nosotros, miserables pecadores.
    V. Y comenzó a entristecerse y angustiarse en gran manera, y decía: Mi alma está muy triste, hasta la muerte.
    Y se postró sobre su rostro en tierra, orando y diciendo: Padre mío, todas las cosas te son posibles; si quieres, pasa de mí este cáliz: empero no se haga mi voluntad, sino la tuya.
    Y estando en agonía, oraba más intensamente y fué su sudor como gotas de sangre que descendían hasta la tierra.
    Y dijo: He aquí, ha llegado la hora, y el Hijo del hombre es entregado en manos de pecadores: levantaos, vamos; he aquí, ha llegado el que me entrega. Y todos los discípulos, dejándole, huyeron.
    R. Santo, santo, santo, Señor Dios, omnipotente Dios, eterno Dios: ten misericordia de nosotros, miserables pecadores.
    V. Y habiendo atado a Jesús, le llevaron y. le entregaron a Poncio Pilato, presidente.
    Pilato dijo: Me habéis presentado a éste por hombre que desvía al pueblo; y he aquí, preguntándole yo delante de vosotros, no he hallado en él culpa alguna, no, ni aun Herodes; y he aquí, ninguna cosa digna de muerte ha hecho.
    Y ellos gritaron: ¡Crucifícale, crucifícale!
    Pilato, entonces, tomando agua, se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo. Y respondiendo todo el pueblo dijo: Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos.
    R. Santo, santo, santo, Señor Dios, omnipotente Dios, eterno Dios: ten misericordia de nosotros, miserables pecadores.
    V. Y después que le hubieron escarnecido, le llevaron para crucificarle.
    Y le crucificaron;
    Y con Él a dos malhechores, uno a su derecha y el otro a su izquierda.
    Y los que pasaban, le decían injurias.
    De igual manera, también los príncipes de los sacerdotes escarneciendo, con los escribas y los fariseos y los ancianos, decían: A otros salvó, a sí mismo no puede salvar.
    Y Jesús decía: Padre, perdónalos; porque no saben lo que hacen.
    Y exclamó con grande voz, diciendo: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
    Y habiendo otra vez clamado con grande voz, dijo:
    Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.
    Y habiendo inclinado la cabeza, dió el espíritu.
    R. Santo, santo, santo, Señor Dios, omnipotente Dios, eterno Dios: ten misericordia de nosotros, miserables pecadores. -
    V. A éste, entregado por determinado consejo y providencia de Dios, vosotros prendisteis y matasteis con manos inicuas, crucificándole; al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible ser detenido de ella.
    He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra se lamentarán sobré él.
    Yo soy el Alpha y la Omega, el Principio y el Fin, dice el Señor, que es, y que era, y que ha de venir, el Todopoderoso.
    R. Santo, santo, santo, Señor Dios, omnipotente Dios, eterno Dios: ten misericordia de nosotros, miserables pecadores.
 

 

 Todos:

    PADRE nuestro, que estás en los cielos: Santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánosle hoy. Y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en la tentación. Más líbranos del mal. Amén.

Ténganse algunos minutos de oración en silencio.

¶ Luego el Ministro, levantándose, prosiga:

    ¡OH Dios, Hijo de Dios, que padeciste por nosotros, el justo por los injustos! Sálvanos por la ignominia de tu pasión, y vístenos con el ropaje de tu justicia, para que, por los sufrimientos no merecidos de tu muerte, seamos libres del castigo que han merecido nuestros pecados.
    R. Amén.
    V. Oye el triste gemido de tu Iglesia, oh Señor, que por ella sufriste muerte en la cruz; haz que nunca sea puesta en ignominia la que sólo confía en lo que por ella padeciste; sostenla en todas las adversidades, y corónala al fin con la gloria eterna.
    R. Amén.
    V. Por tu misericordia, oh Dios nuestro, que eres bendito y vives y gobiernas todas las cosas por los siglos de los siglos.
    R. Amén.

Y todos en pie, cántese o léase la siguiente ANTÍFONA:

    No hay más Dios que yo: Dios justo y Salvador;
    Ningún otro fuera de mí.
    Mirad a mí, y sed salvos todos los términos de la tierra: porque yo soy Dios, y no hay más.

¶ Terminado el canto, el Diácono diga:

    HERMANOS, inclinaos a la bendición.

Y todos de rodillas, el Ministro, en pie, diga:

    EL Señor sea siempre con vosotros.
    R. Y con tu espíritu.
    V. Socórranos la gracia de Cristo Jesús, que por nosotros sufrió angustias y muerte.
    R. Amén.
    V. Rasgue la cédula de nuestros delitos, quien por su muerte libertó al mundo.
    R. Amén.
    V. E introdúzcanos en el santuario eterno, quien por una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.
    R. Amén.
    V. Por la misericordia del mismo Dios nuestro, que es bendito y vive y gobierna todas las cosas por los siglos de los siglos.
    R. Amén.

Puede cantarse un HIMNO.

¶ Luego diga el Ministro:

    EN el nombre de Jesucristo nuestro Señor, terminemos con paz.
    R. Gracias sean dadas a Dios. Amén.


 

 

 

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