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‘Ama a Dios, Ama al Prójimo’ adiestra a partidarios de los refugiados para convertirse en sus promotores

Comunión Anglicana
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El Fondo Constable sufraga sesiones adicionales de adiestramiento en defensa social.

[Episcopal News Service – Hartford, Connecticut] Hace un año, al Ministerio Episcopal de Migración (EMM por su sigla en inglés) le preocupaba cómo podría movilizar a la Iglesia para ayudar en el reasentamiento de unos 25.000 refugiados adicionales en el año fiscal 2017. Ahora, el EMM y otras agencias de reasentamiento se esfuerzan por sobrevivir en un ambiente cada vez más polarizado en que impera el miedo, la desinformación y el malentendido.

 “Hace un año, nuestra principal preocupación era cómo íbamos a pasar de 85.000 refugiados a 110.000…y entonces pensábamos que si no teníamos promoción [o defensa] social, si no contamos con personas que empezaran a asumir este importantísimo ministerio, nunca íbamos a ser capaces de reasentar 110.000 refugiados o más”, dijo el Rdo. E. Mark Stevenson, director del EMM.

“Nuestra promoción social consiste ahora simplemente en educar a la gente para que puedan filtrar la insensatez que tanto ven y oyen en los medios de prensa. Los refugiados están huyendo de los mismos problemas que queremos contener con nuestra propia seguridad nacional. Son personas que han sido agredidas y nosotros tememos ser agredidos”.

La promoción social y la narrativa que humaniza la experiencia de los refugiados son dos medios con que los episcopales y otros [grupos] pueden corregir la falsa narrativa basada en el temor que actualmente categoriza a los refugiados.  Con ese objetivo en mente, el EMM presentó aquí, del 5 al 7 de junio, un adiestramiento de tres días para capacitar a los episcopales a ser agentes de reconciliación como aliados, defensores y embajadores de sus prójimos refugiados.

“Tuvimos esta idea y escribimos este programa basado en las relaciones que hemos establecido con diócesis e individuos —presbíteros y diáconos y laicos— a lo largo de los últimos años. Personas que están muy dispuestas a juntarse no sólo para intercomunicarse y reunirse y entender cómo están llevando a cabo el ministerio de los refugiados en su propio contexto, sino también al objeto de aprender destrezas, especialmente ahora, para cambiar la percepción pública y transformar verdaderamente corazones y mentes en un momento en que los refugiados son tan profundamente incomprendidos”, dijo Allison Duvall, directora de un programa de coauspicio y relaciones eclesiásticas del EMM.

La Iglesia Episcopal ha reasentado refugiados en Estados Unidos desde los años 30 del pasado siglo. El EMM es una de los nueve agencias asociadas con el Departamento de Estado de EE.UU. para acoger y reasentar refugiados. El EMM gestiona 31 filiales de reasentamiento en 26 diócesis, proporcionándoles asistencia directa a los recién llegados. El EMM ha reasentado 3.404 refugiados en este año fiscal, que comenzó en octubre de 2016. El anterior año fiscal, el EMM  reasentó 3.071 refugiados.

Once personas de distintas partes de la Iglesia Episcopal —provenientes de California, Texas, Rhode Island, Vermont, Pensilvania, Massachusetts, Florida, Carolina del Norte y Kentucky— asistieron al taller de adiestramiento del EMM “Ama a Dios, Ama al  Prójimo”.

Financiado por una subvención del Fondo Constable, la capacitación fue el [taller] experimental de una serie de adiestramientos en defensa [o promoción] social programados para los próximos 12 meses.

“El Fondo Constable es un ejemplo más de cómo la Iglesia Episcopal encuentra medios creativos de ministrar en tiempos difíciles. Los organismos de gobierno de la Iglesia Episcopal estaban buscando varias maneras de ayudarnos a que se corra la voz”, dijo Stevenson, en una entrevista con Episcopal News Service en la iglesia episcopal de San Juan [St. John’s Episcopal Church] en West Hartford, el sitio donde se llevó a cabo el adiestramiento.

 “Ellos [los organismos de gobierno de la Iglesia] reconocieron el hecho que un ministerio verdaderamente efectivo se hace a nivel de base y el objetivo de este programa es darle a las personas en la base las herramientas que necesitan para abogar en defensa de los refugiados… esto es un ejemplo fantástico de cómo un organismo de gobierno puede poner en marcha un proceso que afecte realmente el ministerio sobre el terreno”.

El Fondo Constable ofrece apoyo para iniciativas de formación cristiana a través de la Iglesia Episcopal que no estén incluidas en el presupuesto de la Iglesia. El EMM se propone llevar a cabo dos o tres [talleres] de adiestramiento adicionales en defensa de los refugiados antes de la Convención General de 2018

y hacer del adiestramiento en defensa social una parte permanente de su ministerio.

Para Amanda Payne, ministra de la juventud en la Diócesis de Dallas que trabaja con refugiados en la iglesia episcopal de Santiago Apóstol  [St. James Episcopal Church],  aprender — en una sesión llamada “Refugee 101”— acerca de la intensa investigación de seguridad a que se enfrentan los refugiados antes de que les den la oportunidad de reasentarse resultó ser una información novedosa que la ayudará en sus empeños de promoción social, dijo ella. La Rda. Paula Ott, diácona en la iglesia catedral de Cristo [Christ Church Cathedral] en Lexington, Kentucky, e hija de un judío sirio que vino como refugiado a Estados Unidos en los años 20,  dijo que aprender las destrezas narrativas para personalizar las experiencias de los refugiados es sólo una de las herramientas de la defensa social que ella se propone utilizar mientras intensifica sus esfuerzos en ese terreno.

