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Celebran 30 años de ‘dulce predicación’ en la Iglesia Episcopal

Comunión Anglicana
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El Obispo Primado dice a los colaboradores de la Fundación Episcopal para la Predicación, que los predicadores deben fomentar la esperanza en el mundo.

A. Gary Shilling gusta de hacer el chiste de que él comenzó la Fundación Episcopal para la Predicación después que se dio cuenta de que estaba leyendo las últimas páginas del Libro de oración Común o incluso balanceando su chequera durante un sermón.

Eso fue hace más de 30 años y Shilling decidió hacer algo al respecto.

Habiendo ya fundado una firma asesora de inversiones en Springfield, Nueva Jersey, Shilling creó, y en gran medida financió, la Fundación Episcopal para la Predicación. Para este año, cerca de 5.000 predicadores de la Iglesia Episcopal habrán sido potenciados por el trabajo de la Fundación. El 30 de mayo, los colaboradores de la Fundación se reunieron para celebrar ese logro y a su promotor.

El obispo primado Michael Curry predicó durante la eucaristía en la iglesia episcopal de Todos los Santos [All Saints Episcopal Church] en un suburbio de Richmond, Virginia. Posteriormente, se sumó a los tributos durante una cena en el Centro de Conferencias Roslyn de la vecina Diócesis de Virginia. La celebración tuvo lugar durante el Programa de Excelencia en la Predicación, que la Fundación presentó del 28 de mayo al 2 de junio para seminaristas y recién graduados, los cuales asistieron al evento.

Desde el comienzo, dijo Shilling, él estaba convencido de que una predicación excelente es clave para captar [la atención] de todos los episcopales, especialmente de aquellos para los que un sermón durante el culto es su principal punto de contacto con la Iglesia. Los buenos predicadores, razonó él, resultaban recompensados, de manera que él decidió conectarse con predicadores que estuvieran  en los comienzos de su vida en el púlpito. La misión de la Fundación se basa en la premisa de que una predicación profunda y dinámica atraerá a los feligreses y hará crecer la Iglesia Episcopal.

Durante su sermón y en sus palabras en la cena, Curry, alumno del Programa de Excelencia en la Predicación de 1991, encomió la iniciativa de Shilling. Arguyó también que la predicación en el mundo de hoy no se limitaba [a procurar] el crecimiento de una Iglesia, sino  más bien a fomentar la esperanza en un mundo desgastado y perturbado que tiene una idea prejuiciada del cristianismo.

Los cristianos con frecuencia se asemejan a cualquier cosa menos al Jesús compasivo, vivificador y liberador de la Biblia, afirmó.

“Necesitamos algunos testigos para un modo de ser cristiano que realmente se parezca algo a Jesús de Nazaret”, dijo Curry. “El Jesús de Nazaret que dijo, ‘el espíritu del Señor está sobre mí porque me ha ungido para predicar buenas nuevas a los pobres’” y quien predicó la compasión y el amor, incluso para sus enemigos.

“Mis hermanos y hermanas que predicarán la palabra, los necesitamos a ustedes en su predicación para que nos señalen a ese Jesús y luego para que todos nosotros salgamos al mundo como el Movimiento de Jesús para ser testigos de él”, recalcó Curry provocando el aplauso de la congregación. “Esa es una Iglesia que importa y esa es una Iglesia que tendrá futuro”.

Más tarde en la cena, el Obispo Primado se dirigió directamente a Shilling, calificándolo de “sabio,  amable y valeroso”.

Curry, que recientemente aceptó servir de presidente honorario de la Fundación, comparó a Shilling con María. Shilling dijo sí “al llamado del Espíritu Santo”, recalcó.

“Sí, para que levantáramos una nueva generación de predicadores; sí, para que fueran adiestrados y equipados”, prosiguió el Obispo Primado, añadiendo que el “sí” de Shilling también ha apoyado a los seminarios en su empeño de capacitar a predicadores y respaldar a recién graduados que son enviados a predicar buenas nuevas.

El Muy Rdo. Andrew McGowan, decano y presidente de la Escuela de Teología de Berkeley, elogió a Shilling por epitomizar el ministerio del laicado, tal como se describe en las últimas páginas del Libro de Oración Común (específicamente en la página 747). El catecismo dice  que ese ministerio consiste en “representar a Cristo y su Iglesia; dar testimonio de él dondequiera que estén [y], según los dones recibidos, efectuar la obra reconciliadora de Cristo en el mundo; y ocupar su lugar en la vida, el culto y el gobierno de la Iglesia”.

Shilling, que asiste a la iglesia de Cristo [Christ Church] en Short Hills, Nueva Jersey, también ha servido en el ámbito local, diocesano y denominacional.

Economista de profesión y vocación, Shilling le dijo a los presentes en la cena que el éxito de la fundación descansaba en “una tendencia al alza” en el interés en la predicación y en “muchísima suerte”.

Agregó que él decidió desde el comienzo que la organización no debería trabajar con predicadores experimentados que ya estuvieran siendo reconocidos por su trabajo, sino con nuevos predicadores al tiempo que emprendían sus carreras y se desarrollaban en su ministerio.

La predicación, dijo el obispo de Virginia Shannon S. Johnston durante una conferencia de prensa al comienzo de la jornada, la buena predicación es algo “absolutamente esencial” para una comunidad religiosa. “No hay mejor organización para enviar a personas  que quieren estudiar el oficio y el arte y la genuinidad de un buen sermón”, afirmó refiriéndose a la fundación para la predicación y su programa.

El eje central de la fundación es su Programa [anual] de Excelencia en la Predicación, el cual le ofrece a seminaristas y recién graduados una experiencia de inmersión en el arte y las prácticas de la predicación. El PEP reúne a seminaristas, profesores de homilética y rectores para una semana de conferencias, cultos, talleres y pequeños grupos en los cuales los estudiantes predican sermones para suscitar debates y reacciones.

El programa de matrícula gratuita comenzó en 1988. Más de 1.500 clérigos episcopales han participado en el programa. Los participantes son nominados por los seminarios.

A partir de 2014, gracias a una generosa subvención de la Fundación Robertson, el “PEP II” ha reunido a sacerdotes recién ordenados para una experiencia semejante. La sesión de este año tendrá lugar del 13 al 16 de junio en la Universidad de Drew, en Madison, Nueva Jersey.

Desde 2012, la fundación ha ayudado también a miles de presbíteros, diáconos y predicadores laicos a perfeccionar sus destrezas mediante otras conferencias a nivel diocesano, nacional e internacional.

Este año, la Fundación Episcopal para la Predicación se asoció con la Fundación John Templeton para integrar estudios sobre el perdón en la práctica de la predicación. El perdón será el punto focal en el Programa de Excelencia en la Predicación y en el PEP II.

 

Everett Worthington, profesor de psicología en la Universidad de la Mancomunidad de Virginia y psicólogo clínico, orientará a los predicadores  a través de su obra sobre el perdón. Él dijo a Episcopal News Service que se propone debatir cómo los predicadores y pastores pueden incorporar la “educación del perdón” en su predicación y en las vidas de sus congregaciones.