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Sáb, Oct

EL PAPA IMPLORA POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS "PARA DEMOSTRAR QUE LA PAZ ES POSIBLE"

Comunión Anglicana
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"La Paz es posible a partir de nuestra confesión de que Jesús es el Señor. Es el Espíritu Santo el que crea unidad entre nosotros"

"El ecumenismo de la sangre hace más urgente caminar juntos, trabajar juntos"

Cielo abierto en Roma esta tarde para la Vigilia de Pentecostés del Papa Francisco con miembros de la Renovación Carismática Católica Internacional. Pero también "corazones abiertos a la promesa del Padre", como ha observado el pontífice de los reunidos en el Circo Máximo de Roma: de celebración por los 50 años de esta "corriente de gracia del Espíritu", como la ha definido Francisco.

En su discurso para la ocasión, el Santo Padre ha querido, en primer lugar, agradecer "los lazos de amistad fraterna" que teje el movimiento carismático ecuménico "que nos dan fuerzas en el camino hacia la unidad" de los cristianos. Misión ésta -la de caminar juntos hacia la unidad- que consiste en "anunciar la Buena Nueva a todos los pueblos para demostrar que la Paz es posible".

"No es fácil demostrar que la Paz es posible en este mundo pero con el poder de Jesús podemos demostrarlo", ha afirmado el pontífice en medio de los aplausos y emoción de los asistentes. Eso sí, la Paz no será posible, ha reconocido el Papa, si no somos capaces de dejar a un lado nuestras diferencias, y si no podemos confiar en el Espíritu Santo. Es "el que crea unidad entre nosotros", como lo ha definido Francisco: el que "transforma hombres cerrados a causa del miedo en testimonios valientes de Jesús".

Y qué lugar mejor que el Circo Máximo -escena de los martirios de tantísimos cristianos en la Edad romana- donde recordar la valentía que el Espíritu nos brinda. Ambiente que también le ha traído a la mente al Papa el recuerdo de todos los valientes mártires cristianos de hoy día: más en número que en la época romana, como ha observado.

Este "ecumenismo de la Sangre, de tantos mártires", ha declarado el Papa, hace hoy "más urgente que nunca la unidad entre los cristianos". O si no aún la unidad total, la búsqueda de la misma, que consiste en "caminar juntos, trabajar juntos". "Amarse" también, y "juntos buscar explicar nuestras diferencias", pero siempre "en camino", nunca "detenidos".

Y es ahí donde la Renovación Carismática -"corriente de gracia del Espíritu", según el Papa- tiene un papel importante por desempeñar. Como "no tiene fundador, ni estatutos, ni gobierno", ha continuado, atestigua al poder del Espíritu de inspirar, hacer levantar ánimos y cruzar fronteras sin el lastre de una jerarquía. Más que eso, no obstante, como es una "corriente", "no se la puede poner un dique" para pararla, como tampoco se puede "encerrar al Espíritu Santo en una jaula".

Alegría y emoción, pasión y entusiasmo. El Papa ha cerrado su discurso agradeciéndole a la Renovación Carismática estos dones tan característicos de su vida y liturgia. Pero también les ha dejado un importante encargo tan propio de los dones del propio Jorge Bergoglio:

"Bautismo en el Espíritu Santo, alabanza, oración y servicio a la sociedad, están unidos, son indisolubles. Puedo alabar en sentido profundo pero si no ayudo al hermano que me necesita no basta, no es suficiente".

Texto completo del discurso del Papa a la Renovación Carismática Católica Internacional:

Hermanos y hermanas:

Gracias por el testimonio que ustedes dan hoy aquí. Nos hace bien a todos, me hace bien a mí también.

Hoy estamos aquí como en un cenáculo pero a cielo abierto. Porque no tenemos miedo al cielo abierto. Y también con el corazón abierto a la promesa del Padre. Nos hemos reunido, todos nosotros creyentes, todos los que profesamos que Jesús es el Señor. Muchos han venido de diversas partes del mundo y el Espíritu Santo nos ha reunido para establecer los lazos de amistad fraterna que nos dan fuerzas en el camino hacia la unidad. Unidad por la misión no para quedarnos quietos. No, unidos por la misión de proclamar que Jesús es el Señor.

Para anunciar juntos el amor del Padre por todos sus hijos. Para anunciar la Buena Nueva a todos los pueblos para demostrar que la Paz es posible.

No es fácil demostrar que la Paz es posible en este mundo pero con el poder de Jesús podemos demostrarlo. Pero, es posible si entre nosotros también estamos en Paz. Pero si nosotros encendemos las diferencias y estamos en guerra entre nosotros no podemos anunciar la Paz. La Paz es posible a partir de nuestra confesión de que Jesús es el Señor. Es el Espíritu Santo el que crea unidad entre nosotros.

La venida del Espíritu Santo transforma hombres cerrados a causa del miedo en testimonios valientes de Jesús. Pedro, que renegó a Jesús tres veces, lleno de la fuerza del Espíritu Santo proclama para que sepa con certeza toda la casa de Israel que Dios ha constituido en Señor a aquel Jesús que ustedes han crucificado. Y esta es la profesión de fe de cada cristiano: Dios ha constituido a Jesús en Señor.

Hoy, hemos elegido reunirnos aquí en este lugar, porque aquí durante las persecuciones fueron martirizados muchos cristianos, para el divertimento de aquellos que veían. Hoy hay más mártires que antes. Quienes matan a los cristianos lo hacen sin ninguna distinción. El ecumenismo de la Sangre, de tantos mártires.

Hoy es más urgente que nunca la unidad entre los cristianos. Caminar juntos, trabajar juntos. Amarse. Y juntos buscar explicar nuestras diferencias, ponernos de acuerdo, pero en camino. Si permanecemos quietos sin caminar, nunca nos pondremos de acuerdo. Porque el Espíritu nos quiere en camino.

50 años de la Renovación del Movimiento Carismático Católico. Una corriente de gracia del Espíritu. ¿Y por qué de gracia? Porque no tiene fundador, ni estatutos ni gobierno. Claramente, en esta corriente han nacido muchas expresiones que ciertamente son obras humanas inspiradas por el Espíritu, con varios carismas y todos al servicio de la Iglesia. Pero a la corriente no se le puede poner un dique ni encerrar al Espíritu Santo en una jaula.

Alegría y coraje. Eso da el Espíritu Santo. El cristiano o experimenta la alegría del Espíritu de Dios en su corazón o hay algo que no va funciona bien.

Bautismo en el Espíritu Santo, alabanza, oración y servicio a la sociedad, están unidos, son indisolubles. Puedo alabar en sentido profundo pero si no ayudo al hermano que me necesita no basta, no es suficiente.

Queridos hermanos y hermanas, les deseo un tiempo de reflexión, de memoria de los orígenes. Un tiempo para cargar sobre las espaldas todas aquella cosas que hemos ido añadiendo con nuestro propio ser y transformarlo en escucha y en alegre acogida del Espíritu Santo que actúa dónde y cómo quiere.

Agradezco a todos por la organización de este Jubileo de Oro, por esta vigilia y agradezco a cada uno de los voluntarios que lo han hecho posible y mucho de los cuales se encuentran aquí. También saludo a los jóvenes de tantas partes del mundo.

 

Gracias Renovación Carismática católica por todo lo que han dado a la Iglesia en estos 50 años . La Iglesia cuenta con ustedes, con su fidelidad a la Palabra y su disponibilidad al servicio y sobre los testimonios de vidas transformadas por el Espíritu Santo.

Fuente: Equipo Ecuménico de Sabiñánigo.