Además de Refugee 101, otras secciones de instrucción y adiestramiento incluyeron técnicas de narración   para replantear el relato; los principios del Desarrollo de la Comunidad Basado en Recursos, así como el contexto, las estrategias y los instrumentos prácticos para la defensa social.

El Rdo. Sean Lanigan sirve como rector asociado de la iglesia de San Pedro [St. Peter’s Church] en Filadelfia, Pensilvania, una iglesia que trabaja con una agencia local de reasentamiento de refugiados para coauspiciar a una familia de refugiados butaneses. Para él, la conferencia reforzó el mensaje que la narrativa necesita incluir, no sólo relatos de refugiados, sino relatos de cómo el coauspicio cambia a los voluntarios y congregaciones de la Iglesia.

A través de Estados Unidos, los episcopales  se asocian con el EMM y otras filiales para reasentar refugiados; el coauspicio de la Iglesia es una parte importante del programa de reasentamiento.  Y si bien el compromiso en el ámbito comunitario y el copatrocinio de la Iglesia  en un ministerio de caso por caso son importantes, la defensa [o promoción] social también es una importante instrumento de participación.

“La defensa social debe ser absolutamente un componente, especialmente cuando uno está hablando de reasentamiento de refugiados”, dijo Lacey Broemel, analista de refugiados y política de inmigración de la Iglesia Episcopal. El Congreso aprueba la financiación y el Presidente determina anualmente el número de refugiados que han de reasentarse. “Si usted quiere refugiados en su comunidad, tiene que hablarles [a los funcionarios electos]. Uno no tiene que ser un experto para ser un buen mensajero, no tiene que haber trabajado en el reasentamiento de refugiados durante 45 años como coordinador de casos para saber, para ver la humanidad de alguien, para saber que este programa es bueno y justo y benéfico”.

La Iglesia Episcopal no es partidista, pero los episcopales sí participan en política en el ámbito local, nacional e internacional a partir de un enfoque basado en valores cristianos.

El adiestramiento en defensa social llega en un momento crítico. Desde su formalización en 1980, el Programa Federal de Reasentamiento de Refugiados ha disfrutado, por lo general, de amplio apoyo público y bipartidario. Además, históricamente, Estados Unidos ha estado a la cabeza del mundo en acoger a gran número de refugiados que huyen de la violencia y la persecución. Sin embargo, en 2015, la aceptación y actitud de los estadounidenses hacia los refugiados comenzó a cambiar de una aceptación fundamentalmente apacible al temor.

Sucedieron dos cosas, explicó Broemel durante una sesión el 7 de junio en la que ella dirigió [un taller] sobre el ministerio profético de la defensa social.

Primera, a principios de septiembre de ese año, una fotografía de un niño sirio de tres años que se ahogó y fue a dar a una playa de la costa sudoccidental de Turquía, se tornó viral y dio lugar  a un desbordamiento mundial de apoyo a los refugiados sirios que huían de la actual guerra civil en ese país. Alan Kurdi, su hermano mayor y su madre cuando el bote en que viajaban de Turquía a Grecia se volcó minutos después de  emprender su viaje.

Luego, dos y medio meses después, el 13 de noviembre de 2015, unos ataques terroristas mataron a 130 personas e hirieron a centenares más en seis lugares de París. Inmediatamente después de los ataques, los medios de prensa reportaron erróneamente que uno de los atacantes era un refugiado sirio, cuando en efecto los atacantes eran de nacionalidad belga y francesa. . Independientemente de la identidad de los agresores, el temor, el nacionalismo y el flujo masivo de refugiados que llegaban a Europa huyendo de Siria y de otras zonas en crisis comenzó a cambiar la opinión pública contra los refugiados en Europa Occidental y Estados Unidos.

Después de los ataques de París, la retórica contra los refugiados [que hasta entonces provenía] de grupos marginales se tornó general, creció el temor y el reasentamiento de refugiados se convirtió en un tema político polarizador exacerbado por una información errónea y por el malentendido del proceso de reasentamiento, dijo Broemel.

Sin embargo, en 2016, el entonces presidente Barack Obama aumentó el número de refugiados de 85.000 a 110.000 durante 2016 y prometió reasentar 10.000 refugiados sirios en Estados Unidos durante el año fiscal 2017, el cual termina el 30 de septiembre.

 

A principios de este año, cuando el presidente Donald Trump tomó posesión de su cargo, uno de sus primeros actos como presidente fue firmar un decreto ejecutivo por el que suspendía el programa de reasentamiento de refugiados en EE.UU. Un tribunal federal paralizó el decreto, que es probable que termine ante el Tribunal Supremo más adelante este año. El decreto también reducía en más de la mitad el número de admisiones de refugiados ese año fiscal; una decisión que ha obligado al Ministerio Episcopal de Migración a reducir el tamaño de su red de filiales.